Mapa de la división del Ulster y también de la partición de Irlanda

En los primeros años del siglo XX, los unionistas del Ulster se opusieron categóricamente a todas las propuestas de aprobar una ley de autonomía para Irlanda (Home Rule) que el Gobierno británico iba presentando sucesivamente, sin obtener el respaldo parlamentario. En ese contexto, los unionistas fundan una organización paramilitar, la UVF (Fuerzas de Voluntarios del Ulster), que recluta cien mil hombres en unas semanas.

Como respuesta, los nacionalistas fundan sus propias milicias (el Ejército Ciudadano Irlandés y los Voluntarios Irlandeses, conocidos más tarde como el IRA) y proclaman la República irlandesa durante la sublevación de Pascua de 1916 en Dublín. Como ya se comenta en una entrada anterior, Londres responde con una ola de represión que conduce a la mayoría social a simpatizar con la causa nacionalista, que gana contundentemente en las elecciones generales de diciembre de 1918, con el 70% de los votos en Irlanda. De los 105 escaños que la isla aporta al Parlamento británico, 73 corresponden al Sinn Féin, 26 a los Unionistas y sólo 6 al Partido Parlamentario Irlandés (IPP), el antiguo partido mayoritario, autonomista moderado. Los diputados nacionalistas rehusan ocupar sus escaños en Westminster y, en claro desafío, se constituyen el 21 de enero de 1919 en Dublín en el primer Dáil Éireann (Parlamento irlandés).

La respuesta del Gobierno británico fue prohibir el Dáil y tramitar la Ley del Gobierno de Irlanda (The Government of Ireland Act), que partiría administrativamente la isla en dos, tal como reclamaban los unionistas del Ulster. Esta ley, aprobada en 1920, establecía dos parlamentos autónomos, uno en Dublín y otro en Belfast, como capital de Irlanda del Norte. En este momento no sólo se aprobaba la partición de Irlanda, sino también la partición de la histórica provincia del Ulster, ya que sólo seis de sus nueve condados iban a incorporarse a esa nueva entidad denominada Irlanda del Norte. Los tres condados de mayoría nacionalista o católica (Donegal, Monaghan y Cavan) pasaban a depender de Dublín.

Conviene tener en cuenta que, en las elecciones generales de 1918, si bien los Unionistas eran la primera fuerza en el Ulster, donde habían obtenido 22 de sus 26 escaños, sólo habían ganado en cuatro condados (Antrim, Armagh, Derry y Down). En Fermanagh y Tyrone habían ganado los nacionalistas, a pesar de lo cual ambos condados fueron incorporados a la nueva entidad del Norte. La delimitación artificial de fronteras sólo pretendía entregar a los unionistas un espacio de poder en el que pudieran disfrutar de una cómoda mayoría. Sin embargo la presencia de población católica de voto nacionalista iba a ser todavía mayoritaria en algunos condados, como acabo de decir, y en ciudades tan importantes como Derry (que los unionistas habían rebautizado como Londonderry), la segunda más poblada del Ulster.

El Parlamento de Belfast (que se trasladó a Stormont en 1932) se convierte en un feudo unionista del que se abusa hasta el máximo y cuyo desprecio a los principios democráticos llega hasta la alteración de las circunscripciones electorales para garantizar la mayoría unionista incluso en distritos de población católica.

La impunidad con la que actúan los unionistas, con la connivencia o la pasividad de la autoridad británica, queda en evidencia con el desarrollo de campañas de limpieza étnica. En el nuevo estado orangista se emprenden auténticos pogromos contra familias católicas que se ven obligadas a abandonar sus casas y sus trabajos en 1922. Miles de refugiados dejan Belfast y huyen a Dublín. Una migración forzosa, como otras que sucedieron en la Europa de entreguerras, fruto del fanatismo y del racismo.