Ken Loach, para poner título a su última película “The Wind that Shakes the Barley”, ha tomado prestado el título de una balada irlandesa escrita por Robert Dwyer Joyce, un poeta y profesor de Literatura nacido en Limerick en el siglo XIX.

La canción está escrita desde la perspectiva de un joven rebelde de Wexford (costa sudoriental irlandesa), que se debate entre su viejo amor, la mujer que ama, y el nuevo amor, su querida Irlanda. La vergüenza que le produce soportar las cadenas extranjeras le empuja a unirse a los Irlandeses Unidos (United Irishmen), que van a protagonizar la rebelión de 1798. El drama en la canción lo aporta la muerte de su amada entre sus propios brazos por una bala enemiga. A nuestro héroe se le rompe el corazón siempre que escucha al viento agitar la cebada. Como es tradicional, las historias irlandesas nunca acaban bien.

La referencia a la cebada viene del hecho de que los rebeldes solían llevar en sus bolsillos cebada y centeno como provisiones durante las marchas. Esto dio lugar, después de la frustrada rebelión, al fenómeno del crecimiento de la cebada señalando precisamente la ubicación de las innumerables tumbas anónimas (conocidas como croppy-holes) donde se habían arrojado los cuerpos de los rebeldes muertos. El germinar de la cebada vino así a simbolizar la naturaleza regenerativa de la resistencia irlandesa al dominio británico.

‘Croppy’ era el apodo despectivo que se les daba a los rebeldes irlandeses durante la época de la rebelión de 1798. Los rebeldes, miembros de la sociedad secreta United Irishmen (que dirigía Theobald Wolfe Tone), republicanos seguidores de los principios de la Revolución Francesa, solían llevar el pelo muy corto, al igual que los revolucionarios franceses, con un estilo que se asociaba al rechazo de la peluca y, por tanto, de la aristocracia. La identificación era tal que los británicos consideraban sospechosos a todos los irlandeses que llevaran el pelo cortado así. Luego, lograr que confesaran su implicación en cualquier conspiración era sencillo mediante el uso de diversas técnicas de tortura. Pues bien, ese estilo de corte de pelo se denominaba “croppy” y marcó una época revolucionaria.

Otra de las canciones rebeldes irlandesas más populares es precisamente “The Croppy Boy”. Y en la ciudad de Tralee (Trá Lí), en el Condado de Kerry (en la parte sudoccidental de Irlanda) se erige un monumento en homenaje a este muchacho ‘croppy’, en representación de los millares de rebeldes que sacrificaron sus vidas por la libertad de Irlanda en la rebelión de 1798.

Ésta es la letra de la canción que da título a la película:

The wind that shakes the barley

I sat within the valley green, I sat me with my true love
My sad heart strove the two between, the old love and the new love
The old for her, the new that made me think on Ireland dearly
While soft the wind blew down the glen and shook the golden barley

‘Twas hard the woeful words to frame to break the ties that bound us
But harder still to bear the shame of foreign chains around us
And so I said, “The mountain glen I’ll seek at morning early
And join the bold united men, while soft winds shake the barley”

While sad I kissed away her tears, my fond arms round her flinging
A yeoman’s shot burst on our ears from out the wildwood ringing
A bullet pierced my true love’s side in life’s young spring so early
And on my breast in blood she died while soft winds shook the barley

But blood for blood without remorse I’ve taken at Oulart Hollow
And laid my true love’s clay cold corpse where I full soon may follow
As round her grave I wander drear, noon, night and morning early
With breaking heart when e’er I hear the wind that shakes the barley.