Cuando se bucea en las leyendas irlandesas, uno descubre que no sólo de peleas viven los héroes. De hecho, en el Ciclo Feniano de la mitología irlandesa podemos encontrar muchas historias de amor. Complicadas, por supuesto. No van a ser de final feliz… Ya hemos visto en otro artículo la leyenda de Oisín, enamorado de Niamh, con quien fue a Tír na nÓg, la tierra de la eterna juventud. Pero ¿cómo se conocieron sus padres? De eso vamos a hablar hoy.
Una vez nuestro héroe Finn MacCumhail, yendo de cacería, persiguió una cierva, hasta que los perros la rodearon. El animal, agotado por la persecución, se desplomó en mitad del bosque, quedando a merced de Finn y sus perros. Pero los perros, sorprendentemente, en lugar de atacarla, empezaron a jugar con la cierva. El cazador, ante este hecho, ordenó que nadie la lastimara y la llevó consigo a su castillo.
Aquella noche, como por encanto, Finn se despertó y encontró a su lado a la doncella más hermosa que jamás hubiera visto. Aquella cierva era en realidad una mujer, la bella Sabh (o Sadhbh), que había sido hechizada por un druida perverso, el druida del Pueblo de las Hadas, a quien ella había rechazado. Finn y Sabh se casaron y fueron felices, hasta que el jefe de la Fianna tuvo que partir de nuevo a librar nuevas batallas. Finn no tardó mucho en regresar a su fortaleza, apenas siete días, pero algo había ocurrido en su ausencia: Sabh había desaparecido, convertida de nuevo en cierva por el hechicero.
Finn MacCumhail no dejó un solo momento de buscar a su amada, hasta que siete años después rescató en el bosque a un niño que estaba siendo atacado por una jauría de perros. El niño le contó que había sido criado en un hermoso valle por una cierva; y que sólo recibían la visita de un anciano, a quien su madre, la cierva, rechazaba todos los días, hasta que el anciano la ató con un lazo de niebla y se la llevó. La cierva no era otra que Sabh y el viejo era el malvado druida del Reino de las Hadas. Finn comprendió entonces que aquel niño era su hijo y lo llamó Oisín (que significa ‘pequeño ciervo’).
Esta leyenda me sugiere una moraleja muy adecuada para este siglo: no hagas nunca daño a ningún animal, porque no sabes si se tratará del amor de tu vida.
Septiembre 21, 2006 at 5:26 pm
Bellísima historia. No la conocía y eso que siempre busco leyendas irlandesas. Gracias por tener una página tan completa sobre un país tan especial.
Nomadas
Octubre 12, 2006 at 10:25 am
[...] Tras la pérdida de Sadhbh (la mujer cierva), Finn, ya en su madurez, decidió casarse de nuevo con la hija del Alto Rey de Irlanda, Cormac MacArt, a pesar de la enorme diferencia de edad. Gráinne no quería, pero se vio obligada a obedecer a su padre y contraer matrimonio por razones políticas. Cuenta la leyenda que en el mismo banquete de bodas ya le echó el ojo a un apuesto guerrero, un tal Diarmuid, que había sido bendecido por el dios del amor Aengus Óg, lo que le permitía poder elegir entre todas las mujeres porque todas se sentían irremediablemente atraídas por él. Gráinne supo enseguida que aquel galán iba a ser para ella esa misma noche. Así, con la complicidad de su dama de compañía, hizo echar discretamente una poción en todas las copas para dormir a todos los comensales, salvo al bello Diarmuid. Cuando todos cayeron en un profundo sueño, Gráinne se acercó a él, provocándole descaradamente. Diarmuid era un guerrero de la Fianna, el ejército de Finn MacCumhail, y no podía traicionar a su señor, así que la rechazó. Pero Gráinne insistió y llegó a amenazarle con acusarle ante todos de haberla atacado y violado: “¿A quién creerán? ¿Quién dudará de la palabra de una novia en su noche de bodas?”. Diarmuid tuvo que rendirse y aceptó huir con ella al bosque, mientras esperaba encontrar alguna salida a este acoso. [...]
Abril 12, 2008 at 2:37 am
me parece que la historia es muy admirable es una historia donde uno puede reconocer que el amor esta en cualquier lado asi sea por los animales.
soy muy creyente de todo lo que hablan en irlanda( mitos y leyendas, duendes y hadas