Una imagen del Gales-Irlanda

Aprovechando que este fin de semana descansan las selecciones participantes, vamos a contar algunas curiosidades y tradiciones que acompañan al Torneo Seis Naciones de Rugby, el campeonato más antiguo del mundo. Nació en 1871 con un partido entre Inglaterra y Escocia y luego fue ampliándose a más participantes: Se convierte en el Torneo Cuatro Naciones en 1882 cuando se unieron Gales e Irlanda y se empezó a jugar todos contra todos a un solo partido y alternando cada año la condición de local; Francia se incorporó en 1910 y pasó a hablarse del Torneo Cinco Naciones; y llegó a Seis Naciones en el año 2000 con la llegada de Italia. Hasta 1993 no se instauró la entrega de un trofeo para el campeón, dirimiéndose a partir de entonces los empates en la clasificación por diferencia de tantos o por mayor número de ensayos conseguidos. Así se evitan situaciones como la de 1973 cuando los cinco participantes empataron en la clasificación final, con dos victorias cada uno, ¡qué casualidad!

Pero tan importante como el trofeo del ganador son los otros títulos (‘trofeos invisibles’, pero tan tradicionales…). Aquel choque original entre ingleses y escoceses se rememora cada año jugándose la Copa de Calcuta (Calcuta Cup). Por su parte, las tres naciones que comparten la isla de Gran Bretaña (Inglaterra, Escocia y Gales) se disputan entre sí la Triple Corona, que sólo logrará quien gane a las otras dos selecciones. Pero el título de mayor prestigio lo alcanza el equipo que consigue ganar a sus cinco rivales: se trata del Grand Slam. Mientras, al que “logra” perder todos los partidos se le otorga honoríficamente el premio más simpático: la ‘Cuchara de Madera’ (expresión que parece proceder de un apelativo acuñado en la Universidad de Cambrigde para los peores alumnos).

Lo mejor del partido sin duda sucede, cuando el árbitro pita el final, en lo que se conoce como el “tercer tiempo”, cuando los aficionados y los propios jugadores (aunque dicen que en la última década el profesionalismo los ha apartado de esta costumbre) se reúnen a celebrar el éxito o ahogar las penas en torno a unas pintas en el pub más cercano.

Sin embargo, no todo es tan tradicional en este torneo. Sorprende que se hayan incorporado las nuevas tecnologías para ayudar al arbitraje, pero así es: desde 2001, en las jugadas dudosas (principalmente, en los ensayos), se detiene el juego mientras el cuarto árbitro ve la repetición en un monitor y dicta sentencia. ¡Cuánto tienen que aprender otros deportes…!

El encanto del Seis Naciones está en el colorido de las gradas, en el ambiente de las calles cuando la multitud se acerca al estadio, en las tradiciones… y en el juego también, claro. Cada equipo se distingue por el color de su camiseta, por el símbolo que lleva en su pecho, por el himno que entona su afición y por el mítico estadio en que juega como local. Las crónicas de los partidos se pueblan de tréboles irlandeses, cardos escoceses, rosas inglesas, gallos franceses,… De la selección irlandesa ya hemos hablado en un artículo anterior. Para conocer cosas sobre las otras selecciones, más curiosidades, la historia del Torneo Seis Naciones, el palmarés y la actualidad de la edición 2007, podéis visitar, como nos sugería Naguib en un comentario, esta web.