“Veintidós de agosto de 1922. Michael Collins, presidente del gobierno provisional del Estado Libre de Irlanda y comandante en jefe de sus fuerzas armadas, abandona Cork en un viaje hacia su sur natal para entrevistarse en secreto con sus antiguos camaradas del IRA y poner fin a la guerra civil irlandesa que ensangrienta la isla desde hace dos meses. En el viaje, Collins va recordando las circunstancias que han marcado su vida política y sentimental: la Rebelión de Pascua de 1916, el nacimiento del IRA del que fue el creador, la lucha contra las tropas de ocupación británicas, los laberintos de la guerra secreta y el triunfo sobre los ingleses convertido, de inmediato, en guerra fratricida entre los antiguos compañeros de armas. Y su turbulenta vida sentimental entre el amor convencional con Kitty Fiernan y su pasión turbulenta con Lady Hazel Lavery. Con Collins, viaja el periodista J. Camblor que contará la guerra irlandesa desde la visión neutral”.

Portada de 'Michael Collins: Dia de Ira', de Juan Antonio de Blas.Así se describe en la contraportada la trama argumental de ‘Michael Collins: Día de Ira’ (Txalaparta, 1999), una interesante novela histórica escrita por Juan Antonio de Blas, un asturiano especialista en historia militar y en novela negra. Bien documentada y bien narrada, el autor nos sienta junto a Collins en su último viaje, en plena guerra civil, camino de su tierra natal donde espera entrevistarse con De Valera para alcanzar la paz y donde (supongo que no os estropeo el desenlace) encontrará su trágico final. Collins, en primera persona, comparte sus recuerdos (con infinidad de anécdotas y datos históricos) y sus reflexiones políticas sobre el tiempo que le tocó vivir, alternándose en la narración con J. Camblor, el periodista español que será testigo del nacimiento de una nación (probablemente un reflejo del propio autor). Atención especial merece el epílogo que el autor sitúa en otra guerra civil, la española, entre brigadistas irlandeses que nos ponen al día de la sucesión de acontecimientos tras la desaparición de Collins.

Michael CollinsSin duda, este 22 de agosto cambió la historia de Irlanda. Si Mick Collins hubiera sobrevivido a la emboscada, la guerra civil no habría sido tan horrorosa y tan terrible. Su enorme figura, no sólo por su altura física (‘Big fella’, le llamaban, el ‘gran tipo’), sino por su dimensión histórica, ha crecido con el tiempo y la película de Neil Jordan (Michael Collins, de 1996) ha contribuido a ponerla de actualidad, precisamente ahora cuando parece cercano el final de la Partición que segregó la isla en dos.

Resulta difícil imaginarnos hoy a Collins sin el rostro de Liam Neeson, pero esta novela elaborada con testimonios de la época nos muestra a un hombre más cercano al real (Neil Jordan hizo demasiadas concesiones cinematográficas en detrimento de la historia). Un hombre decidido, con convicciones; más que pragmático, directo. Un hombre de acción y con sentido del humor, que no rehuye su destino, aun asumiendo riesgos, pero que también sabe dar buenos titulares en sus conversaciones con Camblor, como esta definición del pueblo irlandés:

“Los irlandeses somos un pueblo de peleas alegres y borracheras tristes”.

Si os interesa, podéis adquirir el libro en la web de Txalaparta o en otras tiendas en internet.