Años después, los actores más o menos protagonistas del proceso de paz más apasionante de los últimos años en Europa (y tal vez en el mundo) van dando a la luz sus vivencias de entonces. Hace años fue Gerry Adams, Presidente del Sinn Féin, el que publicó sus Memorias Políticas (Aguilar, 2004), en las que narraba las peripecias de aquella compleja coreografía que condujo al final del conflicto del Norte de Irlanda. Ahora le ha llegado el turno a uno de los más estrechos colaboradores del anterior Premier británico, Tony Blair. El titular de prensa de The Guardian de hoy es realmente espectacular: “Revealed: Blair’s offer to meet masked IRA leaders” (Revelado: la oferta de Blair para reunirse con los líderes del IRA enmascarados).

El entonces Primer Ministro Tony Blair se ofreció a entrevistarse en secreto con los líderes del IRA para evitar que el proceso de paz de Irlanda del Norte fracasara por el tema de las armas ilegales en poder de esa organización. Así lo revela el que fue su jefe de gabinete, Jonathan Powell, en su nuevo libro ‘Great Hatred, Little Room: Making Peace in Northern Ireland’ (Mucho odio y poco espacio: Haciendo la paz en Irlanda del Norte) del que ha comenzado a publicar extractos el diario británico ‘The Guardian’.

Según Powell, Blair estaba dispuesto a convertirse en el primer líder de un gran país occidental en reunirse con los jefes de una organización terrorista, siguiendo un consejo que le dio Bill Clinton después de abandonar la Casa Blanca. El dirigente laborista, afirma Powell, buscó insistentemente una entrevista con la dirección militar del IRA para persuadir a sus miembros de que les convenía desarmarse y firmar un acuerdo de paz.

“Tony estaba convencido de su poder de persuasión sobre la gente. Tres o cuatro veces le indicó a Gerry Adams que le gustaría entrevistarse con el Consejo Militar del IRA”, recuerda Powell.

La revelación de que Blair trató de ganarse a la dirección de la organización terrorista que intentó asesinar a sus dos predecesores inmediatos en Downing Street -los conservadores Margaret Thatcher y John Major- es el mejor ejemplo de la determinación de Blair de sacar a los republicanos irlandeses de la clandestinidad.

El libro revela, entre otras cosas, que Blair, con motivo del acuerdo de Viernes Santo de 1998, propuso en secreto a Adams poner en libertad a los presos del IRA al cabo de un año aunque públicamente dijo que estaba dispuesto a soltarlos después de dos.

Otra revelación es que Blair corrigió personalmente en su residencia campestre de Chequers el borrador de un comunicado del IRA en presencia de Adams en el 2003 y Powell redactó los borradores de varios comunicados de esa organización.

El líder laborista estaba dispuesto a enfrentarse a la dirección del Ejército británico por la negativa inicial de esta última a retirar las torres de vigilancia de la zona fuertemente republicana de South Armagh. El jefe del Ejército británico en Irlanda del Norte amenazaba con dimitir si el Gobierno insistía en retirar esas torres aunque finalmente se llegó a un acuerdo.

Powell revela asimismo la identidad del líder del IRA que decidió el desarme de su organización al explicar que no habría habido un acuerdo de paz sin la anuencia de Brian Keenan. El ex jefe de gabinete de Blair describe a éste como “la mayor amenaza para el Estado británico” cuando estaba al frente de la campaña terrorista del IRA.

Según Powell, Adams y McGuinness le explicaron a Blair en varias ocasiones que el IRA no podía deshacerse de sus armas porque sus miembros estaban amenazados por la facción disidente conocida como el ‘Real IRA’ (IRA Auténtico).