Dublín se ha convertido en la capital de Europa. Los ciudadanos irlandeses han tomado en sus manos todo el poder de Bruselas. Y no exagero. El futuro de la Unión Europea depende de la decisión que adopten los irlandeses en el referéndum convocado el 12 de junio. Y es que la República de Irlanda es el único estado de la Unión que someterá a referéndum la ratificación del Tratado de Lisboa. Tras el fracaso del Tratado constitucional, que fue rechazado en las urnas por los ciudadanos de Francia y Holanda en 2005, la UE sólo ha podido salir de la crisis institucional aprobando en la capital portuguesa un Tratado sin pretensiones constitucionales que pudiera desbloquear la situación. Los otros 26 estados miembros no están encontrando problemas para ratificarlo en sesiones parlamentarias, pero la Constitución irlandesa exige dar la voz al pueblo y eso ha sembrado de inquietud las instituciones comunitarias.

[Imagen de un acto de la campaña de Fianna Fáil por el Sí al Tratado de Lisboa, con el nuevo Taoiseach Brian Cowen en el centro.]
Sobre el papel no habría de qué preocuparse: casi todo el arco parlamentario del Dáil (más del 95% de los escaños) defiende el Sí (el gubernamental Fianna Fáil, los democristianos del Fine Gael, los Laboristas, los Verdes y los Demócrata Progresistas). Sólo un partido minoritario (que representa al 7% de los votos, aunque sólo cuenta con el 2,4% de los escaños), el Sinn Féin, integrado en la Izquierda Europea, defiende el No. Sin embargo, en los despachos de las cancillerías europeas empieza a cundir la sensación de que “los referendos los carga el diablo”. Y es que, en la última encuesta, los partidarios del Sí cayeron hasta el 35%, ocho puntos menos que en la anterior, mientras que el frente de rechazo aumentó hasta el 31%, siete puntos más que antes. Mientras, el otro tercio andaría todavía indeciso.

[Cartel de la campaña del Sinn Féin por el No al Tratado de Lisboa, con la imagen de la eurodiputada Mary Lou McDonald.]
A nadie se le escapa que si Irlanda rechaza el Tratado de Lisboa, la Unión Europea se hundiría en una nueva crisis institucional. Tampoco sería ninguna novedad: en 2001 ya ocurrió algo parecido cuando los irlandeses rechazaron en referéndum el Tratado de Niza. La campaña del No realizada entonces por el Sinn Féin y los Verdes por la izquierda y por grupos religiosos muy conservadores por la derecha derrotaron contra pronóstico a todo el establishment irlandés (gracias, claro está, a una elevadísima abstención: ¡el 65,2%!). Aquel gesto de rebeldía de un pequeño estado sobre la forma en que se articula la construcción europea obligó a modificar el Tratado, que, al año siguiente, sí fue ratificado en las urnas, una vez que se garantizó el respeto a la tradicional neutralidad irlandesa.
Algunos analistas consideran que la dimisión del Taoiseach Bertie Ahern, acosado por acusaciones de corrupción, hay que interpretarla precisamente en relación con el referéndum europeo, para evitar que pueda ser utilizado por parte del electorado en clave interna para desgastar al gobierno irlandés.
Los líderes europeos son conscientes de lo que está en juego, por eso en las últimas semanas tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, y el presidente del Parlamento Europeo, Hans Gert-Pöttering, se han desplazado a Dublín para respaldar a los partidarios del Sí. Además, de cara al 12 de junio, Bruselas está tomando algunas decisiones que puedan facilitar el triunfo del Sí: de hecho, la UE ha paralizado todas las medidas que puedan disgustar al electorado irlandés y ha adoptado otras que están resultando rentables especialmente para los empresarios y el lobby ganadero. Este trato de favor incluye el aplazamiento de la armonización fiscal, el endurecimiento de las trabas a las exportaciones de carne de Brasil (principal competencia para la ganadería irlandesa), el aplazamiento del debate de la reforma presupuestaria y el retraso del informe sobre los símbolos de Europa.
En concreto, según informa el diario El País, Durão Barroso ha dado instrucciones para retrasar el debate sobre la reforma del presupuesto comunitario, ampliando el periodo de consultas hasta el 15 de junio. La reforma pretende reducir las ayudas agrícolas (el 40% del presupuesto), que benefician especialmente a Irlanda. También ha dado garantías a los empresarios de que el Tratado no significará la armonización del impuesto de sociedades. Irlanda aplica un tipo del 12,5% a los beneficios empresariales, lo que constituye uno de sus atractivos para captar inversiones, mientras sus competidores aplican tipos mucho más altos (Reino Unido, 30%; Francia, 34,3%; Alemania, 38,9%; o EE.UU., 39,5%).
La Comisión ha dado instrucciones a los funcionarios de Sanidad para “no molestar a los ganaderos irlandeses”. También se ha dado una vuelta de tuerca a las restricciones a las exportaciones de Brasil. Otras fuentes comunitarias aseguran que “se trata sobre todo de proteger la producción europea, especialmente la de Irlanda, uno de los principales exportadores al resto de Europa”.
Mayo 15, 2008 at 11:20 am
Una vez más, lo que realmente se pone a prueba es la cohesión de la UE. Me gustaría que saliera respaldado el voto al SÍ en un Mundo en el que EEUU y China se perfilan perfectamente como dos potencias mundiales: EEUU ya lo es y se supone que China le sucederá.
Si no queremos ser arrasados por alguna de estas dos en temas políticos y fiscales debemos hacernos fuertes entre nosotros.
Por lo que sé, el Tratado de Lisboa establece que Europa debe enfrentarse a nuevos retos: entre otros, la mundialización de la economía, la evolución demográfica, el cambio climático, el abastecimiento de energía y hasta las nuevas amenazas para la seguridad.
Opino que los Estados miembros no están ya en condiciones de afrontar en solitario todos estos nuevos retos. Sin embargo mediante un esfuerzo colectivo a escala europea podría hacerse y responder así a las preocupaciones de los ciudadanos. Pero, para ello, Europa tiene que modernizarse.
Necesita instrumentos eficaces y coherentes adaptados, no sólo al funcionamiento de una Unión que recientemente se ha ampliado de 15 a 27 miembros, sino también a las rápidas transformaciones del mundo actual. Hay que renovar las normas de la vida en común establecidas en los Tratados.
Por supuesto, si la situación estuviera muy verde (nunca mejor dicho jeje), sería necesario esperar a que se revisasen los artículos del Tratado de Lisboa.
Cordiales saludos,
Luis Tolkien
Mayo 15, 2008 at 11:32 am
EUROPA – Tratado de Lisboa. Web oficial.
Español (es):
http://europa.eu/lisbon_treaty/full_text/index_es.htm
Gaeilge (ga):
http://europa.eu/lisbon_treaty/full_text/index_ga.htm
English (en):
http://europa.eu/lisbon_treaty/full_text/index_en.htm
Mayo 29, 2008 at 7:38 am
[...] Por si os interesa, el otro día escribí este artículo en mi otro blog, especializado en Irlanda, Innisfree. Aquí lo [...]
Junio 1, 2008 at 4:52 am
Estoy prácticamente de acuerdo con todo lo que ha comentado Leprechaun… salvo en la solución que cree más oportuna.
Es cierto que EE.UU. y China, quizás también tengamos que volver a sumarle Rusia, estan tratando de afianzarse como potencias mundiales, y que en ese contexto Europa tiene que hacer los deberes si no quiere verse tarde o temprano arrasada, como dice.
Pero el pueblo europeo es en el plano contemporáneo uno de los más sabios de la Tierra, y creo que sabe perfectamente que una competencia despiadada hasta el final entre varios bloques hegemónicos no ofrece ninguna proyección de futuro donde la raza humana pinte nada significativo. Las élites económicas, cooptando a las cúpulas políticas, se están jugando el futuro de la Tierra en una apuesta forzadamente fratricida: cara, yo gano; cruz, todo el mundo pierde.
Esa es la apuesta de las élites, que se escribieron con el “Tratado para una Constitución Europea” un traje a medida de sus ambiciones. Algo que los pueblos, cuando fueron consultados, supieron ver a pesar del maquillaje propagandístico y rechazar tanto en Francia como en Holanda… y hubieran continuado los demás. En España, visto el panorama político infranqueable, la repulsa se escenificó con la altísima abstención… que hizo que el 75% de Sies sólo representara al 33% del censo electoral.
Hoy en 2008 vuelven a la carga con otro intento de para conseguir lo que entonces les denegamos… sin ningún tipo de vergüenza y aplicando el rodillo institucional en todos los sitios menos donde no han podido… Irlanda.
Irlanda tiene una historia de lucha por la independencia y la soberanía del pueblo que… bueno, no seré yo quien os la cuente, más bien me apunto a las clases magistrales que dais por aquí
… y no me cabe en la cabeza que pongan por encima de un Bhunreacht na hÉireann que tanto les costó conseguir y que disfrutan desde hace relativamente poco tiempo una Constitución Europea (o cualquier succedáneo sin el nombre) que como norma estará por encima de esta. Decir que si en el referendum del día 12 de junio… es como aceptar que sea el último referendum en la historia de Irlanda (por lo menos en cuanto a asuntos trascendentes se refiere).
Si quisieramos la Europa de las élites y la guerra entre potencias que estas desencadenarían… votaríamos que si.
Pero como pueblos, hemos de votar que NO a esa locura, y organizar Europa de tal manera que en lugar de ser una espoleta más en la bomba en que se está convirtiendo la Tierra, actue de artificiero desactivandola. Si no quieren escuchar las élites, nos entenderemos directamente con los pueblos.
Como pueblos de Europa, hemos de asumir la traición de nuestras élites económicas y políticas, que están haciendo masivamente campaña por el SI en Irlanda ahora mismo, y hacer piña con el pueblo irlandés para que Eire sea el Waterloo del imperialismo europeo del siglo XXI.
Estando hasta los impuestos del pueblo de toda Europa empeñados en las campañas institucionales por el SI en Irlanda, sólo nos queda el pueblo mismo en toda Europa, su sabiduría y su ingenio, para contrarrestar la avalancha de propaganda “enlatada” con una campaña cuidadana a escala europea.
Por toda Europa se están manifestando los pueblos contra el abuso de poder que supone privarlos de referendos… y he pensado que si en esas manifestaciones, y en cualesquiera otras como pueden ser publicaciones periódicas, páginas web, etc. se distribuyeran TARJETAS POSTALES caseras o se pudieran descargar en formato PDF e imprimir, para que cada cual con ganas de echar una mano les pusiera un sello de correos adecuado y la mandara a un irlandés anónimo “Dear Citizen of Europe and Irish Voter”, cogiendo una dirección al azar en el callejero Google Maps de Irlanda…
Pues 450 millones de potenciales remitentes europeos dan como para ponerle las cosas muy claras al pueblo irlandés… que no tengan miedo de votar NO… que estamos con ellos.
Perdona el ladrillazo, Chesus, pero al encontrarme con tu blog buscando alianzas para la tarea (una verdadera blitzkrieg, pues lleva pocos días calentando motores y para el día 12 debe estar todo hecho)… he pensado que sería estupendo si, como muestra de respeto, la mayoría de las frases, eslóganes y textos cortos presentes en dichas TARJETAS POSTALES, además de en los idiomas originarios de los remitentes (basta con que sobresalga “Europa” y “NO”), e inglés, también pudieran estar en Gaeilge.
¿Sería posible que nos echaran una mano?
Antonio García García
NingunOtro@hotmail.com
Junio 9, 2008 at 3:00 am
El NO sería muy bueno para todos. Necesitamos una europa de izquierdas, no tan capitalista.
Saludos