Decíamos hace tiempo que intentar seguir el rastro de unos antepasados que hace décadas o siglos recorrieron mundo, cambiando de país o de continente, no es nada fácil. Seguir la pista de los orígenes familiares puede ser un camino lleno de trampas. Conocemos muchos casos de apellidos irlandeses que se han ido transformando en el exilio o la diáspora para adaptarse a la sociedad de acogida. El otro día nuestra amiga Felisa me contó el caso de Victoria Kent.

Y es que todo el mundo es irlandés. También Victoria Kent, una mujer política republicana y feminista de la II República española, que fue Diputada por el Partido Radical Socialista y Directora General Prisiones y que sobrevivió a los cuarenta años de exilio durante la larga noche del franquismo para poder ver en 1977 la vuelta de la democracia. Victoria Kent Siano (Málaga, 1892-Nueva York, 1987) era hija de un sastre y comerciante de tejidos de origen irlandés, José Ken Román. En realidad el apellido original de su familia era O’Kean (procedente probablemente del linaje Ó Cáthain, de Connacht, o tal vez del Ó Céin, de Munster), pero al llegar a España decidió españolizarlo (más bien simplificarlo) convirtiéndolo en Ken.

No obstante, la t final con la que se hizo famosa Victoria la añadió ella misma siendo ya adulta, adoptando una apariencia más bien inglesa: Kent. No obstante, en diferentes papeles oficiales constan distintas variantes del apellido. A pesar de que ella en una entrevista concedida en 1981 afirmó que su padre al nacer la había registrado ya con el apellido Kent, en la copia de la partida de nacimiento que se encuentra en su archivo personal figura como Ken.

Se da la paradoja de que sus hermanos recuperaron el apellido original con lo que dejaron de compartir apellido. Este dato lo extraigo de un suceso acaecido durante la guerra civil, cuando el general franquista Queipo de Llano detuvo a Francisco y María O’Kean en Sevilla por el único delito de ser hermanos de Victoria Kent. La intención era que ella se canjeara por sus hermanos, aunque ciertas presiones de la gente de orden sevillana logró que los rehenes fueran liberados.

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Fuente: Martínez, Josebe. Las santas rojas. Exceso y pasión de Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken, Flor del Viento ediciones, Barcelona, 2008.