A un mes de las elecciones al Parlamento Europeo, que en Irlanda serán el 5 de junio (en el Norte, el 4), nos encontramos con el mejor termómetro para medir la incidencia, en el panorama electoral, de la crisis económica (que se está cebando especialmente en la economía irlandesa, como ya comentamos hace unos días). Hace un año que Brian Cowen, sucesor de Bertie Ahern al frente del Fianna Fáil, asumió el cargo de Taoiseach (Primer Ministro de la República de Irlanda). Desde entonces ha tenido que hacer frente a la crisis aplicando una amarga receta de recortes sociales y
subidas de impuestos, provocando la respuesta esperada: movilizaciones sindicales y caídas en las encuestas. Si hubiera elecciones generales ahora, el partido gubernamental, según los sondeos, sería adelantado no sólo por el democristiano Fine Gael, sino también por los laboristas, habitual tercera fuerza. Obviamente los comicios europeos se convertirán, como es costumbre, en una macroencuesta de verdad, en urnas. Los electores suelen ignoran la importancia del reparto de escaños en el Parlamento de Bruselas y deciden su voto exclusivamente en clave interna, aprovechando para repartir premios y castigos de cara a las siguientes elecciones legislativas de su propio país. Así, Cowen, aunque no sea candidato, medirá su popularidad (y la confianza que pudiera tener todavía la ciudadanía en su gobierno), igual que el líder de la oposición Enda Kenny (FG) medirá sus opciones como alternativa de gobierno. Recordemos que hace cinco años el Fine Gael ya ganó en las elecciones europeas (en escaños, 5 a 4, aunque no en votos, obteniendo 30.000 votos menos que el FF). También los partidos de izquierda, tanto el Laborista como el Sinn Féin, deberán crecer aprovechando las consecuencias de la crisis económica y el desgaste de las medidas impopulares del gobierno. Por cierto, ese mismo día se celebrarán las elecciones municipales en la República y elecciones legislativas anticipadas en dos distritos de Dublín.
Pero la principal novedad va a afectar al campo del centroderecha: el enigmático empresario Declan Ganley, cabeza visible del triunfante No al Tratado de Lisboa en el referéndum del 12 de junio de 2008 al frente de la plataforma Libertas, ha dado el salto a la política de partidos y, de hecho, va a concurrir como candidato por la circunscripción del Noroeste de Irlanda (donde se eligen tres escaños). Transformado en partido político europeo, Libertas se ha convertido en el galvanizador de todo el euroescepticismo del continente con su apuesta por presentarse en los 27 estados: para ello ha fichado al nacionalista francés Philippe de Villiers, a un militar retirado británico, a un exprimer ministro de Letonia o al ex director general de la ONCE (Organización Nacional de Ciegos de España), el polémico Miguel Durán, junto al partido Ciudadanos (surgido del antinacionalismo en Cataluña). El último fichaje podría ser el ex Presidente de Polonia, el legendario Lech Walesa, que apareció en la reciente Convención de Libertas, celebrada en Roma, mostrando su apoyo. A pesar de su indefinición, Libertas podría hacerse un hueco en el escenario político europeo y quizá también en el irlandés.
Por otra parte, en el Norte de Irlanda, los principales partidos, el unionista DUP y el republicano Sinn Féin medirán su respaldo en sus respectivas comunidades. Sin duda, se evaluará la gestión del gobierno de poder compartido que encabezan Peter Robinson (DUP) y Martin McGuinness (SF). También veremos las consecuencias electorales del impacto de la crisis económica, pero sobre todo será la primera cita electoral tras el rebrote de la violencia a cargo de las bandas disidentes republicanas (RIRA y CIRA principalmente). ¿Habrá algún candidato que represente el rechazo al proceso de paz dentro del republicanismo? Corre el rumor de que uno de los detenidos por los atentados mortales de marzo podría ser candidato, lo que permitiría medir el respaldo social de la disidencia y agudizar su desafío a la hegemonía del Sinn Féin. Mientras, en el campo unionista, el eurodiputado ultra Jim Allister, al frente de Traditional Unionist Voice (TUV), intentará recoger el descontento por la gestión del DUP, al que acusan de haber realizado demasiadas concesiones a los republicanos.
Las elecciones europeas, a pesar de la bajísima participación que se espera, nos van a aportar mucha información de interés sobre la evolución del electorado irlandés, que intentaremos seguir desde este blog. Además, cada convocatoria europea permite repetir un hito histórico: todos los irlandeses, de los 32 Condados, norte y sur, vuelven a acudir a las urnas juntos en una misma convocatoria, para elegir 15 eurodiputados, 3 en cada una de las cinco circunscripciones: las cuatro en que se divide la República de Irlanda (Dublín, Este, Sur y Noroeste) y la que forma Irlanda del Norte. Ese día los resultados nos permitirán sumar cómo sería un Parlamento panirlandés (de toda la isla, como el elegido en diciembre de 1918). Ya sé que no deja de ser política-ficción, es verdad, pero, eso sí, con datos electorales reales.
Mayo 11, 2009 at 10:42 am
Bueno, pues ojalá que los irlandeses elijan bien, aunque los partidos de derechas a mí no me van, la verdad. Y ya que has mencionado a Miguel Durán, Chesús, te diré que en la ONCE lo conocemos muy bien. Yo estoy en la sección de juventudes de Unión Progresista, el partido que ahora gestiona toda la economía de la ONCE y el opuesto al de Miguel Durán. Bueno, voy a reuniones con mis compañeros de partido, organizamos excursiones y esas cosas.
En fin: yo si fuera irlandesa, me decantaría por el Sinn Fein, pero bueno, a ver que pasa, porque nunca se puede saber lo que va a decidir la gente.
Míle pógnna,
Andrea.