Ya debe estar en imprenta el próximo número de la revista de cultura aragonesa Rolde, en el que colaboro con un artículo sobre el último brigadista irlandés, lo que nos sirve a la vez como homenaje a las Brigadas Internacionales que defendieron la democracia en España (y que combatieron en tierras de Aragón), como acicate en la lucha por la memoria histórica y como recuerdo entrañable a un hombre que entregó su vida a la rebeldía y que vivió para contarlo: Bob Doyle. Descanse en Paz. The struggle goes on. La lucha continúa.
Para abrir boca, el artículo comienza así:
Curioseando hace unos años entre las estanterías de una librería en Dublín, la librería republicana por antonomasia, me llamó la atención un título en castellano: ‘Memorias de un rebelde sin pausa‘. Se trataba de la autobiografía de Bob Doyle, un irlandés que había participado en la guerra civil española formando parte de las Brigadas Internacionales y que había estado combatiendo en tierras de Aragón, en escenarios que nos resultan tan familiares. El libro, editado en 2002 en español por la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales con la colaboración del Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid (de la Comunidad de Madrid), formaba parte del esfuerzo de esta asociación por recuperar la memoria de aquella generación de hombres extraordinarios que decidió poner en juego su vida por defender la libertad en una tierra extraña, en una guerra que no tenían por qué haber considerado como propia. Unos dieron su vida para detener el fascismo y otros sobrevivieron para contarlo.
Uno de los supervivientes más activos, habitual en los actos de homenaje a los brigadistas tanto en España como en Gran Bretaña o Irlanda, ha sido precisamente Bob Doyle. Tras el fallecimiento de Michael O’Riordan en mayo de 2006, Doyle se convirtió en el último brigadista irlandés y, en el 70º aniversario del estallido de la guerra civil española, vio la luz la versión de sus memorias en inglés: ‘Brigadista. An Irishman’s Fight Against Fascism’. Su imagen era asidua no sólo en los actos conmemorativos de la guerra de España, sino también en las movilizaciones contra la guerra de Irak u otras convocatorias pacifistas y de izquierda en las últimas décadas, con su figura inconfundible, siempre tocado con su boina y, en los últimos años, con un parche sobre el ojo izquierdo. Bob Doyle sólo dejó de luchar el 22 de enero de 2009, cuando la muerte se lo llevó, a punto de alcanzar los 93 años, tras una breve enfermedad en Londres. Sirva este artículo como homenaje a su vida, un ejemplo de rebeldía ‘sin pausa’ , de compromiso y de lucha por la libertad y la justicia.
Julio 15, 2009 at 9:42 am
Estaremos atentos a la revista. Promete.
Un abrazo.
Septiembre 4, 2009 at 10:58 am
[...] en Aragón: memorias del último brigadista irlandés’ (del que hablé hace un tiempo en mi otro blog), sino, sobre todo, porque publica dos excelentes relatos fantásticos de Patricia Esteban (una de [...]
Septiembre 4, 2009 at 6:27 pm
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Septiembre 16, 2009 at 12:46 am
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Septiembre 16, 2009 at 11:06 am
[...] cultura aragonesa Rolde, en su nº 129 (abril-junio 2009), ha publicado un artículo mío sobre el último brigadista irlandés, Bob Doyle, fallecido el 22 de enero pasado. Militante antifascista en su Dublín natal, participó [...]