Wicklow en la piel
Hoy la vida se retrasa.
El viento de Wicklow, que lo sabe,
finge una visita rutinaria
y me da la mano,
confirmando todas mis sospechas.
La luz del bosque, tímida pero firme,
se acomoda en la habitación.
Hay un dolor de hierba y agua turbia
golpeando las horas.
Los recuerdos se trenzan
entre bloques de turba y oscuras jarras
de cerveza en el viejo Baltinglass.
La infancia cruza apresurada el río Liffey,
quiere llegar a tiempo para ocupar
un palco en mi memoria.
El tiempo dibuja círculos
de nieve y fuego. La isla sonríe.
Todos acuden al lugar de la batalla.
Hoy más que nunca están a mi lado.
Al atardecer,
el frío aliento de los cirujanos
afila sus cuchillos sobre las sábanas
y mi voz,
cada vez más pequeña,
desaparece…
Sólo queda el murmullo de Glendalough
acariciando el silencio.
Poema de Marta Navarro García.
(Os recomiendo su blog Entrenómadas).
















Chesús, muchas gracias por subir este poema. Wicklow es un lugar muy especial para mí. Y mucho más para el protagonista del poema.
Kisses,
Marta Navarro
Marta, has escrito un poema precioso. Lleno de imágenes.
También para mí los paisajes de Wicklow y Glendalough son lugares mágicos de visita obligada.
Muchas gracias por ofrecérnoslo a l@s lector@s de Innisfree.
Un beso.
Qué maravilla de poema, tan físico, tan visual…
Magnífico, casi se puede oler…
Abrazos.
El poema me ha encantado. Gracias, Marta, por escribirlo y a ti Chesús, por compartirlo. Los montes de Wicklow significan mucho para mi, y leyendo este poema he vuelto a oler la humedad de sus bosques y a observar esa luz, tan misteriosa y tan bella.
Sara, gracias a ti por tus palabras. Cuando estoy saturada de la ciudad, es decir de ladrillos, ruidos, humos, cierro los ojos y pienso en Wicklow, entonces me relajo. Es una forma barata de viajar. Eso sí, las ganas de volver no se me relajan, eso no, no, no.
Vivan Wicklow y Glendalough!
K,
Marta
Chesús, gracias por traer aquí este poema de Marta. Es precioso. Yo también he sentido el dolor de la hierba y el sabor de la cerveza al leerlo. De verdad, es precioso.
Lamia, gracias por tus palabras.
Un beso,
Marta
Impresionante. Hacía tiempo que no me emocionaba tanto con un poema.
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