Desvelada la colaboración entre paramilitares lealistas y la Policía de Irlanda del Norte

Nuala O'LoanLa mayoría de los dirigentes de la banda terrorista UVF trabajaban como agentes de la Sección Especial del RUC (policía norirlandesa). Ésta es la conclusión del informe de la Ombudsman de la Policía Nuala O’Loan, que se hizo público ayer, fruto de una investigación de más de tres años y medio sobre la colusión entre la policía norirlandesa y los paramilitares lealistas. Podéis conocer el texto completo de la declaración de la Ombudsman aquí. El informe revela que miembros del grupo paramilitar UVF (Fuerza de Voluntarios del Ulster) mataron a quince personas en Belfast, entre 1991 y 2003, con la connivencia de la Sección Especial de la Policía norirlandesa, el Royal Ulster Constabulary (RUC), que dio inmunidad y protección a los paramilitares implicados porque éstos eran confidentes de la Policía.

Las conclusiones de este informe oficial dan la razón a los familiares de las víctimas (y en general a la comunidad católica o nacionalista) que, durante décadas, han acusado a la policía norirlandesa (primero el RUC y posteriormente, desde 2001, la PSNI) de ser un cuerpo policial sectario (dominado por los protestantes), partidista (al servicio del poder unionista) y cómplice del terrorismo lealista. El informe analiza crímenes cometidos tras el Acuerdo de Viernes Santo de 1998.

Las investigaciones de O’Loan comenzaron hace tres años por las denuncias de Raymond McCord, un ciudadano protestante cuyo hijo del mismo nombre, antiguo miembro del Ejército británico, había sido asesinado por miembros de la UVF en Belfast en 1997. McCord quiere que se hagan públicos los nombres de los asesinos de su hijo y que vayan a la cárcel. Según él mismo ha señalado, este fin de semana ha sido amenazado de muerte por parte de la UVF. También ha denunciado que, durante su campaña para que se haga justicia, ha sido tratado por la Policía como si su caso “no valiera nada”.

Como parte de este caso, se podría reabrir también la investigación sobre el asesinato en 1992 de la taxista católica de 27 años Sharon McKenna, a la que asesinaron en Belfast dos pistoleros de la UVF cuando había ido a visitar la casa de unos amigos protestantes.

El informe recomienda la reapertura de investigaciones sobre aquellos atentados, pero duda de que los agentes del RUC puedan ser llevados ante la Justicia ya que las pruebas han sido “destruidas deliberadamente”. La Ombudsman reconoce que “no hay razón para creer que las conclusiones de esta investigación son aisladas”, en referencia a las sospechas de que la colaboración entre el RUC y los paramilitares protestantes fue una práctica común. (Más información, en el sitio web de la Ombudsman de la Policía norirlandesa).

Por su parte, el jefe de la Policía norirlandesa (PSNI), Hugh Orde, ha pedido disculpas a las víctimas de la confabulación y ha asegurado estar “horrorizado” por el contenido del informe. Mientras, el ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Hain, ha asegurado que el informe “arroja luz” sobre uno de los capítulos más “negros” de la historia del RUC. “Estas cosas, asesinatos, confabulaciones, cubrir delitos, obstrucción de investigaciones, no podrían pasar hoy, no podrían pasar por los mecanismos de control que hemos puesto en marcha en los últimos años”, aseveró el ministro.

Otro informe del Parlamento irlandés

El pasado mes de noviembre, otro informe, elaborado por la Comisión de Justicia del Parlamento de la República de Irlanda, desveló que grupos paramilitares lealistas (protestantes) y miembros de las fuerzas de seguridad británicas colaboraron para cometer atentados. El documento se basaba en las investigaciones del juez Henry Barron sobre dieciocho muertes causadas por ataques cometidos en los años ‘70: las bombas en el aeropuerto de Dublín y en Dundalk en 1975, y en Castleblayney (condado de Monaghan) en 1976. El informe confirmaba la connivencia de fuerzas paramilitares y efectivos del Ejército británico. “El Gobierno británico ­dice el informe parlamentario­ estaba al tanto del nivel de infiltración de terroristas en las fuerzas de seguridad y creemos que su inadecuada respuesta a ese conocimiento permitió que el problema continuase creciendo”. La Comisión también se mostró convencida de que las conspiraciones entre paramilitares y tropas británicas “no sólo fueron reales, sino también numerosas”.

Colusión, connivencia y confabulación 

Para describir estos hechos en la prensa española (y en los libros traducidos al castellano) se suele emplear el término ‘connivencia’, pero en los textos originales en Irlanda se utiliza la palabra collusion. La colusión es un término jurídico definido como el “pacto ilícito en daño de tercero”, mientras que connivencia se refiere a la tolerancia del superior hacia las transgresiones de sus subordinados (según definiciones del Diccionario de la Real Academia Española). Quizá por eso, para denominar a la guerra sucia desarrollada en Irlanda del Norte, sea más adecuado usar la palabra más conocida ‘confabulación’ (“ponerse de acuerdo dos o más personas para emprender algún plan, generalmente ilícito”, según el DRAE).

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