‘El tema del traidor y del héroe’, de Borges

En la épica irlandesa siempre ha estado presente el papel relevante del traidor. Desde el ficticio Gypo Nolan que, preso del alcohol, delata a un amigo y camarada dirigente del IRA durante la guerra de 1922 (en The Informer, que escribió Liam O’Flaherty en 1925 y llevó al cine John Ford en 1935, estrenada en España como El delator) hasta el real Denis Donaldson, administrativo del grupo parlamentario del Sinn Féin en la Asamblea de Stormont, al que Londres acusó de espiar para el IRA como excusa para suspender la autonomía norirlandesa en 2002 y bloquear así el proceso de paz, cuando en realidad llevaba décadas siendo un topo al servicio de la inteligencia británica, y que, tras desvelarse su secreto en 2006, fue asesinado por unos desconocidos.

Tal vez por esa razón, o quizá no, el gran prosista argentino Jorge Luis Borges (1899–1986) escribió en 1944 el cuento titulado “El tema del traidor y del héroe” en su libro Artificios, en el que sitúa en la larga lucha por la independencia de Irlanda la paradoja del héroe que, siendo traidor a su causa, se sacrifica para reforzar la carga simbólica de la lucha en la que ya no cree. Lo leí hace muchos años y la llamada de Innisfree me ha hecho ahora recordarlo y buscarlo. Acabo de encontrarlo en esta web literaria. Aquí lo tenéis.

Tema del traidor y del héroe
Jorge Luis Borges

So the Platonic Year
Whirls out new right and wrong,
Whirls in the old instead;
All men are dancers and their tread
Goes to the barbarous clangour of a gong.

W. B. Yeats: The Tower.

Bajo el notorio influjo de Chesterton (discurridor y exornador de elegantes misterios) y del consejero áulico Leibniz (que inventó la armonía preestablecida), he imaginado este argumento, que escribiré tal vez y que ya de algún modo me justifica, en las tardes inútiles. Faltan pormenores, rectificaciones, ajustes; hay zonas de la historia que no me fueron reveladas aún; hoy, 3 de enero de 1944, la vislumbro así.

La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, La república de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico… Ha transcurrido, mejor dicho, pues aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. El narrador se llama Ryan; es bisnieto del joven, del heroico, del bello, del asesinado Fergus Kilpatrick, cuyo sepulcro fue misteriosamente violado, cuyo nombre ilustra los versos de Browning y de Hugo, cuya estatua preside un cerro gris entre ciénagas rojas.

Kilpatrick fue un conspirador, un secreto y glorioso capitán de conspiradores; a semejanza de Moises que, desde la tierra de Moab, divisó y no pudo pisar la tierra prometida, Kilpatrick pereció en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado y soñado. Se aproxima la fecha del primer centenario de su muerte; las circunstancias del crimen son enigmáticas; Ryan, dedicado a la redacción de una biografía del héroe, descubre que el enigma rebasa lo puramente policial. Kilpatrick fue asesinado en un teatro; la policía británica no dio jamás con el matador; los historiadores declaran que ese fracaso no empaña su buen crédito, ya que tal vez lo hizo matar la misma policía. Otras facetas del enigma inquietan a Ryan. Son de carácter cíclico: parecen repetir o combinar hechos de remotas regiones, de remotas edades. Así, nadie ignora que los esbirros que examinaron el cadáver del héroe, hallaron una carta cerrada que le advertían el riesgo de concurrir al teatro, esa noche; también Julio César, al encaminarse al lugar donde lo aguardaban los puñales de sus amigos, recibió un memorial que no llegó a leer, en que iba declarada la traición, con los nombres de los traidores. La mujer de César, Calpurnia, vio en sueños abatir una torre que le había decretado el Senado; falsos y anónimos rumores, la víspera de la muerte de Kilpatrick, publicaron en todo el país el incendio de la torre circular de Kilgarvan, hecho que pudo parecer un presagio, pues aquél había nacido en Kilvargan. Esos paralelismos (y otros) de la historia de César y de la historia de un conspirador irlandés inducen a Ryan a suponer una secreta forma del tiempo, un dibujo de líneas que se repiten. Piensa en la historia decimal que ideó Condorcet; en las morfologías que propusieron Hegel, Spengler y Vico; en los hombres de Hesíodo, que degeneran desde el oro hasta el hierro. Piensa en la transmigración de las almas, doctrina que da horror a las letras célticas y que el propio César atribuyó a los druidas británicos; piensa que antes de ser Fergus Kilpatrick, Fergus Kilpatrick fue Julio César. De esos laberintos circulares lo salva una curiosa comprobación, una comprobación que luego lo abisma en otros laberintos más inextricables y heterogéneos: ciertas palabras de un mendigo que conversó con Fergus Kilpatrick en día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare, en la tragedia de Macbeth. Que la historia hubiera copiado a la historia ya era suficientemente pasmoso; que la historia copie a la literatura es inconcebible… Ryan indaga que en 1814, James Alexander Nolan, el más antiguo de los compañeros del héroe, había traducido al gaélico los principales dramas de Shakespeare; entre ellos, Julio César. También descubre en los archivos un artículo manuscrito de Nolan sobre los Festpiele de Suiza: vastas y errantes representaciones teatrales, que requieren miles de actores y que reiteran hechos históricos en las mismas ciudades y montañas donde ocurrieron. Otro documento inédito le revela que, pocos días antes del fin, Kilpatrick, presidiendo el último cónclave, había firmado la sentencia de muerte de un traidor, cuyo nombre ha sido borrado. Esta sentencia no coincide con los piadosos hábitos de Kilpatrick. Ryan investiga el asunto (esa investigación es uno de los hiatos del argumento) y logra descifrar el enigma.

Kilpatrick fue ultimado en un teatro, pero de teatro hizo también la entera ciudad, y los actores fueron legión, y el drama coronado por su muerte abarcó muchos días y muchas noches. He aquí lo acontecido:
El 2 de agosto de 1824 se reunieron los conspiradores. El país estaba maduro para la rebelión; algo, sin embargo, fallaba siempre: algún traidor había en el cónclave. Fergus Kilpatrick había encomendado a James Nolan el descubrimiento del traidor. Nolan ejecutó su tarea: anunció en pleno cónclave que el traidor era el mismo Kilpatrick. Demostró con pruebas irrefutables la verdad de la acusación; los conjurados condenaron a muerte a su presidente. Éste firmó su propia sentencia, pero imploró que su castigo no perjudicara a la patria.

Entonces Nolan concibió un extraño proyecto. Irlanda Idolatraba a Kilpatrick; la más tenue sospecha de su vileza hubiera comprometido la rebelión; Nolan propuso un plan que hizo de la ejecución del traidor un instrumento para la emancipación de la patria. Sugirió que el condenado muriera a manos de un asesino desconocido, en circunstancias deliberadamente dramáticas, que se grabaran en la imaginación popular y que apresuraran la rebelión. Kilpatrick juró colaborar en ese proyecto, que le daba ocasión de redimirse y que rubricaría su muerte.

Nolan, urgido por el tiempo, no supo íntegramente inventar las circunstancias de la múltiple ejecución; tuvo que plagiar a otro dramaturgo, al enemigo inglés William Shakespeare. Repitió escenas de Macbeth , de Julio César. La pública y secreta representación comprendió varios días. El condenado entró en Dublin, discutió, obró, rezó, reprobó, pronunció palabras patéticas, y cada uno de esos actos que reflejaría la gloria, había sido prefigurado por Nolan. Centenares de actores colaboraron con el protagonista; el rol de algunos fue complejo; el de otros, momentáneo. Las cosas que dijeron e hicieron perduran en los libros históricos, en la memoria apasionada de Irlanda. Kilpatrick, arrebatado por ese minucioso destino que lo redimía y que lo perdía, más de una vez enriqueció con actos y con palabras improvisadas el texto de su juez. Así fue desplegándose en el tiempo el populoso drama, hasta que el 6 de agosto de 1824, en un palco de funerarias cortinas que prefiguraba el de Lincoln, un balazo anhelado entró en el pecho del traidor y del héroe, que apenas pudo articular, entre dos efusiones de brusca sangre, algunas palabras previstas.

En la obra de Nolan, los pasajes imitados de Shakespeare son los menos dramáticos; Ryan sospecha que el autor los intercaló para que una persona, en el porvenir, diera con la verdad. Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan… Al cabo de tenaces cavilaciones, resuelve silenciar el descubrimiento. Publica un libro dedicado a la gloria del héroe; también eso, tal vez, estaba previsto.
 

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16 respuestas a ‘El tema del traidor y del héroe’, de Borges

  1. {G} dijo:

    Hola, soy {G}, seguidora de tu blog Innisfree. En El País de hoy viene un artículo sobre el proceso de paz en el País Vasco, Adams y Otegui. Puede que te interese. Lo iba a escanear y mandártelo por correo, pero no tienes ninguno en el blog.

    Un saludo

  2. Eduardo dijo:

    Chesús,
    te dejo este enlace, que poco tiene que ver con James Alexander Nolan ni con el traidor, pero si con Borges:
    http://www.hup.harvard.edu/features/bortcd/
    Un afectuoso saludo,
    Eduardo

  3. Pingback: Maestro del desconcierto: La estrategia de la araña, de Bernardo Bertolucci « 39escalones

  4. Pingback: ‘La forma de la espada’, de Jorge Luis Borges « Innisfree

  5. nico dijo:

    este el el cuento de borges
    nesecito para hoy 15 de junio de 2009

  6. claudio dijo:

    Si, omo dice Borges en El Aleph, hay un punto que contiene todos los puntos. Y…, en cada uno de los puntos existen todos, siempre conviven el heroe y el traidor

  7. Mirta dijo:

    Hola, necesito analizar la estrategia narrativa de los cuentos «El traidor y el héroe», «La forma de la espada» y «Emma Zunz».

    Por otra parte Analizar titulo: «El traidor y el héroe» y «La forma de la espada»

    podrían darme una manito????????

  8. Mirta dijo:

    Holaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!
    ay alguien aqui????????????????????
    (el eco responde)
    – hola, ay alguien aquí, podrían ayudarme?
    – hola, podrían ayudarme para ayudar a un niño???
    -YO ESTOY PERDIDA, NO QUIERO PERDERLO A EL!
    -NO QUIERO PERDERLO A EL…..

    ENTRE ECOS Y ECOS ESPERO ALGUIEN «SE HAGA ECO» Y ME AYUDE CON LAS RESPUESTAS!!!!!!!!

    DESDE YA MUY AGRADECIDA!

    • ¡Eeeeeeh!, estoy aquí.
      ¿Qué te ocurre, Mirta?, ¿en qué podemos ayudarte?
      Si buscas ayuda para analizar la estrategia narrativa de los cuentos “El traidor y el héroe”, “La forma de la espada” y “Emma Zunz”, uffffff!, no sé si podemos echarte una mano. En este blog hemos subido los dos cuentos de Borges, porque hablan de Irlanda y porque nos han gustado, pero no es nuestra especialidad el análisis literario. Lo siento.
      Te recomiendo que busques en Google otras webs donde pueda haber auténticos análisis de esas obras.
      Mucha suerte.

      • Mirta dijo:

        MIL GRACIAS, AMIGO!

        SOLO CON TU RESPUESTA ME PONGO CONTENTA, ERES MUY AMABLE!

        VERÉ COMO HAGO PARA RELIZAR EL TRABAJO, LOS CUENTOS SON BELLISIMOSSSSS, PERO ME DA MIEDO HACERLO SOLA, DE ALGUNA MANERA HE DE AYUDAR A ESTE NIÑO…AUNQUE TENGA QUE HABLAR CON BORGES!!!!!! AJAAA

        SALUDOS Y GRACIAS!

  9. Pingback: Nueva novela sobre el conflicto norirlandés: ‘Mi traidor’, de Sorj Chalandon « Innisfree

  10. andrea dijo:

    holaa porfavorr see lo ruegoo es qe tengo un trabajo practic de lengua y me piden que de el argumento de » tema del traidor y del heroe» y no se como explicarloo tanbien necesitos los personajes princpales y secundarios y un par de cosas mas pero la mas importantee es el ARGUMENTO del cuento!!
    Porfavor se los agradeceria mucho! es muy importante para mi porque necesito levantar la notaa!
    porfavorrrrrrrrrr!
    POR FAVOR!!!
    GRACIAS!! 🙂

  11. Sofia dijo:

    Hola, quería saber si podía hacerte un par de preguntas, ya que veo que tenes un buen conocimiento de la obra de Borges, en caso de ser así, estaría más que agradecida, y quisiera saber como hacer para comunicarme.
    Saludos, espero respuesta

    • Lo siento, pero no soy un especialista en Borges. De lo que sí sabemos en este blog es de Irlanda, por eso hemos reproducido unos relatos de Borges de temática irlandesa. Siento no poder ayudarte.

  12. Pingback: El Top 15 de Innisfree en los 10 años | Innisfree

  13. Pingback: Un pequeño homenaje al ‘Tema del traidor y el héroe’ de Borges (#LaMemoriaDeLaTurba) | Innisfree

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