‘Quintaesencia irlandesa’

La playa de 'La hija de Ryan'Hace un tiempo, en este blog recorrimos la península de Dingle en dos etapas. Ahora podemos regresar a sus paisajes de la mano del reportaje del escritor bilbaíno León Lasa que publicó el 28 de abril de 2007 el suplemento ‘El Viajero’ del diario madrileño ‘El País’.

‘QUINTAESENCIA IRLANDESA’
Un respiro verde en la remota y genuina península de Dingle
En el condado de Kerry, no muy lejos de Cork, un lugar único para perderse. Suaves colinas, un mar embravecido y la playa donde David Lean rodó ‘La hija de Ryan’. Y un brindis final con una ‘guinness’.

León Lasa (El País, 28/04/2007)

Si alguien me preguntara, tras haberme pateado la isla durante varios meses, por un lugar de la costa oeste de Irlanda en el que perderse unas semanas lejos de todo, tendría serios problemas para elegir entre algún punto concreto del condado de Donegal, una playa solitaria de la isla de Achill, o quizá un recorrido demorado alrededor de la península de Dingle. Pero si no tuviera más remedio que decidirme por alguno de ellos, sin duda me decantaría por este último.

Dingle representa todavía, aunque no sé por cuánto tiempo, la quintaesencia de aquello que hemos relacionado con la Irlanda profunda y rural de tantas películas, de tantas canciones. Ubicada en el condado de Kerry, al sur de la costa occidental, Dingle ha estado siempre apartada de Dublín, y las consecuencias de ese alejamiento físico y espiritual aún son notorias: por un lado, la península es uno de los escasos sitios de Irlanda donde actualmente es posible oír hablar gaélico -un idioma al borde de la extinción como lengua de uso-; por otro, la plaga de las segundas residencias no se ha llevado por delante rincones memorables. Pero deberían darse prisa en ir.

Comenzamos el periplo en Tralee, la capital administrativa de la región, en la vertiente septentrional de la península, en su esquina más oriental, y nos dirigimos sin pausa a cruzar las montañas Slieve Mish, que, coronadas en invierno por un penacho tímido de nieve, se interponen entre un lado y otro de aquélla. Todo el condado de Kerry constituye un paisaje idóneo para el pedaleo o la caminata, y el Dingle Way está perfectamente señalizado.

En la aldea de Camp iniciamos el ascenso por el camino asfaltado -no es más que eso- que nos llevará hacia Aughils, en la parte meridional de la península. Apenas son diez kilómetros de subida y bajada por un marco sobrecogedor de monte desnudo en el que hemos dejado atrás el promontorio de Caherconree, con los restos fantasmales de la fortaleza del legendario rey Cú Raoi Mac Daire. Con el mar ya a nuestra izquierda, caminamos o pedaleamos hacia occidente, y a unos ocho kilómetros de Aughils nos tropezamos con la playa de Inch, grandiosa, desierta, en la que tantas escenas de la película La hija de Ryan fueron rodadas. Enfrente, en la otra orilla de la bahía, se vislumbran los montes de Iveragh. Proseguimos en busca del vértice de la península y cruzamos las localidades minúsculas de Annascaul y Lispole para arribar a Dingle, incrustada en el puerto del mismo nombre y epicentro turístico de la zona.

An Daingean, la denominación gaélica de Dingle, no llega a los 2.000 habitantes y está conformada por una amalgama de casas bajas y multicolores que se concentran en torno a la ensenada. Podemos hacer un alto y dirigirnos a Foxy John’s, un lugar encantador, mezcla de pub, almacén, tienda y taller, y alquilar una bicicleta, repasar la que llevamos o comprar algo de comida. O a O’Flaherty’s, donde casi todas las noches hay actuaciones improvisadas. O al An Café Liteártha, bastión cultural del idioma irlandés. Pero continuemos.

Al salir de Dingle por la carreterita que bordea toda la península atravesamos Ventry, y nos alejamos del fuerte Dunbeg, que data de la Edad del Bronce, y de los numerosos beehive huts, esas colmenas de piedras de finalidad incierta que jalonan la ruta. A un rato de paseo, al torcer una de las curvas que rodean el monte Eagle, nos topamos con Slea Head, el cabo Slead, que se precipita atormentado en el mar y desde el que se divisa, al pie de un enorme crucifijo blanco, el conjunto de las islas Blasket, desperdigadas alrededor de un arco de 90 grados. Y más allá, como naves semihundidas, las siluetas brumosas de las islas Skellig.

Una antigua batalla

Necesitamos tomar aire en un lugar que la revista National Geographic Traveller calificó en su día como el más bello de la Tierra. Doblamos el cabo y descendemos hacia Dunquin, un poblado en el que hasta hace poco todos sus habitantes hablaban gaélico. El panorama se nos antoja exagerado: playas encajonadas entre roquedales, colinas verdes punteadas de ovejas, el mar rugiente salpicado de olas formidables. Nos acercamos al Blasket Centre, y allí nos ilustran sobre la vida y las costumbres de esas islas, que fueron evacuadas en 1953. O, mejor, las visitamos si las tormentas lo permiten. No muy lejos -todo está al alcance de la mano en Dingle-, de nuevo en el sector norte de la península, cerca de Ballydavid, se localiza Smerwick Harbour, donde en 1580 fue aniquilada una expedición de más de 600 hombres auspiciada por la Corona española.

A escasos kilómetros se encuentra la joya arquitectónica de la comarca: el Gallarus Oratory, una diminuta capilla de piedra con forma de nave invertida erigida alrededor del siglo VII. Alargamos nuestra excursión -que se puede realizar en cuatro jornadas a pie o en un par de ellas en bicicleta- hacia la montaña Brandon, de casi 1.000 metros de altitud. Una vez allí, podemos optar entre la subida a la cima -unas cinco horas de marcha- o la contemplación pausada de la misma. Más tarde avanzamos hacia Brandon Creek, el pequeño embarcadero desde el que, según la tradición, partió san Barandán en el siglo VI para alcanzar junto con otros eremitas la tierra prometida. Finalmente, a través del Connor Pass y sus espectaculares vistas de toda la península, regresamos a Dingle. Es el momento merecido de abrazar una guinness o un whisky en cualquiera de sus pubs. Y, después de tanto ajetreo, dejarse llevar.

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10 respuestas a ‘Quintaesencia irlandesa’

  1. MURRON dijo:

    No sabes como envidio a todos los que habeis ido allí. Ojalá pueda ir pronto. Toda mi vida he querido vivir en Irlanda, no en vano mi hija se llama así.

  2. Michaelino Flyn dijo:

    Sólo aclarar que León Lasa es sevillano, no bilbaíno.

    Un saludo.

  3. Lo siento, pero el dato lo tomé de El País, que dice literalmente: «León Lasa (Bilbao, 1955) es autor del libro Por el oeste de Irlanda (Editorial Almuzara).»
    En todo caso, corregido queda.

  4. luyp dijo:

    Me dispongo con ilusión a abandonarme caminando por la península…lamentablemente me preocupa un poco el tiempo y el alojamiento. Así que me gustaría saber realmente cuantas jornadas necesitaré para hacer esta ruta a pie, y si será aconsejable realizar reservas de alojamiento durante el trayecto.

    Por lo demás es lo de menos, me encanta la posibilidad de no seguir un plan demasiado fijo.
    Aprovechar cualquier oportunidad de conocer algún lugar que decida que me quede durante una pequeña eternidad.

    Gracias por las palabras y la experiencia.

  5. luyp dijo:

    Hola de nuevo, ya puestos, es posible ir de tralee a doolin de una manera relativamente facil? Bus? Tren? Gracias de nuevo.

  6. Leiría dijo:

    Hola luyp:

    Justo mañana voy también yo a Irlanda, por primera vez. El libro de León Lasa, Por el oeste de Irlanda, que descubrí gracias al artículo que de este escritor publicó El viajero, ha sido un regalo caído del cielo que estoy devorando en estos días previos al viaje, y que aconsejo… Espero algún día viajar verdaderamente, sin prisas, como hace él, y como parece que harás tú en Dingle. Feliz viaje.

  7. Jordi Vila dijo:

    A ultimos de Septiembre estuve en Dingle, y también en la playa de Inch.Mi viaje a Irlanda, fue por culpa de la hija de Ryan.Esta pelicula que veo muy a menudo, desde siempre ha obrado en mi como un talismán. Sus paisajes, sus personajes,la musica, y muy epecialmente su fotorafia, me han proporcionado un vedadero relax.Siempre soñe ir a Irlanda, y lo he hecho.Vole de Barcelona Dublin,y después, en tren, viaje hasta Tralee.Irlanda es Maravillosa!

  8. Paco Martos dijo:

    El pasado verano leí «Por la costa Oeste de Irlanda», de L. Lasa. Lo guardo como libro de viaje y como guia para mi anhelada visita a la costa Oeste. Además , el libro ha hecho crecer en mi mas aun la pasión por conocer Irlanda. Gracias al autor del libro y gracias a este blog

  9. Inma dijo:

    Siempre me he sentido atraida por Irlanda, aunque no conocia mucho sobre ella, tenia la idea que todos, paisajes increibles, gente agradable, buena cerveza,… Pero leer «Por la costa Oeste de Irlanda» me ha dado a conocer muchos mas detalles de este pais, y ya me ha enamorado del todo. Si todo sale bien, visitare la isla este verano. Es un libro estupendo. Llevare en mi mochila la mejor guia de viaje.

  10. Bettina Lueg dijo:

    I didn`t read the book yet but I feel I should.

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