Un céilí en el lago de Cork

Un amigo de Innisfree, Andrés Martínez Campos, ha tenido la amabilidad de enviarnos un artículo en el que narra uno de sus descubrimientos en Irlanda: las veladas musicales tradicionales que se están recuperando en ciudades como Cork. Las fotos son de Pilar Calvo [pulsad en ellas para ampliarlas].

Céilí en Corcaigh Loch

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DSC_5779El miércoles por la tarde fuimos al Lago de Cork, que se encuentra a pocos minutos a pie de la catedral anglicana de St. Finbar. Pese a estar cercano al centro, las empinadas calles de acera estrecha, las fachadas de colores en casas de dos pisos, las puertas de madera, el inconfundible verdín al final de las cañerías y el impertérrito pub de la esquina con su anciano anclado a la puerta nos sitúan, desde luego, en el inconfundible marco de un típico barrio residencial de Irlanda.

DSC_5791Este lago de unas cuatro hectáreas posee en su centro un cúmulo denso de vegetación que a modo de islote sirve de santuario para aves, estando así el lago poblado de toda suerte de ociosos patos, cisnes u ocas entre otras muchas especies, añadiendo así al tranquilo barrio una nota más de profundo sosiego.

La quietud del lago no significa en modo alguno silencio. Los gritos de unos niños jugando un partido de hurling no pueden desentonar en semejante DSC_5783paraje, como tampoco desentona la lejana música que hasta el lago había guiado aquella tarde nuestros pasos. Allá al otro lado del lago, ocultos por el islote vegetal la música de un banjo, una concertina y unas cuantas flautas los delata: los vecinos del lugar están allí reunidos celebrando un céilí: una velada social de música y danza irlandesa.

Mucho antes de la incursión de las nuevas corrientes musicales en la isla, la gran mayoría de pueblos y pequeñas ciudades DSC_5778de Irlanda –y presumo también que muchas de las grandes- tenian la costumbre de celebrar estas veladas con gran frecuencia, la costumbre, permanece viva gracias a la mano -y a los pies- de iniciativas vecinales aquí y acullá. Da gusto ver que las tradiciones condenadas a muerte en el viejo continente siguen en parte vivas en la Isla Esmeralda.

El céilí que se celebra semanalmente en Cork Lough durante los meses de julio y agosto ha nacido, según tengo entendido, de la iniciativa personal de un matrimonio mayor, así como de la buena voluntad o el interés de un nutridísimo grupo de músicos y la asistencia de bastantes vecinos, niños y foráneos en busca de algo más típico que lo vendido como típico y que acaba cayendo, como no cabria esperar menos, en lo tópico.

Como ya he dicho, una pareja de ancianos dirige el evento, y son ellos los encargados de mostrar a los asistentes con una sonrisa en la boca y envidiable destreza los pasos de los bailes que se van a realizar. Luego empieza la música y el personal se anima poco a poco a bailar hasta llenar la pista, se improvisan entonces parejas de todas las edades que se sitúan en corro, dándose las manos para bailar “Shoe the donkey”, mientras los dos ancianos dirigen los movimientos de los menos avezados en los mundos del baile, con gran esmero, van poniendo orden entre los pies más torpes.

Luego es el turno de que bailen los niños, que se sitúan en una sola fila y de mejor o peor manera ejecutan los pasos que saben o creen saber partiéndose mientras tanto de risa, después vienen los bailes por pareja, más bailes en corro, los ancianos que buscan parejas jovencitas entre las chicas morenas, dos abuelas que bailan The Wild Rover y agarradas a sus nietas, los solos de flauta, la pareja que vuelve a mostrar unos pasos que no habrán de olvidarse y mientras tanto la música continúa sonando, atrayendo a los patos y los cisnes al borde del lago y claro, todo esto a uno le da qué pensar… y uno piensa que no está nada mal, vamos, que de hecho es un placer –o mejor dicho un privilegio- que unos niños puedan vivir con tantísima ilusión el resurgimiento de sus raíces culturales y que es un gusto envidiable que a través del jolgorio sencillo de la música la sociedad irlandesa no se resigne a ver cómo se pierde lo que era y aún es su propia esencia.

Andrés Martínez Campos

Cork, 21 de agosto de 2009

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3 respuestas a Un céilí en el lago de Cork

  1. pablo dijo:

    Una vez organizamos una fiesta de céilí en mi pueblo (mi pueblo irlandés, quiero decir). Teníamos un par de músicos y un instructor que se encargaba de indicar los pasos a seguir antes de casa pieza (es más complicado de lo que parece!), sobre todo a mí, el único extranjero.
    Bueno, fue una de las fiestas más divertidas que recuerdo en mi vida…

  2. Alberto dijo:

    Buenísima la iniciativa! El próximo mes de Junio vamos a Cork, no se si encontraremos estas cosas en esa fecha, pero seguro que disfrutamos de lo lindo. Tenemos pensado visitar el Parque de Killarney (que creo que está a unas horas en coche), el Castillo de Blarney, el cementerio dónde está enterrado Rory Gallagher (para dejar unas flores o algo), y si nos diera tiempo, intentar llegar al Anillo de Kerry para perdernos por allí. Por supuesto disfrutar de la música trad. y las tabernas al caer la noche. Ya os pediré consejo cuando se acerque la fecha.

    Gracias Chesús por hacernos sentir Irlanda cerca cada dia con tu fantástico blog!!!

  3. María dijo:

    Estuve este verano en Cork y realmente es maravilloso el lago y lo pase en grande bailando.
    Disfruté muchísimo de esta iniciativa. Si teneis la oportunidad de asistir, hacedlo.

    Saludos!!

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