‘Una variante brutal del catolicismo’, por Sinéad O’Connor

El pasado 7 de abril, El País publicaba un artículo de opinión de la cantante irlandesa Sinéad O’Connor acerca de los abusos sexuales a menores cometidos en el seno de la Iglesia católica en Irlanda durante décadas. Muy crítica siempre con el peso asfixiante de la Iglesia en la sociedad irlandesa, Sinéad lleva años acusando a la jerarquía eclesiástica de promover la represión sexual, mientras oculta los abusos sexuales cometidos por sacerdotes y religiosos. Por eso, en 1992 llegó a romper una imagen del Papa Juan Pablo II en directo en una televisión de Estados Unidos. Ahora es probable que aquel gesto se entienda mejor a la luz de lo que se sabe hoy. Aquí tenéis el testimonio de la cantante en primera persona. [La traducción es de María Luisa Rodríguez Tapia].

Una variante brutal del catolicismo

Sinead O’Connor (música y madre de cuatro hijos, vive en Dublín).

Cuando era niña, Irlanda era una teocracia católica. Si se acercaba un obispo por la calle, la gente se apartaba para dejarle paso. Si asistía a un acontecimiento deportivo, el equipo se aproximaba a arrodillarse y besarle el anillo. Si alguien cometía un error, en vez de decir “Nadie es perfecto”, decíamos “Podría pasarle hasta a un obispo”.

Esta última frase era más certera de lo que imaginábamos. Hace unos días, el papa Benedicto XVI escribió una carta personal en la que pedía perdón -por decir algo- a Irlanda por los decenios de abusos sexuales a menores que cometieron unos sacerdotes en los que se suponía que debían confiar esos niños. Para muchos irlandeses, esa carta del Papa es un insulto no sólo a nuestra inteligencia, sino a nuestra fe y a nuestro país. Para entender por qué, hay que tener en cuenta que los irlandeses hemos sufrido una variante brutal del catolicismo basada en la humillación de los niños.

Yo lo viví en persona. Cuando era niña, mi madre -una madre maltratadora y todo lo contrario de lo que debe ser una buena madre- me animaba a que robara en las tiendas. En una ocasión me atraparon y pasé 18 meses en el Centro de Formación An Grianán, una institución para niñas con problemas de conducta en Dublín, por recomendación de una trabajadora social. An Grianán era una de las hoy tristemente famosas “lavanderías de las Magdalenas”, patrocinadas por la Iglesia, que albergaban a adolescentes embarazadas y jóvenes poco dóciles. Trabajábamos en el sótano, lavando la ropa de los curas en fregaderos con agua fría y pastillas de jabón. Estudiábamos matemáticas y mecanografía. Teníamos poco contacto con nuestras familias. No cobrábamos ningún sueldo. En mi caso, por lo menos, una de las monjas fue buena conmigo y me regaló mi primera guitarra.

An Grianán era un producto de la relación del Gobierno irlandés con el Vaticano; la Iglesia gozó de una “posición especial” recogida en nuestra Constitución hasta 1972. Todavía en 2007, el 98% de los colegios irlandeses estaba en manos de la Iglesia católica. Pero los colegios para niños difíciles han estado siempre plagados de castigos corporales salvajes, maltratos psicológicos y abusos sexuales. En octubre de 2005, un informe encargado por el Gobierno identificó más de 100 acusaciones de abusos sexuales cometidos por sacerdotes entre 1962 y 2002 en Ferns, un pueblo a unos 100 kilómetros al sur de Dublín. La policía no investigó a los sacerdotes acusados; se dijo que padecían un problema “moral”. En 2009, un informe similar involucró a los arzobispos de Dublín en la ocultación de varios escándalos de abusos sexuales entre 1975 y 2004.

¿Por qué se toleraba esa conducta criminal? Según el informe de 2009, el “importantísimo papel que ha desempeñado la Iglesia en la vida irlandesa es el motivo por el que se consintió que no se pusiera fin a los abusos cometidos por una minoría de sus miembros”.

A pesar de la larga relación de la Iglesia con el Gobierno irlandés, la carta en la que el papa Benedicto pide teóricamente perdón no asume ninguna responsabilidad por las infracciones de los curas irlandeses. Dice que, “antes, la Iglesia en Irlanda debe reconocer ante el Señor y ante otros los graves pecados cometidos contra unos niños indefensos”. ¿Qué hay de la complicidad del Vaticano en esos pecados?

En su texto, Benedicto da la impresión de que se ha enterado hace poco de los abusos y se presenta como una víctima más: “No tengo más remedio que compartir la desolación y la sensación de traición que habéis experimentado tantos de vosotros al saber de estos actos pecaminosos y criminales y de cómo se ocuparon de ellos las autoridades eclesiásticas en Irlanda”. Sin embargo, la carta de infausta memoria que envió Benedicto en 2001 a los obispos de todo el mundo les ordenaba guardar secreto sobre las acusaciones de abusos sexuales so pena de excomunión, es decir, actualizaba una perniciosa política de la Iglesia, expresada en un documento de 1962, que establecía que tanto los sacerdotes acusados de delitos sexuales como sus víctimas debían “observar el más estricto secreto” y “atenerse a un silencio eterno”.

Benedicto, entonces Joseph Ratzinger, era cardenal cuando escribió esa carta. Hoy, cuando ocupa el sillón de San Pedro, ¿vamos a creer que su opinión ha cambiado? ¿Y vamos a conformarnos ante las recientes revelaciones de que en 1996 se negó a destituir a un sacerdote acusado de haber abusado de hasta 200 niños sordos en el Estado norteamericano de Wisconsin?

La carta de Benedicto afirma que su preocupación es “sobre todo ayudar a sanar a las víctimas”. Sin embargo, les niega lo que podría sanarles: una confesión inequívoca del Vaticano de que ocultó los abusos y ahora está tratando de ocultar el ocultamiento. Asombrosamente, el Papa invita a los católicos a “ofrecer vuestro ayuno, vuestras oraciones, vuestra lectura de las Escrituras y vuestras obras de misericordia para obtener la gracia de la curación y la renovación de la Iglesia de Irlanda”. Y sugiere, cosa aún más asombrosa, que las víctimas irlandesas pueden sanar acercándose más a la Iglesia, la misma Iglesia que exigía votos de silencio a los niños víctimas de los abusos, como ocurrió en 1975 en el caso del padre Brendan Smyth, un sacerdote irlandés que más tarde acabó en la cárcel por delitos sexuales repetidos. Muchos irlandeses, cuando se nos pasó la risa, nos dijimos que la idea de que necesitamos la Iglesia para aproximarnos a Jesús es una blasfemia.

Para los católicos irlandeses, lo que insinúa Benedicto -que los abusos sexuales en Irlanda son un problema irlandés- es arrogante y blasfemo. El Vaticano está actuando como si no creyera en un Dios que todo lo ve. Quienes dicen ser los guardianes del Espíritu Santo se dedican a aplastar todo lo que el Espíritu Santo representa. Benedicto es culpable de dar una imagen falsa del Dios al que adoramos. Todos sabemos, en el fondo de nuestro corazón, que el Espíritu Santo es la verdad. Por eso sabemos que Cristo no está con esos que le invocan con tanta frecuencia.

Los católicos irlandeses tienen una relación disfuncional con una organización que comete abusos. El Papa debe hacerse responsable de las acciones de sus subordinados. Si hay sacerdotes católicos que abusan de los niños, es Roma, y no Dublín, la que debe responder de ello, con una confesión inequívoca y sometiéndose a una investigación criminal. Mientras no lo haga, todos los buenos católicos -incluidas las ancianitas que van a misa todos los domingos, no sólo los cantantes protesta como yo, a quienes el Vaticano puede ignorar sin problema- deberían dejar de acudir al templo. Ha llegado la hora de que en Irlanda separemos a nuestro Dios de nuestra religión y nuestra fe de sus supuestos dirigentes.

Hace casi 18 años, rompí una fotografía del papa Juan Pablo II en un episodio de Saturday night live. Muchos no entendieron la protesta; la semana siguiente, el presentador invitado del programa, el actor Joe Pesci, dijo que, si hubiera estado presente, me “habría dado una bofetada”. Yo sabía que mi acción iba a causar problemas, pero quería provocar un debate necesario; ese es uno de los ingredientes de ser artista. Lo único que lamenté fue que la gente pensara que no creía en Dios. No es verdad, en absoluto. Soy católica de nacimiento y cultura, y sería la primera en presentarme a la puerta de la iglesia si el Vaticano ofreciera una reconciliación sincera.

Mientras Irlanda soporta la ofensiva carta con la que Roma pide perdón y un obispo irlandés dimite, pido a los estadounidenses que comprendan por qué una mujer católica irlandesa que sobrevivió a los malos tratos de niña pudo querer romper la foto del Papa. Y que piensen si a los católicos irlandeses, por no atrevernos a decir “merecemos algo mejor”, se nos debe tratar como si mereciéramos algo peor.

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15 respuestas a ‘Una variante brutal del catolicismo’, por Sinéad O’Connor

  1. Chorche dijo:

    Bravo por Sinèad… Tremenda la carta.

  2. Impresionante y contundente…

  3. Sol dijo:

    Siempre he admirado a Sinead, por atreverse a decir cosas que muchos prefieren obviar (escuchen su canción “Famine” por ejemplo) pero ahora, exhibe una claridad en su declaración que ya desearía tener el Vaticano.

  4. ordago13 dijo:

    Una carta muy sentida.
    Lastima que haya tenido que escribirla y que sea toda tan real.

  5. Pau dijo:

    Hola!!
    Des doy hace tiempo estoy siguiendo tu bloc con mucho interés. Soy Pau, del País Valenciano, y estoy cumpliendo un viejo sueño: vivir una temporada en Belfast i conocerla. Conocer Irlanda.
    En mi blog estoy haciendo un pequeño libro de viajes de Belfast, está en catalán, peró lo comprenderás, si tienes ganas. I si quieres adjuntarme a tu lista de blogs, encantado. Yo ya te he adjuntado a ti.
    La dirección del bloc es: blocdeltauro.blogspot.com

  6. Rossana dijo:

    No me extraña, personalmente mi pensar sobre “la iglesia” mas no sobre Dios ha cambiado sobre todo en estos ultimos años.
    La iglesia no deja se ser una institucion que es llevada por seres humanos con defectos y virtudes y es valido, mas no es valido de ninguna manera darse golpes de pecho al mismo tiempo que dañas ya sea fisica, moral o psicologicamente a otros seres humanos, y peor siendo que esos seres son niños. Asi que yo no se de que se extrañan los mismos sacerdotes de que cada vez las personas acudan menos a la iglesia o que pierdan feligreses, simplemente no creen en la institucion, pero siguen con sus creencias firmes en Dios y en sus enseñanzas, como personalemnte lo vengo haciendo desde hace algunos años, y tambien fui criada en una familia catolica… es una apreciacióm totalmente personal…

  7. bruno dijo:

    Bien hecho,Sinead!
    Hay que hacer limpieza y colocar cada cosa en su lugar.

  8. julian dijo:

    es lógica y razonable tu indignación; precisamente todos los católicos del mundo nos sentimos humillados y ofendidos por los abusos de muchos representantes de la iglesia; no estás sola y todos juntos y luchando contra estos abusos acabaremos algún día con la hipocresía y la falsedad

  9. Luis Pineda dijo:

    Con el respeto que nos merecen los católicos sinceros, no hay peor abominación que los crímenes cometidos por las jerarquías eclesiásticas y el clero contra el pueblo de Dios. Y Benedicto?, que hay con él, pues que podemos esperar de un heredero de Torquemada.

  10. libertadperiodistica dijo:

    La contundencia de lo expuesto no representa mas que la simpleza de una realidad pasada…presente, y ojalá no futura. Saludo la valentía de Sinéad de levantar su voz, y no ahora , sino ya desde hace buen tiempo atrás…y qué mejor con esa canora voz!

  11. adriana dijo:

    Hola mi nombre es adriana de mexico
    pues para mi es algo muy triste, que a la mejor,
    ellos no saben lo que significa el temor a Dios y el mismo Jesus lo dijo dejar a los niños venir a mi pero para amarlos , aocnsejarlos ,y no para marcarlos para toda su vida escribo esto por que estoy estudiando turismo y me toco representar a Irlanda en preparar una comida tipica , vestuario para una sena Irlandesa y que bonitas palabras de esta escritora o bueno no tengo el gusto de saber de ella pero es algo real y que no es nada nuevo de lo que pasa en la iglesia Catolica

  12. arturin dijo:

    la verdad….. porque la mayoria de los comentarios van en apoyo de esa vieja (que por cierto fue mi idola algun dia), nadie en el mundo terrenal admiro yo como jp segundo en el mundo, si omitio la denuncia de los sacerdotes de irlanda es porque el mismo jesucristo nos enseño a no juzgar ni señalar a nadie, por mas grande que parezca EL PECADO seguro el no aprobo eso y seguro lo sabia pero, callo y perdono como lo hizo jesus, viva jp QUIEN ERES TU PARA JUZGAR?

    • El problema, Arturín, es que los abusos sexuales a menores de edad no son sólo un pecado, sino que son un DELITO. Y como tal la Justicia debe perseguirlos. Yo no sé si echar tierra sobre este grave asunto es otro pecado (Dios sabrá), pero puede ser un delito de complicidad, de no colaboracioón con la Justicia, etc. Es que, en este planeta, además de la Ley de Dios, rigen las Leyes aprobadas por los Parlamentos: el Código Penal, sin ir más lejos.
      Me parece bien que, en el ámbito de la Iglesia, se perdone al pecador (creo recordar quem, para eso, se exige arrepentimiento, ¿verdad?), pero la sociedad no puede perdonar al delincuente antes de procesarle, juzgarle y, en su caso, condenarle. Pues eso…

  13. Me parece totalmente un error al perdonar a sacerdotes católicos que han cometido el delito de violación, yo también soy católico y respeto al papa, pero no estoy de acuerdo en que se les haya perdonado, y menos en las recomendaciones de que solo con oraciones las víctimas van a curarse de ese crímen, el Vaticano es totalmente responsable ya que de él dependen todos los sacerdotes catolicos del mundo, además al perdonarles está causando un daño a la iglesia pués ésta pierde credibilidad, la ley debe aplicarse a todo el que cometa un delito sea quien sea, es injustificable el perdón a estos desgraciados que se escudan en la religión para encubrir su verdadera personalidad, esos son delincuentes y deben ser explusados de la iglesia y ser juzgados con todo el pesos de la ley y punto.

  14. Ivanrín dijo:

    Esta es una auténtica joya. Gracias. Una vez leída, la compartiré con mi propia introducción. En estos días, desde la publicación del video en el que Sinéad habla de su soledad, su crisis en general y sus impulsos suicidas, me empapo obsesivamente de todo cuanto habla de ella, y este texto es un gran hallazgo (¿así lo publicó El País, con errores de sintaxis atribuibles a la traducción, sobre todo hacia el final?). Gracias de nuevo y saludos.

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