Una reflexión sobre la conexión galacio-irlandesa

En El Correo Gallego, me encuentro con este artículo de Xurxo Fernández sobre la conexión entre Galicia e Irlanda, lazos literarios, culturales y políticos que, cómo no, tenían que encontrar eco en este blog:

Celtismo militante y un par de vicios comunes

Hemos crecido leyendo a irlandeses como Swift o Wilde. Y nos gusta la birra. Xurxo FERNÁNDEZ.

Seguramente, y sin miedo a equivocarnos, podríamos decir que todos nosotros despertamos en un momento determinado a la materia de Irlanda (en paralelo a lo que Cunqueiro y el resto llamaría ‘materia de Bretaña’) gracias a los esfuerzos de los primeros regionalistas del siglo XIX. Mucho antes de habernos enamorado de los personajes y del paisaje de Innisfree en la modélica ‘El hombre tranquilo’ de John Ford, ya habíamos leído con entusiasmo aquellos versos bautismales del bueno de Alfredo Brañas:

Érguete labrego, érguete e anda, como en Irlanda, como en Irlanda./

Alí de O’Connell, vibrou o acento,
e o fero Parnell, prestoulle alento./

Alí os labregos, cultivadores,
eran escravos, dos seus señores,
e agora libres, rexenerados,
van en camiño de ser salvados./

Ramón Cabanillas insistiría poco después en la misma idea. Aunque sería todo el elenco de la revista Nós quien nos acercaría definitivamente a los gallegos a ese hermanamiento atávico que ha unido siempre a nuestros dos pueblos.

De hecho, como muchos de ustedes sabrán también, se da la casualidad de que la primera traducción del Ulysses, una de las obras claves del siglo XX, cuya autoría corre a cargo del irlandés James Joyce, lo fue al gallego. Su autor, el grandioso don Ramón Otero Pedrayo, y exactamente en la revista Nós.

Esa versión ha sido atacada duramente por lo que algunos critican como inexacta. Uno se inclina por la grandeza del Petrucio de Trasalba, por su verbo elegante y soñador, por su creativo léxico. Era uno de los hombres de este país que más lengua gallega construyó. Y uno echa en falta sus versiones originales, precisamente hoy que hemos normativizado todo. Pero líbreme Dios de entrar en terreno tan espinoso.

SWIFT Y EL RESTO

Sin embargo, un buen número de escritores angulares de este país se arrimaron a algunos irlandeses a la hora de hacer buena literatura. En el caso de Méndez Ferrín, por ejemplo, la marca de Jonathan Swift, el autor de los alucinantes Viajes de Gulliver, ha quedado indeleble y perfectamente visible. Por una doble cuestión: la del estilo y la marcada tendencia política ‘a la contra’ respecto de su tiempo. Swift, como uno de los precursores más claros del anarquismo, bastante antes de Bakunin. Ferrín, como uno de los abanderados del independentismo gallego. No olvidemos que, además, y en los dos, esa militancia política consigue transmitirse en su obra.

Y está Lord Dunsany, el gran amigo de Yeats, que a su vez lo fue de Aleister Crowley, ‘el hombre más malvado de su época’, como gustaba que lo reconociesen.

Dunsany va a influir de forma definitiva en Cunqueiro. Hay en el mindoniense mucho de lo que antes citábamos: materia de Bretaña. Es decir: la tradición artúrica desde los primeros textos históricos, que comienzan con La muerte de Arturo, de William Caxton, luego compilada junto a otros escritos por Thomas Mallory. Y hay cantidad de narradores que calan hondo en su forma de hacer. Uno de ellos, el extraño Stefan Heym (el autor de Ahasver). Pero quien lo define, y de quien se confiesa discípulo es, precisamente, de Dunsany.

EL ROCK

Más curiosa sería la influencia del acervo musical irlandés en Galicia. Y uno pensaría, evidentemente, en los grupos llamados ‘de música celta’, al estilo de Milladoiro, por citar el más antiguo de esta tendencia. Y ahí aparecerían los Chieftains, claro. Paddy Moloney aún sigue siendo El Rey. Pero ¿han pensado alguna vez que los ídolos de los Suaves son los dublineses Thin Lizzy de Phil Lynott?

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6 respuestas a Una reflexión sobre la conexión galacio-irlandesa

  1. Precioso! Y aún habría que hablar de Plácido Castro y J. María Castroviejo, galaicos viajeros en Irlanda. De todos modos, las relaciones y los afectos comunes vienen de atrás (http://ulmodearxila.blogspot.com/2009/11/de-kinsale-coruna-ritmo-de-valse.html) y deben mantenerse en estos tiempos en los que el atlantismo quiere articularse como una opción potente en el marco europeo.

  2. Sara dijo:

    Para los amigos de este blog que anden por Irlanda, tengo el placer de informaros que el Instituto de Justicia Transicional de la Universidad del Ulster y la Asociación Europea de Abogados por la Democracia y Derechos Humanos, están organizando una conferencia internacional que tiene muy buena pinta. El tema: el derecho de autodeterminación y secesión. La fecha: el próximo 5 de junio. El lugar: el Hotel Hilton de la ciudad de Belfast. Entrada gratis, aunque es preciso inscribirse de antemano. Para más información, pinchar aquí: http://transitionaljustice.ulster.ac.uk/pdfs/peoples_in_motion_5_june_2010.pdf

  3. Devon dijo:

    Había más celtas en el Valle del Duero que en toda Galica. Acreditado. Fueron los intelectuales de los años 30 los que se inventaron el «mito celta» (al igual que la queimada). Pero bueno, el romanticismo sobre bases literarias no tiene, en absoluto nada de malo. Además, el paisaje gallego coadyuva con la romántica impostura.

  4. Devon, no creo que el celtismo gallego sea una mera pose estética ni mucho menos una impostura, pues si hay un término polisémico ese es el término «celta», que puede significar cien mil cosas distintas en función de la óptica que escojas. Y por supuesto que hubo celtas en el valle del Duero, como los hubo en Asia Menor o en el sur de Alemania. La cuestión no es esa. La cuestión es que existen características comunes en los finisterres atlánticos, características que, a falta de un nombre mejor, aglutinamos bajo la denominación «celtas», seguramente siguiendo esa inercia decimonónica (yo prefiero hablar de área cultural atlántica, como hacen muchos investigadores). Sin embargo, el término tiene tal tradición con esta acepción, que podemos decir que es una acepción más de «celta». Y si vas a la música, ni te cuento. La etiqueta «música celta» ya está consolidada, y efectivamente tiene sus debilidades, como la tienen todas las etiquetas que utilizamos en la vida cotidiana. ¿Qué es la «música latina»? ¿Qué es «socialismo»? ¿Un hablante de quechua es un latinoamericano? Etcétera etcétera.
    Por otro lado, hay muchos investigadores (Pena Graña, Rosa Brañas, Virgilio Quintela…) que, afortunadamente, están reelaborando el concepto de celtismo para evitar incoherencias como la que tú pones de relieve y para darle una explicación cabal y una terminología adecuada a lo que parece innegable: la conexión cultural y antropológica que vincula al Noroeste peninsular (en sentido amplio) con Bretaña y las Islas Británicas. Pero cada cosa en su sitio. No creo que para sentirse celta o atlántico haya que medirse previamente el cráneo, como muchos parecen creer todavía.

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