«Campaña militarista: ¿Quién mueve los hilos?», por Bobby Storey

En mayo renació el semanario An Phoblacht, publicación del Sinn Féin convertida ahora en mensual con más páginas, más color, más análisis… [La web también ha estrenado nuevo diseño]. Uno de los artículos que provocó una mayor repercusión fue el del histórico miembro del IRA Bobby Storey (que pasó 20 años en la prisión de Long Kesh y que podría haber sido responsable de inteligencia del IRA), en el que analiza la campaña armada de los disidentes republicanos (los diversos grupos y grupúsculos escindidos del IRA). Considera que la campaña de estos grupos no lleva a ninguna parte y se pregunta: ¿al servicio de quiénes están y a qué intereses favorecen sus acciones? Tras los incidentes del Doce de Julio, en los que se vio a Storey encarándose con los encapuchados y recriminándoles sus actitudes violentas, este artículo parece cobrar otra dimensión. Por eso, estaba traduciéndolo cuando se me adelantaron en este periódico, así que copio y corrijo algunas cosillas.

Campaña militarista: ¿Quién mueve los hilos?

Bobby Storey

Si alguien te dice que hay una camarilla que con sus acciones pretendiese provocar la remilitarización de los Seis Condados; que vuelvan a salir las tropas británicas a las calles del norte de Irlanda; que haya atentados sectarios de los lealistas probritánicos; que se cierren los espacios democráticos que se han abierto para los republicanos; que disminuya el apoyo para los objetivos republicanos en Irlanda y a nivel internacional; que se eliminen las actuales instituciones conjuntas en las que los republicanos tienen más poder político que nunca, las cuales se están aprovechando para promocionar la unidad de Irlanda y la igualdad…

Si supiéramos que hay un grupo así, ¿de quiénes supondríamos que se trataría? ¿De la inteligencia militar británica? ¿O de gente que se autodenomina «republicana»?

Acaso algunos de los individuos que participan en estas pequeñas facciones militaristas creen genuinamente, aunque equivocadamente, que favorecen la causa republicana. Otros se están aprovechando de dichos grupos para sus propios intereses criminales. Y, sin la menor duda, hay algunos entre ellos que están empeñados en sabotear el movimiento republicano, deshacer los considerables avances que se han conquistado en décadas recientes, y subvertir el marco actualmente establecido para avanzar hacia la reunificación.

Los voluntarios del IRA llevaron a cabo una lucha armada para sacar a los soldados británicos de los Seis Condados… y las acciones de estos individuos están encaminadas a hacer que vuelvan. A esto hay que llamarlo por su nombre: una agenda segurócrata. Y hay una pregunta que hay que hacer a estas facciones: ¿Quién está detrás de vosotros? ¿Puede ser que ni vosotros mismos lo sepáis?

Remilitarización. El IRA llevó a cabo una campaña militar larga y efectiva contra las fuerzas británicas, con el apoyo activo de las comunidades republicanas, con un número alto de militantes disciplinados, y con un alto nivel de apoyo y financiación internacional que en las actuales circunstancias no se volverá a repetir.

Dada la incapacidad de las fuerzas británicas para derrotar al IRA, junto con la labor de Sinn Féin forjando alianzas y movilizando el apoyo político por toda Irlanda y a nivel internacional, se puso en marcha el Proceso de Paz irlandés.

El Acuerdo de Viernes Santo, el de Saint Andrews, y ahora el Acuerdo de Hillsborough son las piezas claves del marco que se ha creado para lograr la plena igualdad y la reunificación.

¿Cómo va a conseguir una fuerza militar mucho más pequeña, que carece del dinamismo, destreza, disciplina y apoyo de que gozaba el IRA conseguir más que el propio IRA?

Dichos grupos reconocen abiertamente que no tienen la menor posibilidad de poner fin a la división de Irlanda por medio de sus acciones armadas. Su objetivo declarado es el de «evitar la normalización» en los Seis Condados.

En otras palabras, su fin, de manera patente, es la remilitarización —para la represión, para cerrar espacios democráticos, y para acabar con el proceso de transformación del cuerpo de policía del norte de Irlanda— para lograr lograr atraer a un número ligeramente mayor de personas hacia las actividades armadas, con todos los costos que ello acarreará. Y luego, ¿qué? Para esta pregunta no tienen respuesta. Esto no puede justificar ni una sola muerte, ni la destrucción de vidas por encarcelamiento. Sería pagar un precio demasiado elevado a cambio de un objetivo tan poco útil y sin futuro.

Antidemocrático. La perspectiva de estos grupos es antidemocrática. No interactúan con el conjunto de la comunidad de manera positiva. Tratan las opiniones y la voluntad de sus vecinos con desdén y hostilidad.

No sólo no han dado cuenta de cuál es su estrategia para lograr una Irlanda unida; ni siquiera suelen ofrecer alguna explicación o justificación pública de sus acciones.

Tampoco presentan su visión política de qué clase de sociedad proponen construir, y el único punto en el que se ponen de acuerdo es sobre el uso de la fuerza física.

Estos grupos son incapaces de nombrar una estrategia que pudiera convencer a la gente de que las acciones armadas ofrezcan una ruta hacia una Irlanda unida en el día de hoy, porque las condiciones políticas han cambiado definitivamente como resultado del trabajo de Sinn Féin para crear y liderar el proceso de paz.

La estrategia de paz de Sinn Féin proporcionó una salida del ciclo de violencia, una salida basada en impulsar los derechos democráticos de todos y crear estructuras que integrasen a los excluidos. Esto ha propiciado una mejora en la vida de la gente, y no hay vuelta atrás.

Hoy, un liderazgo republicano fuerte, eficaz y seguro de sí mismo ofrece un camino hacia una República Irlandesa unida por medio de métodos políticos y democráticos. Dado que es así, aquellos grupos deben comprender que sus posibilidades de involucrar a un número significativo de personas otra vez en un conflicto armado son cero.

El Sinn Féin seguirá resistiendo cualquier intento de los segurócratas de utilizar acciones de los autodenominados republicanos disidentes para remilitarizar el Norte o para mantener una policía política. Y seguiremos argumentando políticamente y recordando a los militaristas de la periferia del republicanismo que su camino no lleva a ninguna parte.

Desmantelar el Estado Orangista. Es absurdo calificar lo que está sucediendo en el Norte como la «normalización» de la división de Irlanda. Lo que está sucediendo es un proceso de transformación, liderado por republicanos, en el que se está desmantelando paulatinamente el Estado protestante y se están madurando las condiciones para una reunificación.

Desde el Acuerdo de Viernes Santo se ha progresado mucho en la desmilitarización de los Seis Condados. Ya no hay torres de vigilancia en la frontera; ya no pasea el Ejército británico por nuestras calles; se han vuelto a abrir las carreteras fronterizas; en muchos lugares se han demolido bases militares, así como también comisarías de la policía militarizada.

Aún quedan grandes retos, y el Sinn Féin sigue liderando la lucha contra la presencia militar británica y a favor de la transformación hacia una policía que represente un servicio cívico responsable y aceptable.

El objetivo de las fuerzas británicas y del aparato represivo del Estado orangista impuesto en el Norte siempre ha sido tratar de aplastar las aspiraciones nacionales y democráticas del pueblo nacionalista.

Toda la dinámica del momento actual, a nivel político, económico y social, se encamina hacia una Irlanda unida. La remilitarización constituiría el mayor obstáculo al que se enfrentaría esa dinámica hacia el cambio.

Hasta la fecha, el éxito del movimiento republicano se ha logrado a base de la estrategia política del Sinn Féin, que consiste en crear unas condiciones políticas en las que ya sería imposible seguir aislando, criminalizando y censurando a las comunidades republicanas.

En las condiciones más abiertas, democráticas y de no represión es donde los republicanos tienen más para ganar en su marcha hacia la unidad nacional. Esto es un hecho. Y estas condiciones políticas, este espacio democrático se ha conseguido gracias a las luchas y sacrificios de varias generaciones.

Las instituciones de gobierno compartido y las entidades nacionales panirlandesas que se establecieron como parte de los acuerdos, no tienden a consolidar la división de Irlanda, sino a socavarla. Si se estabilizan y se desarrollan estas estructuras, que a la vez nos ayudan a construir mejores relaciones con los unionistas y favorecen una mayor integración de todos los territorios, esto juega a favor del republicanismo.

Intentar provocar la remilitarización implica cerrar el espacio ganado por los republicanos en la vida política, a cambio de conseguir, como mucho, el reclutamiento de algunos individuos a ciertas pequeñas organizaciones, sin más. Todo lo que podrán conseguir estas acciones es ralentizar el proceso de cambio progresivo y la dinámica hacia la unidad de Irlanda.

Y volvemos a preguntar: ¿al servicio de quiénes están y qué intereses favorecen las acciones de estos grupos?

Estrategia. Existe una larga y gloriosa historia de rebelión armada contra el colonialismo británico en Irlanda. Con razón sentimos el más profundo respeto y admiración por las acciones y sacrificios de aquellos que lucharon, y muchas veces murieron, en el intento de acabar con la dominación británica.

Pero no glorificamos la guerra como un fin en sí. Lo que honramos es su compromiso a favor de la causa del republicanismo.

Cuando ha habido campañas militares en Irlanda que han surtido efecto —como la guerra de independencia y la guerra reciente del IRA— era porque la actividad de las fuerzas de ocupación era tal que no quedaba otra opción que encauzar los recursos del movimiento republicano hacia una lucha armada. En esas circunstancias, aquella decisión tuvo el apoyo de una parte muy significativa de la sociedad irlandesa. Los que abogan por el uso de métodos armados en las circunstancias actuales acuden a argumentos abstractos sobre el derecho de los republicanos a resistir la dominación británica por la fuerza. Pero si los republicanos tenemos derechos, también tenemos obligaciones. Y, en primer lugar, la obligación de dar prioridad a lo que le conviene a nuestro movimiento y de preguntarnos: ¿es ésta la manera más eficaz de avanzar hacia los objetivos republicanos, dadas las condiciones concretas que rigen en este momento?

Todos nos debemos preguntar qué es lo que pasa aquí. ¿Quién está detrás de estos grupos? ¿Quién se puede beneficiar más de sus acciones?

Nuestras comunidades deberían hacer frente a esas acciones contraproducentes y rechazar las alteraciones que causan a la comunidad, las actividades de patrullas de seguridad que sólo sirven a sus propios intereses, y la criminalidad que conllevan.

Al mismo tiempo, todos hemos de mantener nuestra atención en lo principal, y continuar en marcha hacia adelante, hacia la libertad, la unidad y la igualdad para toda Irlanda.

Esta es la meta hacia la cual nos está conduciendo la estrategia de Sinn Féin.

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6 respuestas a «Campaña militarista: ¿Quién mueve los hilos?», por Bobby Storey

  1. La enhorabuena al autor, la verdad. Me ha gustado mucho el artículo y en el se demuestra que han cambiado mucho las cosas en Irlanda del Norte, aunque haya gente que no lo quiera ver así.

  2. sergio dijo:

    Un gran artículo sin duda. Muy interesante desde todos los aspectos.

  3. JoanM dijo:

    Hay una frase del artículo que me causa cierto pavor: «Los voluntarios del IRA llevaron a cabo una lucha armada para sacar a los soldados británicos de los Seis Condados… «. Si bien es cierto históricamente que los soldados británicos llegaron en masa en agosto de 1969 y el (P)IRA nació a caballo entre diciembre de 1969 y enero de 1970, la frase se carga a la brava la legitimidad histórica del republicanismo irlandés que él mismo se ha dedicado a edificar (la continuidad entre el Citizen Army, el Levantamiento de Pascua, las columnas de la Guerra Civil, Frank Ryan, la «Border Campaign» …). Qué sentido tenía el IRA, pues, antes de la escisión entre stickies y provos?
    Aunque pueda estar de acuerdo con el espíritu general del escrito, esta frase me huele no sé si decir a revisionismo, pero sí a patinazo.

    • No me parece que la frase sea patinazo ni revisionismo. Lo que yo he entendido es que el IRA (y aquí creo que Storey está hablando desde los Voluntarios Irlandeses de 1916 hasta el PIRA de los ’70, pasando por el IRA de la Campaña de frontera, etc.) luchaba para expulsar a los brits de Irlanda (y específicamente del Norte desde 1920). Y lo que pretenden los grupúsculos disidentes ahora sería todo lo contrario: que vuelvan las tropas británicas a las calles, se disuelva el primer gobierno no sectario en el Norte, etc, etc. No deslegitima al IRA histórico, ni mucho menos. Todo lo contrario. Lo que hace es deslegitimar a los disidentes enfrentándolos con la Historia.
      Digamos que la frase es relativamente simple y el problema es interpretarla dando demasiadas vueltas. Vamos, eso me parece a mí. ¿Alguna otra opinión al respecto, queridos lectores fenianos?
      Un abrazo,
      Chesús

  4. bruno dijo:

    Excelente. Un montón de lucidez contra…pero,¿quiénes son y qué pretenden?.

  5. JoanM dijo:

    El problema es que en Irlanda, precisamente, son especialistas en darles montones de vueltas a la cosas …

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