Picoteo dublinés, tras los pasos de Bram Stoker y Molly Malone

Tras las malas noticias económicas que nos llegan de Irlanda, recuperemos la imagen del país que siempre apetece visitar. Disfrutemos de este reportaje de Óscar Gutiérrez, en el suplemento El Viajero de El País, picoteando diez lugares deliciosos de la ciudad de Dublín.

Picoteo dublinés

Diez visitas en la capital irlandesa, tras los pasos de Bram Stoker y la bella Molly Malone

(Óscar Gutiérrez – 06/11/2010).

Suena a Bono, al irlandés. Mediodía en Grafton Street. Junto a la estatua de Phil Lynott, líder de los míticos Thin Lizzy, dos jóvenes versionan a U2. A 10 minutos, en Temple Bar, se escucha también al popular cuarteto. Un hilo de música une las arterias de la jovial Dublín (más del 50% de su millón de habitantes tiene menos de 28 años) y sirve de melodía a una ciudad que es, sin embargo, mucho más que pubs, música y cerveza. Puertas adentro, la ciudad, partida por el río Liffey, invita a entrometerse en sus bares, plateas del roce social entre dublineses; puertas afuera, ofrece un paseo desde los jardines del Dublín georgiano de Trinity College hasta el distrito medieval, pasando por la bulliciosa O’Connell Street y picando en los iconos más vanguardistas, como el puente de James Joyce de Santiago Calatrava.

01 Trinity College

Es fácil pensar: “Hasta yo estudiaría aquí”. La solemnidad de una universidad con más de 400 años de historia provoca, al menos, la reflexión. Por allí pasaron Oscar Wilde y Bram Stoker. La atracción: el Libro de Kells, un códice de origen escocés del año 806. Si bien el encanto de este college se esconde en el interior de sus aulas, donde, con suerte, el viajero puede toparse con un exquisito debate universitario; o en su exterior, en los campos, con olor a deporte amateur y asociación.

02 St. Stephen’s Green

Siguiendo los pasos de Wilde, en una de las esquinas de Merrion Street, la casa del escritor y su estatua kitsch sirven de descanso hasta St. Stephen’s Green. Al estilo del londinense St. James’s Park, el verde esparce el murmullo de la urbe y da un respiro al Dublín más cosmopolita. Otrora lugar de ajusticiamiento, el parque fue también punto de encuentro de la crucial revuelta de 1916.

03 Barrotes de película

A buena distancia -en autobús-, en el este menos turístico, se levanta la prisión de Kilmainham, escenario de filmes como En el nombre del padre o Michael Collins. La humedad de las celdas y el rigor del patio cuentan la historia de ladrones y héroes presos hasta su cierre en 1924. Al término de la visita, el paredón de fusilamiento recuerda la muerte de líderes rebeldes como el mítico James Connolly.

04 Desayuno en Bewleys

El escote de Molly Malone, a la que cantan los dublineses en su himno oficioso, estimula al inicio de Grafton Street, botón de muestra de la vida de la capital irlandesa. Firmas de diseño, tenderos, hombres anuncio, pasacalles y cantautores recorren una de las vías más turísticas de Dublín. Si toca desayunar, un full irish breakfast en el Bewleys Café. Si es hora de merendar, pubs no faltan. Y si se disputa el Seis Naciones de rugby, codo con codo a la barra.

05 Entre catedrales

Al este de Grafton se elevan los dos símbolos religiosos de la ciudad: la catedral de Cristo y la catedral de San Patricio. Pese a que en la primera es donde el arzobispado alza hoy su púlpito, la segunda, en honor a St. Patrick, santo bien conocido allende los mares, es la catedral por excelencia del país. Y aunque las dos hacen gala de una llamativa arquitectura medieval, la de St. Patrick, arropada por sus jardines, merece un vistazo reposado.

06 Una tostada

Como reposada se disfruta la más venerada entre las joyas irlandesas, la cerveza Guinness. Más de 300 años de vida la han aupado a símbolo nacional. No hay pub sin negra ni barman que ignore los secretos de la tostada. Pero si la curiosidad manda, un recorrido por la Guinness Store saciará seguro la sed. Última estación -única para algunos-, el Gravity Bar, donde la tapa soñada se convierte en una vista excepcional de la ciudad.

07 Y si desapareciese…

James Joyce decía que leyendo Ulises podría uno reconstruir Dublín. No ha hecho falta aún echar mano del mapa de la ciudad que patearon Leopold Bloom y Stephen Dedalus un 16 de junio de 1904 salvo para guiar cada año ese mismo día a sus fanáticos en el Bloomsday. Aunque cualquier día es bueno para recorrer el Ulises al hilo de los fragmentos de la obra repartidos en placas como la que vela la estatua del escritor en O’Connell Street.

08 Al norte del río

Antigua zona reservada a la clase más pudiente, hoy a la zaga de Grafton, O’Connell Street sigue siendo el centro histórico de Dublín y uno de los puntos álgidos del ajetreo urbano. Cafés, restaurantes, pubs y tiendas de souvenirs recorren una avenida que escupe a lo ancho a sus paseantes. A mitad de camino, el Spire de Dublín, el llamado monumento de la luz, tira hacia el cielo de forma espectacular 120 metros de acero en forma de esbelto cono.

09 El ritual irlandés

Al sur del río Liffey fermenta uno de los símbolos, junto a Joyce y la Guinness, que llevan a Dublín más allá de sus fronteras: The Temple Bar. Merece, por el día o por la noche, echar un vistazo dentro del pub que da nombre a la zona a las decenas de variedades que pueden llenar una pinta. Como merece la pena seguir un concierto en uno de los pubs más veteranos, The Brazen Head; o en uno de los más grandes y modernos, The Porter House. Visto The Temple Bar, eso sí, se bebe más barato al norte.

10 El curso del Liffey

Al este de O’Connell, el río Liffey no escatima en lanzar puentes entre sus orillas. El puente Ha’Penny (medio penique), conocido así por su peaje en el siglo XIX, sirve de inicio a un paseo largo de contrastes entre el Dublín de antaño y el más vanguardista firmado por el arquitecto español Santiago Calatrava. Obras suyas -saltan a la vista para quien conozca su estilo- son los puentes de James Joyce (2003) y de Samuel Beckett (2009).

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Guía

Cómo ir

» Iberia (www.iberia.com),

Aerlingus (www.aerlingus.com) y Ryanair (www.ryanair.com) tienen vuelos entre España y Dublín. Con Iberia, por ejemplo, ida y vuelta desde Madrid, a partir de 109 euros.

Visitas

» Guinness Storehouse (www.guinness-storehouse.com). St. James’s Gate. Abre todos los días, de 9.30 a 17.00. Entrada, 13,50 euros.

» The Temple Bar (www.thetemplebarpub.com). Temple Bar, 47-48.

» The Brazen Head (www.brazenhead.com). Bridge Street, 20.

» The Porter House Pub (www.porterhousebrewco.com). Parliament Street, 16-18.

Información

» Oficina de turismo de Dublín (www.visitdublin.com).

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Una respuesta a Picoteo dublinés, tras los pasos de Bram Stoker y Molly Malone

  1. Andrea dijo:

    Buah, increíble. Dublín es un sitio inolvidable. De esos sitios, el único que no visité es la cárcel. Pero los parques son preciosos y, lo que más me gustó de los pubs fue lo de los concierrtos en directo. Maravilloso poder ver a una persona cantando y tocando la guitarra acústica en directo. Ojalá pueda volver alguna vez.

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