‘El regreso al futuro irlandés’

En el diario colombiano El Espectador encontramos este interesante artículo de un irlandés de ida y vuelta. Testimonio de primera mano del cambio experimentado en la economía y en la sociedad irlandesas en apenas cinco años: “Definitivamente no somos griegos y mucho menos egipcios. Los irlandeses resolvemos los problemas emigrando, como lo hemos hecho desde la mitad del siglo XIX. Según las cifras oficiales, más de mil jóvenes salen del país cada semana en busca de un futuro mejor”.

El regreso al futuro irlandés

Gearóid Ó Loingsigh

  • Así afecta la crisis económica a las familias de este país europeo
  • Un inmigrante que vive en Colombia desde hace cinco años volvió para Año Nuevo a su país y lo encontró medio desecho. Testimonio desde una experiencia familiar.

Algunas de las casas selladas en el sector de Ballymun, en la capital irlandesa, porque no hubo dinero para terminarlas.

Hace más de cinco años salí de Irlanda para probar fortuna al otro lado del planeta. Eran tiempos de optimismo y esperanza, el país vivía quizá su única verdadera bonanza económica desde la fundación del Estado en 1921. Regresé hace poco de visita, otro era el panorama, una crisis jamás vista por los irlandeses.

El barrio donde me crié, Ballymun, es una zona popular con una población de más de 20.000 personas. En los ochenta era sinónimo de drogadicción, crimen y privación social. Cuando la gente buscaba trabajo solía dar la dirección de algún familiar o amigo que vivía en otra zona. Las oportunidades eran reducidas, pero la bonanza prometía cambiar todo eso.

Llegando al barrio desde el aeropuerto de Dublín, a la entrada de Ballymun encontré la primera evidencia de que los viejos tiempos vuelven. Situada sobre un edificio abandonado hay una valla destartalada que reza “Bienvenidos a Ballymun, el corazón de la regeneración urbanística más exitosa de Europa”. Parece un chiste de mal gusto. El ambicioso programa de regeneración, que consistía en derribar las torres altas reemplazándolas por conjuntos y casas, se paró hace dos años cuando la crisis económica comenzó. Hay lotes abandonados y torres de 24 apartamentos viejos donde apenas habitan tres o cuatro familias. No hay dinero para derrumbarlos, ni para trasladar las familias a otras viviendas.

A escasos metros de la casa de mis papás se ve otro legado de los años “dorados” del llamado Tigre Celta. Otorgaron contratos para la construcción de viviendas sociales a empresas privadas y ellas las construyeron tan velozmente como pudieron, pues el tiempo es plata y para maximizar ganancias emplearon materiales deficientes. Las viviendas no son aptas para habitar y tampoco hay plata para hacer los arreglos necesarios, allí se quedan con sus ventanas selladas como un recuerdo mudo de los excesos del pasado y las privaciones del presente.

En los años ochenta más de 50% de la población no tenía empleo. Me acuerdo saliendo del apartamento donde vivía para ir al trabajo y nunca encontré a mis vecinos. Luego, cuando perdí mi trabajo pude por fin conocerlos en la oficina de desempleo. Hoy Ballymun es un paraíso para conocer a los vecinos. Las filas para reclamar el subsidio de desempleo son largas, mi papá ya tiene calculada la hora de menos congestión para recoger su pensión.

Un día me puse detrás de dos desempleados en camino a recoger su subsidio. Uno imaginaría que en medio de la crisis la gente hablaría de lo difícil que es y la plata que les falta, pero en Irlanda les indigna más cómo llegaron a este punto y la vida que llevan los banqueros y los políticos que empujaron el país hacía el abismo. Los dos sujetos se quejaban de las pensiones de los banqueros, de cómo han sido salvados con dineros del erario y aún gozan de sus privilegios, los helicópteros privados, las mansiones en los EE.UU., etc. Les indignaba más eso que la poca plata que iban a recibir ese día en forma de subsidio.

No es quiebra, pero…

Es que hay un aspecto de la crisis irlandesa que no se ha tratado mucho fuera de la prensa irlandesa. Irlanda no está quebrada, ni tampoco está en la bancarrota. Los bancos alemanes e ingleses prestaron de forma irresponsable a los bancos irlandeses, que a su vez prestaron el dinero a especuladores en el mercado inmobiliario. Con tanta irresponsabilidad se quebraron y ahora sus deudas privadas fueron asumidas por el Estado, gobernado por un partido muy ligado al sector financiero y a la construcción. He ahí la verdadera crisis, la socialización de las pérdidas de los especuladores. Los impactos se ven por todos lados, pero se habla más de las pensiones de los banqueros.

El otro escándalo que provoca la ira de los irlandeses son las pensiones de los políticos que se retiran este año. Los últimos dos primeros ministros recibirán una pensión superior a 150.000 euros anuales, más un pago extraordinario de aproximadamente 160.000 euros. Sus pensiones serán superiores al sueldo de Barack Obama, algo insólito teniendo en cuenta el tamaño de las dos economías y el hecho de que en Irlanda hay apenas 4,5 millones de habitantes.

Sin embargo, sólo en privado los amigos hablan de sus temores. Todo el mundo teme perder su trabajo y a la vez su casa. Uno de ellos me cuenta que él compró su casa en 2005, cuando el costo de la vivienda era altísimo, tiene un trabajo estable como funcionario público y una remuneración razonable, pero no le alcanza. No puede vender su casa para comprar una más barata, pues su casa vale menos de lo que pagó y no tiene cómo saldar la diferencia. Si pierde su trabajo, tendrá que vender su casa sin poder cubrir el costo total de la hipoteca.

A él y a muchos otros les tocará ponerse en la fila para la vivienda social, pero no la hay. Durante la bonanza el gobierno vendió lo que quedaba y no ha construido muchas más, fuera de las susodichas de mi barrio que no son aptas para ser ocupadas. Mientras tanto hay cerca de 300.000 casas construidas durante el auge económico que hoy se encuentran desocupadas, lo cual ha dado lugar a un término nuevo en inglés: ghost estate (‘urbanización fantasma’). Algunas de esas urbanizaciones no están terminadas, les faltan carreteras, servicios públicos…

Irlanda siempre ha tenido una deficiente cobertura médica, pero ahora con la crisis vienen hondos recortes. Acaban de anunciar que el principal hospital pediátrico del país cerrará sus puertas durante cuatro semanas y sólo atenderá emergencias. Todo con el fin de ahorrar 11 millones de euros. El gobierno encontró 85.000 millones de euros para cubrir las pérdidas de los bancos, pero no hay plata para niños con enfermedades catastróficas.

Pero lo más impresionante de Irlanda no son los recortes, ni las viviendas abandonadas, sino el peso de la impotencia. Todo el mundo se queja, pero no se hace nada. Llevaban dos años esperando que cayera el gobierno sin hacer mucho para provocar dicha caída. En las grandes movilizaciones y huelgas en Grecia apareció una pancarta que rezaba “no somos irlandeses”; el mensaje para el FMI era claro, que podían hacer lo que quisieran con los pasivos de Irlanda, pero los griegos no lo iban a aceptar. Al fin el gobierno irlandés cayó por una implosión interna del partido gobernante. Definitivamente no somos griegos y mucho menos egipcios. Los irlandeses resolvemos los problemas emigrando, como lo hemos hecho desde la mitad del siglo XIX. Según las cifras oficiales, más de mil jóvenes salen del país cada semana en busca de un futuro mejor. Navidad ya se celebra en familia vía banda ancha desde Nueva Zelanda y otros rincones del planeta.

Los inmigrantes que llegaron en los buenos años también se van. El barrio, como el país, para el goce de los racistas, es ahora más blanco. Más de 25% de la población de Gort, un pueblo que visité al oeste del país, era de Brasil, pero ya no, poco a poco se van. Hablé con unos amigos colombianos en Dublín y ellos están a punto de conseguir la nacionalidad irlandesa. Como muchos, se aferran a cualquier posibilidad de quedarse y conseguir el anhelado pasaporte que les permitirá vivir en cualquier país de la Unión Europea sin necesidad de una visa de trabajo. Una vez que lo tengan, muchos de ellos harán como los propios irlandeses haciendo su futuro en otro país.

El país ha vuelto a los años ochenta; desempleo, emigración y pobreza, con una sola diferencia, esta vez el partido responsable de la catástrofe será severamente castigado en las elecciones generales, dentro de veinte días.

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3 respuestas a ‘El regreso al futuro irlandés’

  1. Bruno dijo:

    Insisto: No es una enorme CRISIS; Es una ESTAFA COLOSAL.

  2. asun dijo:

    Veo muy pesimista este irlandés por lo demás los problemas son los mismos que en España, eso sí aquí no veo viviendas de protección oficial cerradas.
    Irlanda tiene un 13% de paro, que diria de Andalucia con un casi 30% de paro?
    Tienen la ventaja que muchos emigrantes salieron hacia sus paises como Polonia, Lituania, etc… bajando la tasa de paro.
    Desde España quien va a salir hacia Marruecos, Ecuador, Colombia , osea paises que están en peores condiciones?
    Luego tienen la ventaja de su mentalidad emigrant, que no es facil, y que hablan inglés Australia, EEUU, el Reino Unido. Mercado inmenso.
    Irlanda saldrá adelante y para esto espero que acierten con el nuevo gobierno.

  3. karina dijo:

    que lastima…adoro

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