“¿El Fianaqué?”

En el blog de Walter Oppenheimer, corresponsal de El País, se publica íntegra una entrevista con el politólogo irlandés Richard Sinnott que aspira a dar luz sobre el peculiar sistema de partidos que impera en la isla desde hace noventa años: dos partidos de centroderecha, que nos parecen intercambiables y sólo separados por la guerra civil que dividió el nacionalismo irlandés. Aquí la tenéis:

Irlanda, ¿el fianaqué?

Richard Sinnott

Irlanda acaba de celebrar elecciones generales y ha propinado un castigo sin precedentes al partido gobernante, el Fianna Fáil, otorgando la victoria a su rival de siempre, el Fine Gael. Pero, ¿qué diferencias hay entre esos dos partidos, aparentemente idénticos en sus posiciones de centro derecha? Lo explica con claridad y precisión académicas el profesor Richard Sinnott en esta entrevista, de la que EL PAÍS sólo pudo publicar unos cortos fragmentos en su edición de papel. Sinnott es profesor asociado del Departamento de Políticas del Instituto Geary en el University College Dublin.

Pregunta. ¿Cuáles son las diferencias entre los dos grandes partidos de Irlanda?
Respuesta. “La mayor diferencia es histórica y se remonta a los primeros años 1920 y a la guerra civil que siguió a la guerra de la independencia. La guerra civil fue acerca de los términos del tratado que saldó la guerra de independencia, por lo que las dos están íntimamente vinculadas. Una de las partes [de la que luego surgiría el Fine Gael] decía que había que llegar a un compromiso, que no era “lo que queríamos” pero, según una famosa frase de Michael Collins, una de las grandes figuras de la época, era “la libertad para conseguir la libertad”. La otra parte, liderada por Éamon de Valera [y que daría origen al Fianna Fáil], decía “no, es una traición, hicimos un juramento de fidelidad a la República y ahora no podemos jurar lealtad a un monarca británico. Esa era la sustancia, junto al problema de la partición. Esas son las diferencias históricas. Yo diría que esas diferencias persistieron con fuerza hasta finales de los años 1950. Empezaron a cambiar en los años 1960. En los años 50 empezó la apertura del país al libre comercio, algo que no era consistente con el nacionalismo tradicional. Hay, pues, un cambio en el frente económico del nacionalismo. En el plano político, las dos partes intentaron mejorar sus relaciones respecto a la cuestión de Irlanda del Norte. Pero luego llegaron los disturbios y eso volvió a poner en primer plano los compromisos tradicionales y el sentimiento nacional respecto a la partición. A largo plazo, sin embargo, los disturbios en Irlanda del Norte llevaron a una atenuación y un debilitamiento del nacionalismo porque el nacionalismo quedó asociado a aquellos actos atroces -como creo que es justo decir que ha ocurrido también en España- que hubo durante los 25 o 30 años de conflicto violento en Irlanda del Norte”

“Fianna Fáil se traduce por Soldados del Destino, un mensaje nacionalista muy fuerte que se remonta a los años 1920. Y la otra parte es el Fine Gael, la familia o la tribu de los Gael. Eso en si mismo es también nacionalista. Aunque la identidad formal de los dos partidos es el nacionalismo, en uno de ellos era un nacionalismo moderado, que buscaba un compromiso, y el otro era un nacionalismo más extremo, no necesariamente violento pero desde luego más agresivo y asertivo. Cuando esas dos características se empiezan a debilitar, la respuesta a eso es que no hay nada fijo, no hay una doctrina concreta que lo reemplace: lo que lo sustituye son grandes dosis de flexibilidad respecto a las creencias políticas, la ideología política. El Fine Gael, por ejemplo, era un partido muy conservador en los años 50, aunque formó coalición con los laboristas. En los años 60 el partido estaba controlado por un grupo de políticos de centro izquierda, uno de ellos todavía hoy activo en sus comentarios políticos, Garret FitzGerald, que colocaron al Fine Gael en una posición socialdemócrata. Eso se prolongó durante los años 70 y 80 porque FitzGerald fue la figura dominante durante ese periodo y se convirtió en líder en 1977. Ahora el partido está más bien en el centro derecha. Esos son movimientos sustanciales a lo largo de cuatro décadas. Nunca de un extremo a otro, pero sí de centro derecha a centro izquierda y regreso a centro derecha.

“El Fianna Fáil tiene la misma flexibilidad porque siempre ha tendido a ser un partido no ideológico, de ahí le viene su flexibilidad y su pragmatismo. En la mayor parte de su discurso político niegan los términos izquierda y derecha. Los dos partidos compiten prácticamente por lo mismo en el espectro ideológico, algo difícil de comprender para los europeos continentales, donde el concepto de izquierda y derecha es crucial. En síntesis, por diversas razones y a través de procesos diferentes, tenemos esos dos partidos flexibles como los partidos dominantes en el sistema. El único partido ideológico, aunque no muy ideológico, es el Partido Laborista, que es un partido socialdemócrata. Pero, en contraste con los socialdemócratas en Europa, es un partido minoritario. No una minoría pequeña, pero siempre el tercer partido, al menos hasta estas elecciones, en las que parece que será el segundo partido, aunque hace dos meses aspiraba incluso a superar al Fine Gael, ser el primer partido y lograr el cargo de primer ministro”.

“El otro partido ideológico es el Sinn Féin. En dos sentidos: izquierdista en lo económico y fuerte nacionalismo, por eso han sido extremadamente críticos con los acuerdos con el FMI y Europa porque su argumento no sólo se basa en lo económico sino en la cuestión nacionalista”.

Pregunta: ¿Por qué los irlandeses no parecen sentir la necesidad de mirar a la izquierda de vez en cuando, por qué parecen felices eligiendo entre dos partidos que desde la Europa continental se ven como lo mismo, dejando al margen la cuestión nacionalista?
Respuesta. “Lo que ocurre es que los partidos persiguen políticas que sirven a su pensamiento político del momento, sus opciones actuales, en lugar de defender un conjunto de principios y convicciones. Y el resultado de eso es que hay una falta de lo que yo llamaría restricción (“constraint”) en el sistema de partidos. El sistema de partidos se puede mover en esta dirección o en esta otra, en función de qué creencias estén al alza en Europa o en Estados Unidos. Si hay un cambio en el panorama económico y en la filosofía globales, Irlanda tiene muchas posibilidades de moverse en esa dirección. Gran Bretaña está sometida a esas mismas influencias pero sólo de forma reciente el Partido Laborista se ha movido en lo que podríamos llamar la dirección tomada por Tony Blair”.

Pregunta. ¿Podemos entonces decir que ambos partidos se mueven un poco hacia la derecha o hacia la izquierda en función de las necesidades del país en cada momento?
Respuesta. “Exacto, esa es una buena manera de decirlo. Y eso significa que, mientras en Gran Bretaña los laboristas defenderán de entrada el gasto público y los conservadores la reducción del papel del Estado, en Irlanda no existe la convicción subyacente de que un particular catálogo de políticas es siempre el apropiado. Los partidos políticos irlandeses responden a los acontecimientos del momento, de forma pragmática. Y eso está bien y ha ayudado al crecimiento económico de Irlanda, por ejemplo. O sea, tiene la ventaja de la flexibilidad del sistema , pero tiene también la desventaja de que Irlanda es más lenta a la hora de apartarse del abismo (“pull back from the brink”)”.

Pregunta. Irlanda parece completamente dividida: en Dublín se vota de una manera y en el campo de otra muy distinta.
Respuesta. ¿Hay que tener en cuenta que Dublín es una ciudad que se ha expandido recientemente. Mucha de su gente aún tiene conexiones provinciales o incluso rurales. Dicho eso, es verdad que en muchas cuestiones hay un contraste entre el panorama político en la ciudad y en el campo. El campo es más conservador, sobre todo en cuestiones morales, pero forman parte del pragmatismo social porque sienten muy poca identificación con cuestiones ideológicas”.

Pregunta. ¿Qué importancia tiene aún en la política irlandesa que la simpatías políticas se transmitan de padres a hijos?
Respuesta. “Es algo que aún estaba ahí en los años 50, cuando la gente en el campo señalaba hacia una casa en la montaña diciendo esa casa es Fine Gael, esa otra es Fianna Fáil. Y siempre era Fianna Fáil o Fine Gael. Pero eso ha declinado en dos niveles. Ha declinado como forma de transmisión intergeneracional de lealtades partidarias; la gente ya no hereda la lealtad a un partido tanto como antes. Y eso se debe en parte al hecho de que se han difuminado las diferencias entre los partidos. Solo perdura, quizás, en las familias en las que queda gente que participó en la guerra civil de 1922, pero la guerra fue corta y relativamente poco sangrienta”

Esta entrada fue publicada en Historia de Irlanda, Política irlandesa, Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a “¿El Fianaqué?”

  1. Alias dijo:

    Pues de una manera sencilla lo explica muy bien, me parece una gran entrevista.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s