Kathleen Clarke, la continuidad de un ideal (y 2)

Tras el fracaso del Levantamiento de Pascua de 1916 y el fusilamiento de su marido Thomas y de su hermano Ned, Kathleen Clarke tuvo que sacar fuerzas de flaqueza para cumplir con el mandato de sostener la organización de la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB) y mantener encendida la llama de la rebelión, una vez que 1.480 militantes habían sido encarcelados. Los hombres fueron trasladados a diversas prisiones en Inglaterra y Gales, entre las que destacó el campo de internamiento de Frongoch donde permanecieron la mayoría de ellos. En cuanto a las mujeres, sólo siete continuaron recluidas en prisión, de manera que el resto de las participantes en el Levantamiento se constituyeron en el núcleo de la organización de ayuda a las viudas y huérfanos, así como a las mujeres e hijos de los prisioneros. Estas mujeres también participaron activamente, bajo el liderazgo de Kathleen Clarke, en la labor de propaganda pues había una necesidad urgente de explicar las motivaciones del Levantamiento, así como su trasfondo político. El impacto generado por la valentía mostrada por los rebeldes durante los días de Levantamiento, así como la dignidad con la que enfrentaron sus sentencias, fue aprovechado para cambiar la opinión pública, llevándose a cabo numerosas reuniones y manifestaciones exigiendo la liberación de los prisioneros, así como publicaciones, postales y misas en homenaje a los ejecutados.

Así comenzó la intensa participación de Kathleen Clarke en la vida política irlandesa. Durante la guerra de independencia, fue activista de Cumman na mBan y manejó fondos de ayuda para hombres y mujeres protegidos por el movimiento republicano. Actuó además como una de las jueces del Distrito del norte de Dublín en los tribunales leales a la Dáil (al Parlamento rebelde, que actuaba como gobierno revolucionario), convirtiéndose luego en la cabeza de los tribunales de ese sector. En 1919 fue elegida concejal de Dublín, participando desde este cargo en diversos comités y consejos. Fue activista también de la Cruz Blanca, una organización no política creada en 1920 para asistir a las familias de los Voluntarios.

Fue elegida diputada del Sinn Féin en la II Dáil (1921). Y, aunque se opuso al Tratado y defendió con intensidad su postura en los debates parlamentarios, actuó como presidenta de una comisión que trató infructuosamente de alcanzar un acuerdo entre ambos bandos, el pro-Tratado y el anti-Tratado, previendo las terribles consecuencias de aquel enfrentamiento fratricida. Lamentablemente, sus esfuerzos no tuvieron éxito y estalló la guerra civil. Durante la misma, Kathleen fue encarcelada por las autoridades del Estado Libre en la cárcel de Kilmainham, junto a muchas otras mujeres republicanas, durante parte del mes de febrero de 1923. En 1924, viajó a los Estados Unidos para dar conferencias y recaudar fondos en nombre de los republicanos junto a Margaret Skinnider, Nellie Gifford y Nora Connolly, entre otras compañeras.

Fue fundadora de Fianna Fáil, el partido creado por Eamonn de Valera, siendo elegida senadora entre 1928 y 1936. En 1939 fue la primera mujer elegida alcaldesa de Dublín, cargo que ocupó hasta 1943. En 1948, a los 70 años, se postuló sin éxito como representante a la Dáil por el partido republicano Clann na Poblachta, que encabezaba Seán MacBride.

En 1965, se trasladó a Liverpool junto a la familia de su hijo menor, Emmet, aunque regresó a Dublín en 1966 para la conmemoración del 50º aniversario del Levantamiento de Pascua, cuando Eamonn de Valera, entonces Presidente de la República, destacó la fecha con numerosos actos públicos. Seis años después, el 29 de Septiembre de 1972, Kathleen Clarke murió en Liverpool, a los 94 años de edad, recibiendo los honores de funerales de Estado en el Cementerio Deansgrange de Dublín, donde fue enterrada, bajo una lápida donde figura su nombre en irlandés, como a ella le gustaba: Caitlín Uí Chléirigh (literalmente, Kathleen de Clarke).

[Texto de Sol Santander].

Esta entrada fue publicada en Historia de Irlanda, Mujeres de 1916, Rebeldes irlandeses. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Kathleen Clarke, la continuidad de un ideal (y 2)

  1. Mujer admirable Caitlin. Perdio a su marido hijos, pero fue capaz de enjendrar lo que será una irlanda integrada y libre

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s