Chesús Yuste, entrevistado en La Biblioteca Imaginaria

Hace unos meses ya me hice eco en el blog de La mirada del bosque de la reseña del libro y de la entrevista que me realizó  José Cruz en La Biblioteca Imaginaria. Hoy recupero la entrevista en Innisfree, por si se os había pasado.

Conversando en diferido con CHESÚS YUSTE
(26/01/2011)

Chesús Yuste (Zaragoza, 1963), es además de Diputado de las Cortes de Aragón, articulista habitual de algunos medios y autor de “La mirada del bosque”. Al autor, las ramas sí que le dejan mirar el bosque. Y eso de una forma peculiar. La novela policial y sus alrededores desde otra perspectiva.

P: En la dedicatoria del libro usted habla de pasión por Irlanda. En la película de John Ford “El hombre tranquilo” se nos muestra a través del boxeador Sean Thornton una Irlanda casi española. ¿A qué distancia están Irlanda y España?

R: Irlanda es uno de los países más atractivos para mucha gente en todo el mundo, como he tenido oportunidad de constatar a través de mi blog Innisfree, donde coinciden muchas personas de España y de América Latina que buscan información sobre Irlanda en castellano. Y esa pasión por Irlanda no es exclusiva de los nietos de la diáspora irlandesa en Argentina, por ejemplo, sino que la disfrutamos muchos, aunque no tengamos sangre celta. Ciertamente los irlandeses tienen un carácter muy peculiar, por eso se les llama “los mediterráneos del norte”. Se parecen bastante a los españoles y poquísimo a sus vecinos sajones (ingleses). Sin embargo, jamás había oído decir que la Irlanda de John Ford fuera “casi española”; otra cosa es que en la película tú hayas visto las semejanzas entre ambas sociedades. Por cierto, una de mis mayores satisfacciones con esta novela es que a los irlandeses que la han leído les ha gustado y me comentan que han visto bien reflejados en sus páginas el carácter y el humor irlandeses.

P: Kilómetro arriba kilómetro abajo en un pueblo español de los de antes, las fuerzas vivas que se reunirían a jugar al dominó estarían compuestas del farmacéutico, el médico, el cura, el alcalde y el mando de la benemérita, así a bote pronto. ¿Lo de juntar a las fuerzas vivas de Ballydungael es una licencia novelística, o se dan esas “tertulias” también en territorio irlandés?

R: Presentar una imagen organizada de las fuerzas vivas de un pueblo es un recurso literario para intentar ofrecer un retrato en miniatura de una sociedad, que es de lo que se trata. Para mí la novela policíaca nos permite hablar de una realidad social determinada, con sus luces y con sus sombras. Pero es que, además, es bastante verosímil que determinadas personas, por su condición, acaben coincidiendo más y estableciendo una mayor relación. Y eso vale tanto para España como para Irlanda o cualquier otro país.

P: Pero en lo que a día de hoy sí parecen distar mucho los dos países es en el papel que juega la Iglesia Católica en la vida civil. En su novela se dice que es un estado dentro del estado de Irlanda.

R: A día de hoy parecen distar, pero hace unas décadas la España de Franco y la República de Irlanda, junto con Malta (y el propio Vaticano, claro), eran los estados más vaticanistas de Europa (sin leyes de divorcio ni aborto, por citar los dos elementos más evidentes). La Transición española permitió avanzar hacia un estado aconfesional y una sociedad más secularizada. Sin embargo, en Irlanda ese proceso apenas ha comenzado. Parece ser que en los últimos años el escándalo de la pederastia en la Iglesia católica ha desgastado de forma notable la tradicional hegemonía de la jerarquía eclesiástica. En todo caso, la novela transcurre en 1992.

P: El padre Caoimhghín, párroco de San Columba, se escandaliza de que su hermana se “amancebara” con un chino, pero sin embargo él mismo se jacta de que echaron a los ingleses de su tierra, reivindica por encima de todo su nacionalismo. Algún cura vasco ha dado cobertura a terroristas más allá de su estricto deber cristiano. ¿Serían casos parecidos o estoy diciendo una tontería?

R: Que un sacerdote se escandalice de que precisamente su hermana tenga una relación extraconyugal me parece algo absolutamente normal, pero no veo ninguna relación con el sentimiento nacional que pueda tener el personaje del cura. Por otra parte, es una realidad muy extendida que un sacerdote participe del patriotismo de sus feligreses; hay millones de ejemplos en todas partes. Puede resultar contradictorio con el mensaje evangélico, pero ¿no había curas con trabuco participando en la resistencia española contra Napoleón? Por supuesto que sí. Pero este no es el caso del padre Caoimhghín, que, aunque simpatice con la causa de la unidad irlandesa, nunca ha cogido un arma y sufre mucho con la terrible situación que se daba en aquel tiempo en el norte de Irlanda.

P: La escritora irlandesa Mary O’Donnell estuvo días atrás hablando en la Universidad de Granada sobre relaciones entre nacionalismo y género, la reescritura de mitos tradicionales, y el tema de mi pregunta: “la marginación de las escritoras en el canon literario irlandés”. ¿Qué nos puede contar de esto?

R: No conozco la tesis de la señora O’Donnell, pero llama la atención que, en una auténtica potencia literaria mundial como Irlanda, con tantísimos escritores subidos a los altares del Nobel (Yeats, Shaw, Beckett y Heaney) o más allá del Nobel (Joyce, Wilde, Swift…), no haya ninguna mujer entre ellos. Pero cosas similares podríamos decir de la literatura de otros países. Consecuencia de siglos de patriarcado, sin lugar a dudas.

P: Cuando leía la novela y preparaba la entrevista pensé en preguntarle cuántos habitantes podría tener Ballydungael. Ya vi que son/serían poco más de un millar. Ahora no tengo más remedio que pedirle que me resuma brevemente la receta del salmón estofado o me indique dónde puedo encontrarla.

R: En la novela aparecen muchos platos irlandeses (colcannon, boxty, mejillones a la Guinness o el desayuno irlandés), pero me parece bien que elijas el salmón. A mí también me encanta. Se consume mucho en Irlanda, pero hoy se cocina en todo el mundo y puede haber mil variantes. Supongo que lo irlandés sería emplear mucha mantequilla y, por supuesto, acompañarlo de patatas (el alimento de referencia en la isla desde siempre) y también cebolla picada, hierbas, limón y un buen chorro de whiskey (que le va bien a un plato rico en grasas).

P: Preguntarle si tiene envidia del pintor holandés que retrata en su novela (por aquello de la portentosa anatomía masculina que usted le atribuye) sería demasiado comprometido. Por eso dígame si hay algo de Chesús Yuste en el chino Wéi.

R: En la novela hay un abanico de personajes que aportan su pintoresquismo, como el pintor que pinta desnudo (que tanto te ha llamado la atención), la misteriosa mujer del bosque o el chino que habla irlandés, por citar los tres más ‘populares’, según me cuentan los lectores. Sobre este último, Wéi, puedo decirte que todos los no-irlandeses que tenemos curiosidad por la lengua irlandesa (e incluso llegamos a estudiarla) nos sentimos identificados con él. Y eso que este chino es hijo de una irlandesa de Donegal y por tanto el irlandés es su lengua madre, así que su ‘rareza’ está perfectamente justificada en la trama.

P: ¿Hacia dónde ha querido apuntar haciendo que un chino de dieciocho años, que no había pisado nunca antes territorio irlandés, domine la lengua y las costumbres que no conocen muchos nacionales?

R: No podemos olvidar que vivimos en sociedades mestizas y que ya se dan casos como este en la realidad: Hace unos años en Portlaoise eligieron un alcalde nigeriano, el primer alcalde negro de Irlanda; y hace poco un ciclomensajero indio recorrió la isla en bici en una campaña de la Liga Gaélica para promover la lengua irlandesa. Toda esa realidad está detrás de Wéi. Creo que Wéi vendría a ser un espejo en el que se refleja la paradoja de un país que está dejándose perder su lengua nacional, su lengua privativa, la de sus antepasados, la lengua milenaria de los celtas. Desde que logró su independencia, hace noventa años, el gaélico irlandés es lengua oficial, junto con el inglés; todos los documentos y la señalización son bilingües; se enseña en los colegios en todos los niveles; hasta los abogados deben aprobar un examen oral para colegiarse. Y, sin embargo, esta lengua no se escucha en la mayoría del país. Apenas se habla, salvo en la costa occidental de la isla, donde el ejército inglés de Cromwell expulsó a la población gaélica en el siglo XVI en una auténtica limpieza étnica. Allí, en las peores tierras, el irlandés es todavía una lengua viva. Precisamente la novela transcurre en el condado de Donegal, una zona gaélicoparlante.

P: Es la primera vez que en una novela policial encuentro la fórmula del detective colectivo. Me pregunto si es de su cosecha o es que yo he leído poco.

R: A mí también me pareció algo original, aunque tampoco puedo descartar que haya antecedentes. Me he esforzado en intentar mantener un cierto equilibrio entre todos los personajes principales, los seis comensales de las cenas de los miércoles. No quería que uno destacara más en la investigación que los demás. Cada uno debía aportar su pieza del puzle para que al final pudieran recomponer el rompecabezas y resolvieran el crimen entre todos. Ese es el espíritu de esta novela. Sinceramente creo que es una aportación original.

P: El Ulises de Joyce abarca una jornada. Su novela “La mirada del bosque”, se desarrolla en once días. ¿Cuáles citaría como sus influencias literarias?

R: Mi estilo está más emparentado con la novela policíaca europea que con la novela negra americana. Eso resulta evidente. El hecho de que sean aficionados los que investiguen un asesinato supongo que emparenta con Agatha Christie y los clásicos del género. Pero la combinación de intriga, sentido del humor y un cierto costumbrismo social sin duda lo he encontrado en Andrea Camilleri y sus novelas sicilianas del Comisario Montalbano, que son muy recomendables.

P: Una razón por la que deberíamos visitar Irlanda.

R: Es un país maravilloso, con unos paisajes espectaculares e incluso increíbles, con una gente amable y divertida, que sabe disfrutar como nosotros, con una música que te llegará al corazón y te moverá los pies, con unos monumentos que te mostrarán su apasionada historia y te recordarán a sus grandes joyas literarias, con unos pubs donde degustarás las mejores cervezas y descubrirás el whiskey del país que lo inventó… Seas como seas, te guste lo que te guste, seguro que lo encuentras en Irlanda.

P: ¿Y una razón por la que hay que leer su novela?

R: La mirada del bosque, según me dicen los lectores, es una historia entretenida, de fácil lectura y muy divertida. Una novela policíaca de género, con el humor y el sabor de los cuentos irlandeses, pero también con guiños literarios, cinematográficos e incluso políticos. Tiene ingredientes para que la disfruten públicos muy distintos.

José Cruz Cabrerizo

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2 respuestas a Chesús Yuste, entrevistado en La Biblioteca Imaginaria

  1. Jesus Antonio Rodriguez Mejia dijo:

    Excelente entrevista Chesús y asimismo respuestas muy profundas con las que conocemos mejor las razones de tu obra, esperamos que sigas escribiendo. Muchas Felicidades de nuevo.

  2. Lamia dijo:

    Me ha gustado leer esta entrevista…. tan distinta de las que veo habitualmente.
    Besos.

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