5-M, elecciones en el Norte: 1) ¿Y si McGuinness fuera Primer Ministro?

El 5 de mayo la ciudadanía del norte de Irlanda acude a las urnas a renovar la Asamblea autonómica y los ayuntamientos, así como a participar en el referéndum sobre la reforma electoral en el Reino Unido (una propuesta del Partido Liberal para sustituir el sistema uninominal mayoritario por el de voto alternativo, lo que favorecería un poquito la proporcionalidad). Una jornada electoral que permitirá medir la valoración popular del gobierno compartido que encabezan DUP y Sinn Féin. Un ejecutivo de antiguos enemigos que han tenido que buscar acuerdos para hacer frente a la crisis económica global y al recorte presupuestario impuesto por el nuevo gobierno británico de David Cameron. Ahora, trece años después del Acuerdo de Viernes Santo, ya no basta con apostar por la paz. La ciudadanía quiere que las instituciones funcionen y resuelvan sus problemas. Por eso, además del eterno debate de la reforma institucional y de la unidad irlandesa, en la agenda política se han colado la financiación de las políticas sociales y, entre otros asuntos, la gestión del agua (recordemos la crisis de la agencia pública Northern Ireland Water que dejó a 40.000 personas sin agua en Navidades, un fracaso que podría salpicar al ministro de Desarrollo Regional Conor Murphy, del Sinn Féin).

Sin embargo, algunos intentan que el debate socioeconómico quede oculto bajo la vieja pelea sectaria, que se niega a ser superada. ¿Se rasgaría el muro del templo si un miembro del Sinn Féin presidiera el gobierno autonómico? Y es que lleva dos años barajándose la posibilidad de que el SF pueda ser la fuerza más votada, lo que (merced al Acuerdo de Viernes Santo que reserva el cargo de Primer Ministro para la fuerza más votada en general y el de Viceprimer Ministro para la fuerza más votada de la otra comunidad) convertiría a Martin McGuinness en Primer Ministro, lo que podría suponer una experiencia traumática para la comunidad unionista (y no sólo para los sectores más reaccionarios) que no puede olvidar que McGuinness fue comandante del IRA (al menos, en los años 70). Aunque el ya retirado Rev. Ian Paisley aseguró que eso no sería un problema, para el actual Primer Ministro Peter Robinson sí parece ser un asunto capital.

Lo cierto es que, en esta coyuntura económica, nadie debería dudar sobre cuál es el debate principal que preocupa a la ciudadanía: ¿cómo salir de la crisis económica o cuál debe ser la ideología del futuro Primer Ministro? Pues algunos se centran en el segundo. Mientras los ultraunionistas pretenden acabar con esa jefatura de gobierno bicéfala que estableció el Acuerdo de Viernes Santo e imponer la hegemonía demográfica unionista, el SDLP (que intenta recuperar su perfil nacionalista) propone reforzar la naturaleza conjunta de los Co-Primeros Ministros (acabando con esa distinción entre Primer y Viceprimer Ministros). Ciertamente están obligados a actuar siempre por consenso, compartiendo funciones, por eso nos hallamos ante un falso debate. El propio McGuinness ha señalado que es irrelevante quien ocupe el cargo pues ambos comparten la dirección del gobierno.

Por otra parte, en esta ocasión, no preveo que el SF vaya a ser la fuerza más votada, como sí consiguió en las últimas elecciones europeas (junio de 2009, en la que la reciente escisión del ultraunionista TUV le robó un 13% de los votos al DUP) y en las legislativas de Westminster (mayo de 2010, cuando los votos del DUP  en el disputado distrito de Fermanagh-Tyrone Sur no le computaron al apoyar a un candidato unionista independiente de consenso). Ahora el DUP ha recuperado su espacio frente a los escindidos (así lo demostró el año pasado) y ya no participa en ninguna coalición que le pueda restar en la suma final, así que probablemente Robinson encabece el partido más votado y repita como Primer Ministro.

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Una respuesta a 5-M, elecciones en el Norte: 1) ¿Y si McGuinness fuera Primer Ministro?

  1. Alias dijo:

    Pues ciertamente, no es imposible (aunque yo creo que una vez más el DUP se llevará el “título”), sería simbólico, pero más allá de eso, no lo veo sino más de lo mismo, una bicefalia extraña que esconde un sistema absurdo obligado por las circunstancias.
    Lo dramático es que tras tantos años, los partidos que supuestamente deben llevar al Norte a una unidad más allá del sectarismo, se empeñan en fomentar las estructuras y los tics que alimentan ese sectarismo.
    Y encima viene el verano…así que preveo más tensión. En fin, veremos que pasa el 5, yo estoy más que expectante a nivel local en los ayuntamientos, veremos si se mueve algo por ahí, yo tengo mis preferencias claritas😉

    Un saludo!

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