El Legado Irlandés de Venezuela: héroes y villanos al servicio de Bolívar

En Facebook encontré hace unos meses este interesante artículo de Brian McGinn sobre la presencia irlandesa en Venezuela en los tiempos de las guerras por la independencia de las repúblicas americanas, a las órdenes de Simón Bolívar el Libertador. Héroes (y algún que otro villano también) que llevaron la bandera del arpa irlandesa a América Latina: El Legado Irlandés de Venezuela.

En agosto de 1819 unos mil hombres de la Legión Irlandesa, después de un viaje por mar de 4.500 millas, desde Dublín, arribaron en la Isla de la Margarita en Venezuela. Estos soldados de fortuna, muchos de ellos veteranos dados de baja en las recién terminadas Guerras napoleónicas, buscaban ahora la fama y la aventura en los ejércitos del Libertador de América del Sur, Simón Bolívar.

Durante los años 1819 y 1820, más de 2.100 soldados irlandeses llegan a Venezuela como miembros del regimiento irlandés. Pero también se enrolaron dentro de las unidades británicas, así que nombres como Murphy, Larkin, Egan, Casey, Lanagan y McCarthy serán los testigos de la presencia de centenares de soldados irlandeses adicionales.

Bolívar valoraba afectuosamente la dedicación y la experiencia de sus oficiales irlandeses. Él nombró al Dr. Thomas Foley, un natural de Kerry, inspector general de los hospitales militares. Artur Sanders, también de Kerry, sirvió como brigadier-general a las órdenes de Bolívar, a él se le dedicó una calle con su nombre, en la ciudad de Cuenca, Ecuador. Bolívar le debió su vida a otro irlandés, su lugarteniente, el coronel William Ferguson de Antrim quien murió mientras defendía al Libertador de sus rivales políticos.

Pero fue un joven oficial del condado de Cork, Daniel Florence O’Leary, quien se ganó la más alta estima de Bolívar. Después de observar a este joven corkniano en la acción, Bolívar agregó a O’Leary su personal. Como miembro del Cuartel de Bolívar, O’Leary logró el rango de Brigadier General y jugó un rol importante en la planificación de la estrategia política y militar.

Los sagaces instintos históricos de O’Leary, combinados con una recopilación meticulosa de documentos de guerra, le ganan a este irlandés un lugar de honor dentro de la historia latinoamericana. Sus memorias, publicadas en Caracas, por su hijo, Simón Bolívar O’Leary, colman 32 volúmenes. Esta recopilación extraordinaria de correspondencia y documentos efectuada por un testigo ocular, ha demostrado ser un recurso indispensable para todo biógrafo e historiador ulterior al periodo de la Independencia.

En Colombia, en su capital Bogotá, donde O’Leary muere por una hemorragia cerebral en 1854, existe un busto del héroe irlandés coronando una plaza. Durante 1882, el gobierno venezolano exhuma los restos de O’Leary llevándolos a su propia capital, Caracas. Allí, con los más altos honores públicos, el erudito soldado fue situado para reposar en el Panteón Nacional, sagrado camposanto del mismo Bolívar.

Entre la correspondencia cuidadosamente conservada por O’Leary existe una carta, de 1820, escrita a Bolívar por Daniel O’Connell, inteligente orador y abogado líder de la campaña por los derechos civiles de los católicos irlandeses. Para el punto de vista de O’Connell, la guerra de Bolívar contra España se compara a su propia lucha contra Inglaterra. Como una expresión de solidaridad personal le ofrece a Bolívar, para que luche a su lado, a su hijo Morgan, quien en ese momento contaba con 15 años de edad.

“Hasta ahora, -escribió O’Connell a Bolívar- solo he podido darle buenos deseos a su noble causa. Mas tengo un hijo capaz de empuñar una espada en su defensa, yo se lo envío ilustre señor, para que le admire y aprenda con su ejemplo.” Con esa carta en la mano, el Capitán Morgan O’Connell llega a Margarita el 12 de junio de 1820 y se presentó para servir como el funcionario más joven de la Legión irlandesa.

A pesar del entusiasmo juvenil de Morgan, su padre y Simón Bolívar no fueron probablemente aliados. Bolívar fue un hombre de acción, quien emprendió la guerra a muerte contra sus enemigos realistas. Mientras que O’Connell, por otro lado, se dedicó a una lucha no violenta, y repetidamente afirmó que por la libertad no merecía la pena derramar una gota de sangre.

Pero la lucha en la Venezuela remota despertó la secular tradición irlandesa de enviar a sus hijos a servir en guerras extranjeras. La causa de Bolívar había tocado la vena romántica de O’Connell, anteponiéndose a su muy conocida antipatía por el derramamiento de sangre.

Así como fue para O’Connell, fue para el resto de Irlanda. Solidarios organizaron en Dublín a los Amigos irlandeses de la Independencia sudamericana, y 2.000 de los ciudadanos principales de Irlanda asistieron a un banquete de sociedad el 19 de julio de 1819. Atraídos por las publicaciones y prospectos, los hombres jóvenes se ofrecieron ansiosamente para la Legión Irlandesa. Daniel O’Connell patrocinó los eventos de recaudacion de fondos, y la Señora O’Connell honró al enérgico Regimiento de Caballería de la Legión con la presentación pública de los estandartes de la batalla.

No todos aquéllos fascinados por la Legión compartieron los motivos nobles del O’Connell. De hecho, el problema comenzó con el comandante de la Legión, John Devereux del Condado Wexford. Llamándose a si mismo mayor-general del Ejército de Venezuela, Devereux no tenía entrenamiento militar formal ni experiencia. Vistiendo un uniforme deslumbrador y luciendo una espada engastada en joyas era un perfecto agente de reclutamiento. Pero cuando los reclutas salieron a navegar, Devereux se quedó atrás viviendo a lo grande con las cuotas que él cobró a los oficiales por su inclusión en la Legión.

Algunos años antes, mientras trabajaba como un sobrecargo – oficial comercial en un buque mercante-Devereux se tropezó con Bolívar cuando aariba en su navío al puerto colombiano de Cartagena. Dándose cuenta de una oportunidad de negocios, el irlandés ofreció juntar una fuerza de 5.000 hombres. Bolívar le prometió $175 para cada soldado que arribara Venezuela.

Al regresar él a Irlanda se ganó la confianza O’Connell, Devereux se aprovecha del prestigio del patriota irlandés para organizar su proyecto de hacer dinero. Mientras que la Legión atraía a muchos soldados profesionales, Devereux abrió las puertas a los aventureros y ociosos. Aunque él sabía que los soldados locales de Bolívar servían sin el sueldo, Devereux prometía al recluta irlandés un tercio más de la paga del Ejército Británico. Y selló los tratos con promesas de concesiones de tierra y pagas extras en efectivo al término de la campaña.

Los Legionarios que arribaron a Margarita aquel agosto de 1819 pagaron caro las mentiras de su comandante. Los oficiales venezolanos, sin conocer que venían los irlandeses, no habían preparado ni albergue ni las raciones. Bolívar, con apenas $1.000 en su tesorería, no podría pagar a los irlandeses. Mal vestidos y con pobres suministros médicos, los empobrecidos europeos se encontraron completamente desprevenidos ante los rigores de un clima tropical.

Al ver esto, unos 40 oficiales irlandeses regresaron a casa en las naves que los trajeron. Para aquéllos que se quedaron, los meses siguientes demostrarían ser una pesadilla de lucha por la supervivencia. Después de entrenar durante seis horas al día bajo un sol tropical, los irlandeses se retiraban a chozas de pescadores, esparcidas alrededor de la isla, infestadas de pulgas. Se vieron obligados a mendigar y vender sus ropas para complementar su ración diaria que solo consistía en un puñado de arroz y media pinta de ron.

La combinación de calor, humedad y agua impura proporcionaron el abono perfecto para la enfermedad. La disentería, tifus y fiebre amarilla diezmaron las líneas. Los uniformes y las botas se deterioraron rápidamente, dejando a muchos hombres descalzos y semidesnudos. Las picaduras de insectos y lesiones debido a las espinas propagaron infecciones, y los cirujanos amputaron miembros invadidos por úlceras tropicales y gangrena.

Las arenosas playas de Margarita se transformaron en cementerios irlandeses. Todos los días, en la orilla, se enterraban los cuerpos de diez a veinte hombres colocados dentro de burdos ataúdes fabricados con duelas de barriles de madera. Algunos soldados ahogaron sus penas con la bebida, mientras otros, decepcionados de la disciplina del ejército, desertaron. Barreras en el idioma impidieron la comunicación con su nuevo comandante, el General Mariano Montilla quien nunca habló inglés. En el 6 de marzo de 1820, cuando Montilla dio los órdenes para marcharse, la muerte, la deserción y la enfermedad habían pasado su factura: al pasar él revista sólo quedaban 450 de los 1,000 irlandés que había arribado siete meses antes.

Bolívar empleó la Legión como una fuerza de incursión anfibia, distrayendo las guarniciones realistas de la costa del norte Colombiano mientras desarrolla la campaña interior. Los irlandeses desempeñan con su primera asignación de batalla, desembarcando de sus naves en medio de un fuerte oleaje y reteniendo una fortaleza enemiga en el pueblo costeño de Riohacha. Con los Realistas derrotados, la Legión enarbola su bandera -una arpa irlandesa- en el fuerte de Riohacha y ocupan el pueblo.

Estando en Riohacha, a Montilla se la ordenó marchar con la Legión al sur oeste, por la desolada Península de la Guajira, hacia el pueblo venezolano de Maracaibo. Pero los indios de Guajira, armados por los españoles, opusieron una resistencia feroz. Ellos sacaron de combate la avanzada en una emboscada, y asesinando a los que salían a buscar agua. Un grupo de retaguardia irlandés, fue calcinado a morir cuando los indios quemaron sus chozas.

Excedido en número y superado en estrategia, Montilla ordena la retirada. De ningún refuerzo podía contar la Legión desde Riohacha ya que aquellos estaban cercados por una fuerza enemiga de 1.700 hombres. Los lanceros irlandeses, bajo el orden de Coronel Francis Burdett O’Connor del condado de Cork, salvan el día. Apoyado por dos cañones de campo y de una compañía de excelentes tiradores, O’Connor guía a sus hombres en una carga relámpago que hace huir al enemigo. Entre todos el hecho más notable fue que los lanceros -supuestamente caballería liviana- no tenían ni siquiera un caballo con ellos.

Contento con la valentía de O’Connor, Montilla ordena de nuevo el avance, declarando que sus irlandeses incluso podrían derrotar a una fuerza realista mayor. Pero los temores de Montilla superan pronto su confianza; a la primera señal de resistencia, ordena de nuevo la retirada. El temeroso general frustra a las tenaces tropas, aumentando los agravios por encima de la falta de paga y la escasez de agua.

El disgusto abrió la posibilidad de un motín dentro de las tropas. Negándose a aceptar las órdenes de Montilla, muchos exigieron ser devueltos a Irlanda. Cuando la disciplina se derrumbó, algunos soldados saquearon el pueblo, robando bebidas alcohólicas y saqueando valores. Los incendios comenzaron, y antes de que ellos pudieran extinguirse el fuerte había explotado y el pueblo se había quemado hasta sus cimientos.

Aun cuando soldados no irlandeses también se encontraban involucrados en el incidente, Montilla culpó de toda la destrucción a los Legionarios. Furioso, pidió que los amotinados fuesen extraditados a la colonia británica de Jamaica. “Los soldados, -escribió el general- han combinado el deshonor con la barbaridad, porque ellos traicionaron la amistad y bondad de los habitantes de Riohacha prendiéndole fuego al pueblo.”

La apreciación de Montilla no resultaba de ninguna forma unánime. El Coronel O’Connor cuyos lanceros permanecían fieles, reconoció que las quejas de los amotinados -más no su conducta- estaban absolutamente justificadas. Otro observador contemporáneo reprochó la conducción timorata de Montilla, así como su inexperiencia manejando “espíritus turbulentos” como los del soldado irlandés.

Pero el general impuso la última palabra, y los hombres de O’Connor asumieron la ingrata tarea de desarmar a sus compatriotas y subirlos, a punta de bayoneta, en los transportes. El 4 de junio de 1820, unos 300 amotinados salieron rumbo a Jamaica donde algunos encontraron el empleo en las unidades del ejército británicas. Al resto se le ofreció el transporte gratuito a Canadá en donde comenzaron nuevas vidas.

El capitán Morgan O’Connell llega a Margarita ocho días después de que los amotinados irlandeses partieran hacia Jamaica. Bolívar quien había mostrado su complacencia con la salida de “estos mercenarios viles” era un diplomático demasiado astuto para ofender al hijo de su colega irlandés. A Morgan se le otorgaron privilegios apropiados con su rango, y comieron y bebieron a la salud de su padre ” el hombre más ilustrado en toda la Europa.”

Bolívar se aseguró que el inexperto muchacho irlandés quedara fuera de peligro. “Ya tengo innumerables penas -dijo Bolívar- por lo que no contrariaría el carácter de su padre quien me conoce bien.” Pero los deberes protocolares aburrieron pronto al joven e inquieto irlandés, quien después de un año, en los cuarteles generales de Bolívar, partió para su casa.

Si América del Sur no satisfizo el deseo de aventura en Morgan, él las tuvo hasta hartarse en sus jornadas de regreso. Sobrevivió a episodios de fiebre tropical, y naufragó dos veces seguidas, terminando en Cuba. Un capitán de goleta irlandés, quien resultó ser un primo lejano, lo rescató. Después de que el capitán muriera en una lucha con su contramaestre, Morgan terminó, a empellones, su viaje hasta Jamaica en una nave danesa al mando de un capitán de Cork. En Jamaica, otro funcionario irlandés ofreció a Morgan pasaje a Inglaterra.

Llega a casa en enero de 1822, Morgan es saludado orgullosamente por su padre como un hijo pródigo que ha vuelto. La aventura sudamericana, declara Daniel O’Connell, había hecho un hombre de Morgan. Por otra parte, O’Connell dijo: “Habría sido difícil de domarlo bajo la sobriedad de los negocios.”

O’Connell no pudo tan fácilmente excusar la calamidad de su protegido John Devereux. Los veteranos de la Legión irlandesa que regresaron acusaron a Devereux de cobardía, codicia y traición. El comandante naval de Bolívar escribió en los periódicos de Dublín, describiendo a los reclutas de Devereux acerbamente como bandoleros. Avergonzado y temiendo por su vida, Devereux fue finalmente expulsado a Venezuela.

Después de buscar su Legión disuelta improductivamente en Riohacha y Jamaica, Devereux arriba a la Isla de la Margarita. Allí, por lo menos, su reputación de pícaro no lo había precedido. Caminando con paso arrogante, embutido en un uniforme de Mariscal de Campo y ondeando su enjoyada espada, amenazaba con su venganza personal a cada español en América del Sur.

No obstante su expediente, el taimado natural de Wexford logro re-congraciarse a sí mismo. Al llegar a Bogotá, Devereux fue nombrado miembro del personal de Bolívar. Éste, mostrando una ceguera igual que para la mácula de Daniel O’Connell, perdonó al tramposo y culpable de las felonías irlandesas, confiriéndole el grado de General Mayor. Escudándose en el hecho de que él no había visto sus tropas que desde que dejaron Irlanda, Devereux se ocupó en recabar las comisiones prometidas para los hombres y material de su Legión.

A lo largo de su servicio con Bolívar, Devereux se las ingenió para llegar demasiado tarde a los compromisos del combate, pero nunca demasiado tarde para exigir el crédito por la victoria. Después, Devereux introdujo una demanda de invalidez por una lesión en su vista durante el servicio en los campos de Colombia, aunque él estaba seguramente en Bogotá en ese momento.

Cuando en 1824, regresa a Europa, Devereux había juntado una fortuna de £150.000. A pesar de esta “espléndida suntuosidad” cuando él describió sus ganancias mal adquiridas a Daniel O’Connell, se dedicó a revelar aventuras mineras y otros escenarios de ganar dinero en América del Sur. En un fuerte contraste con sus reclutas, Devereux llegó a una vejez madura, vivió hasta los 82 años, cuando muere en el distrito de Mayfair, de moda entonces de Londres.

Aun cuando el motín a Riohacha marcó inexorablemente a la Legión irlandesa como unidad, muchos soldados irlandeses prosiguieron para distinguirse en el servicio de Bolívar. Destacando entre ellos el batallón fiel de lanceros irlandeses del Coronel O’Connor cuya dedicación y valor compensó la mala conducta de sus compatriotas.

Luego de la partida de los amotinados a Jamaica, los hombres de O’Connor finalmente se equiparon con caballos de monta durante el asedio de los puertos de Cartagena y Santa Marta. Los lanceros rechazaron un contraataque realista a los cuarteles generales del General Montilla en Cartagena, y después de cruenta y sangrienta batalla en Santa Marta, que deja 690 muertos entre los realistas, el Coronel O’Connor acepta la rendición de la ciudad personalmente.

Después de que la liberación de Colombia, O’Connor y los lanceros supervivientes fueron a participar en la campaña peruana del sur, con el General Antonio José de Sucre. Como oficial del Estado Mayor de Sucre este oficial irlandés estableció la estrategia para la batalla de Ayacucho, que doblega el dominio español en América del Sur.

Estando en Perú los lanceros irlandeses encuentran su final. El regimiento, de 170 valientes en la toma de Riohacha, llegaba a menos que 100 al final de la campaña colombiana. Ya en 1824, la muerte y enfermedad había reducido la unidad a un solo hombre. Este solo sobreviviente, un trompetista joven llamado Patrick, se encontraba herido y con una fiebre fatal en el pueblo minero peruano de Recuay. En sus memorias, O’Connor cuenta cómo Patrick, cuando el 17 de marzo se acercaba, se esforzó por sobrevivir hasta el día de su santo, y entonces dejó de luchar.

El propio O’Connor, al lado de Sucre, alcanzó a liberar el Alto Perú y establecer allí la nueva nación de Bolivia. Ascendido a General, O’Connor se convirtió en ciudadano boliviano, y después de la guerra, hizo realidad su vida como granjero y hombre de familia en su nación adoptiva. Un amigo de tiempo de guerra sugirió una vez que O’Connor inviertan su dinero en Inglaterra. El inglés -replicó O’Connor- logró sacar a mi padre fuera de la granja familiar en Irlanda. Él por consiguiente guardaría a salvo sus ahorros en Bolivia.

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23 respuestas a El Legado Irlandés de Venezuela: héroes y villanos al servicio de Bolívar

  1. chuylander dijo:

    Por que tanto sacrificio en tierras extrañas e inhóspitas, en donde ahora se violan tantos derecho como Venezuela en donde vocifera Hugo Chávez, bienvenidos hubieran sido como lo fueron los irlandeses que llegaron a México durante la ocupación de Estados Unidos a México en el ejército que invadió nuestro suelo y que sin embargo ellos en 1847 habían desertado considerando que era una guerra injusta, pero que lamentablemente fueron asesinados por ese infeliz ejercito al que obligaban a servir y en donde eran tan despreciados.

  2. Sol dijo:

    Hola a tod@s:
    Como venezolana e “hibernófila” (como nos autodenominamos en este blog) te agradezco la publicación de este artículo. Como todo evento histórico, la presencia de la Legión Británica (a la que pertenecía la legión irlandesa) en la lucha independentista suramericana tuvo sus luces y sus sombras. Pero puedo afirmar con pleno conocimiento de causa que en la historiografía venezolana por lo menos, su participación es ampliamente reseñada. Hace unos días, en medio de la celebración del Bicentenario de nuestra Independencia, se realizó una recreación de la Batalla de Carabobo (1821) que fue determinante para la completa expulsión del ejército español, y allí se mostró con exactitud el rol de la legión en esa batalla. Y digo más, Daniel Florencio O’Leary, edecán de Simón Bolívar se encuentra enterrado en el altar mayor del Panteón Nacional, al lado del Libertador, porque se reconoce su gran lealtad. A O’Leary debemos además, sus memorias, un valioso recuento de la gesta independentista, en la que se han basado todos los historiadores del tema.

    • Sol, me extrañaba que tardaras tanto en comentar esta entrada. me temía que no te hubiera gustado. Dedica demasiado espacio a los villanos, ¿no?
      Otro día haremos una biografía como merece el gran O’Leary.
      Un beso.

      • JORGE AGUDELO dijo:

        HECE POCO LEÍ, EN UN ALTÍCULO DE UN LIBRO DE OSCAR YANES, QUE FLORENCIIO O´LEARY, NO ES EL HÉROE PATRIOTA QUE QUISIÉRAMOS QUE HUBIESE SIDO. EN EL ARTÍCULO DEL LIBRO (MUY BIEN DOCUMENTADO POR CIERTO), OSCAR DESTACA QUE O´LEARY FUE EL ARTÍFICE MAYOR DEL DESPOJO ARBITRARIO Y GROTESCO DEL TERRIROTIO ESEQUIBO, ES DECIR, FUE UN CONSPIRADOR A FAVOR DE LA CORONA BRITÁNICA. ES IMPORTANTE QUE TAMBIÉN INVESTIGUEN ESTE ASPECTO DE LA HISTORIA, PARA NO DEJAR VACÍOS EN LA MEMORIA COLECTIVA. EL LIBRO ES ASÍ SON LAS COSAS, SEGUNDO VOLUMEN.

    • Vanessa Chapman dijo:

      Muy interesante esta página. Más allá de los viilanos, Daniel O’Leary fue un gran amigo de nuestro Simón Bolívar,
      y hoy en día muchos seguimos apreciando a Irlanda como un país hermano.

  3. Sol dijo:

    ¡Hola Chesús!
    La verdad es que estuve como tres días sin internet en casa, así que fue ayer apenas que me encontré con esta agradable sorpresa. También es cierto que, como tú bien dices, le dedicas demasiado espacio a los villanos. En cuanto a O’Leary, confieso mis culpas. Pero el asunto es quiero hacer tres fotos que evidencian la “presencia” de este irlandés, a quien consideramos prócer de nuestra independencia: su retrato en la galería de los próceres en el salón protocolar del Congreso, su tumba en el Panteón y la plaza que lleva su nombre (aunque yo siempre he creído que debería haber una estatua allí), pero los dos primeros lugares han estado en remodelaciones para el Bicentenario de la Independencia, que estaremos celebrando este 5 de Julio.

  4. Claudia dijo:

    Ahora que se está celebrando el Bicentenario de Hispanoamérica hay que recordar que fueron muchos los irlandeses que contribuyeron con esta causa. Pero quizás el caso más destacado fue la presencia de Bernardo O Higgins , quien era hijo de irlandes y americana.Su pensamiento, cercano a Bolívar le dio a Chile las bases para la construcción de una república abierta y pluralista.

  5. Claudia dijo:

    No hay que olvidar que en esa época Venezuela y Colombia eran un solo país, formando el Virreinato de la Nueva Granada. Por eso es también indispensable nombrar como uno de los mejores oficiales que tuvo Bolívar a Jaime Rook. Era nacido en Dublín y a él se le debe el triunfo de una de las batallas más importantes: la del Pantano de Vargas. Después de dicha batalla, el avance de las tropas patriotas fue indetenible y poco tiempo después se libró la batalla de Boyacá, que permitió que Bolívar consolidara sus triunfos en la Nueva Granada, pues así fue como pudo entrar a Santa Fe de Bogotá, que era la capital del virreinato.
    Existe una celebre leyenda alrededor de Rook, que dice que cuando Bolívar se vió perdido en el Pantano de Vargas se dirigió a Rook y le dijpo: ” Coronel, salve Usted la Patria”. los irlandeses bajo su mando lucharon con tal ahínco que doblegaron a los españoles.

  6. Sol dijo:

    Mi estimada Claudia, comparto tu entusiasmo por el tema, pues ciertamente fueron muchos los irlandeses que contribuyeron a la gesta independentista de nuestros pueblos. No obstante debo hacer una importante aclaratoria. En el período colonial, los territorios que corresponden a Venezuela y Colombia administrativamente se conocían como Capitanía General de Venezuela y Virreinato de Nueva Granada (Colombia). Quizás tu confusión provenga del hecho que durante un breve período (1717 – 1777) la Capitanía General de Venezuela dependió de este virreinato. Además, ambas naciones junto a Ecuador y Perú (el Alto Perú se separó constituyendo Bolivia) formaron parte de la Gran Colombia desde 1826 hasta 1830. Por eso nos denominamos países bolivarianos y nos consideramos naciones hermanas. La llamada Legión Británica (dentro de la cual combatieron numerosos irlandeses) fue un factor determinante en numerosas batallas por su arrojo y experiencia y ciertamente, varias individualidades se destacaron convirtiéndose en próceres de nuestra independencia.
    Un saludo bicentenario desde Caracas,

    Sol.

  7. Claudia dijo:

    Sol siento contradecirte, pero El Perú y Bolivia no formaron parte de la Gran Colombia. Esta se creó en 1819 en el Congreso de Angostura aunque no se puso en vigor su conformación sino durantre el Congreso de Cúcuta que se reunió en esa ciudad fronteriza en 1821 y que duró hasta 1831,El territorio de la Gran Colombia lo conformaron, El Virreinato de la Nueva Granada, La Capitanía General de Venezuela y La Real Audiencia de Quito.Para ese entonces Panamá pertenecía a Colombia y , por lo tanto, este territorio también formaba parte de la Gran Colombia.
    Bolivia perteneció primero al Virreinato del Perú y posteriormente cuando se hizo la Guerra de Independencia formaba poarte dle Virreinato del Río de la Plata. Al momento que el Libertador le dió nacimiento su primer presidente fue el famoso Mariscal de Ayacucho. el General Antonio José de Sucre.
    Es cierto que los países que libertó Bolívar son conocidos como bolivarianos pero no todos ellos fueron parte de la Gran Colombia.

  8. Adriana dijo:

    Hola… que tal?.. Soy de Venezuela y no sabía esta parte de la historia de mi país. Gracias por colocarla en este espacio. =)

  9. David dijo:

    Muy interesante!! una pregunta: ?Donde se encuentra el busto del General O’leary en cork?
    ?cual es la dirección?

  10. Guillermo Mora dijo:

    Hola a todos, muy bueno el articulo; me acerca mas a mis antepasados y me da luz acerca del origen de mi familia; estuve investigando sobre mis antepasados de apellidos Newman y Turner, que se establecieron en los andes venezolanos, precisamente en Bailadores, estado Merida, intentando descubrir el por que habian venido a este pueblo; investigue en los archivos de la Arquidiocesis de Merida, donde solo encontre datos sobre mis abuelos hasta el año de 1835; siempre me pregunte como habian llegado estos ingleses a Bailadores, y creo que en este articulo encontre la respuesta. Gracias.

    https://familysearch.org/search/collection/results?count=20&query=%2Bsurname%3Aneuman~%20%2Bany_place%3ABailadores~&collection_id=1417520

    https://familysearch.org/search/collection/results?count=20&query=%2Bsurname%3Aturner~&collection_id=1417520

  11. mariela torres dijo:

    necesito dibujo de las 12 chozas de la batalla de boyaca gracias

  12. José A. Galvis Magdaniel dijo:

    Mi 2do apellido es Irlandés y soy de Venezuela…

  13. cpinose dijo:

    Hola a todos. Interesante el tema. Les cuento que nací muy cerca del lugar de la batalla del Portete entre peruanos y grancolombianos ocurrida el 27 de febrero de 1829. El punto lo conozco de palmo a palmo y mediante investigaciones escribí mi libro “La batalla del Portete” (2012). El entonces General Daniel Florencio O´Leary es muy recordado en mi pueblo, igual que el Mariscal Sucre, porque fueron artífices de ese triunfo grancolombiano y por lo tanto de nuestra patria. No lo festejamos cada 27 pero lo recordamos. Causó una gran mortandad entre filas peruanas, que un mes después al conocerse en Lima, fue un escándalo. He leído “Memorias del General O´Leary”, obra publicada por su hijo Simón O´Leary, venezolano. Una calle de mi pueblo se llama Sández (alteración del apellido del también héroe irlandés que peleó en el Portete).Si desean mi libro, les envío en pdf, contiene los óleos de todos los héroes.

  14. nayder yesit magdaniel ojeda dijo:

    LA LEGION BRITANICA , QUE ESTABA CONSTITUIDA MAYORITARIAMENTE POR IRLANDESES , TUVO COMO MISION PRINCIPAL , HACERLE BLOQUEO ECONOMICO AL IMPERIO NAPOLEONICO EN CURACAO. AL TERMINAR LA GUERRA FRANCO-INGLESA , ALGUNOS MERCENARIOS SOBREVIVIENTES SE QUEDARON EN CURACAO, DONDE HECHARON RAICES , PRUEBA DE ELLO ES LA AMPLIA DESCENDENCIA DE HENDRICK MAGDANIEL EN EL NORTE DE COLOMBIA Y VENEZUELA.

  15. Victor dijo:

    Buenas tardes amiga claudia, revisando tu comentario observo que en la anecdotad e pantano de vargas, fue rook a quien encomendo bolivar, ante la dificil situacion en que se encontraba la infanteria patriotas en las faldas del valle y rodeada por la infanteria del general realista Barreiro, aclaro que esta mision y comentario de bolivar fue para el coronel de caballeria Juan Jose Rondon, heroe de queseras del medio. Quien con su cuerpo de caballeria fue batiendo, a punta de lanza, todo el flanco realista, permitiendo sofocar el fuego sobre la infanteria patriota y asi el avance de esta contra la de Barreiro. Espero haya servido la aclaratoria. Fuente: Simon Bolivar cronicas. Idalgencio lievano aguirre.

  16. Rafael Lopez dijo:

    la historia siempre sera la misma en todos los tiempos,,mi comentario se centra en sir Deveruex”” personas como estas” viven en todos los pueblos donde unos luchan por una igualdad social. muchos Deveruex estan hoy en venezuela pero ya con nombres de chavistas. otros en colombia como farc o como Uribistas, la lucha de estos es como la de judas en fabor de los pobres…

  17. Alfredo dijo:

    Hola a tod@s y saludos muy especiales para Claudia y Sol, cuyos comentarios tienen casi 5 años, pero siguen siendo pertinentes. Claudia nos recuerda el origen irlandés de Bernardo O Higgins, quien dirigió la independencia de Chile y le aclara a Sol el tema de la Gran Colombia, aunque menciona una anécdota errónea referente al Coronel Rook, porque a quien Bolívar le dijo: ”Coronel, salve Usted la Patria” en el Pantano de Vargas; fue al coronel negro venezolano Juan José Rondón (uno de los héroes de Queseras del Medio, junto a Páez), quien con 14 de sus lanceros, inició el contra-ataque que contuvo a Barreiro y pudo dar un vuelco a la batalla que estaba casi perdida. Se cuenta que segundos antes, al ver a Bolívar preocupado por el ataque español y temiendo lo peor, Rondón le dijo: “Tranquilo mi general. T’uavía Rondón no ha pelia’o”; a lo que Bolívar replicó con la orden ya citada.
    Como la batalla fue un 25 de julio y Bolívar había nacido el 24; se cuenta que a partir de entonces, Bolívar no decía los 24 de julio “Hoy es mi cumpleaños”, sino “Mañana es San Rondón”.
    El guariqueño Rondón quizás hubiera llegado a general, pero murió en la Batalla de Naguanagua en 1822; sin embargo es muy bien recordado en los ejércitos de Venezuela y Colombia puesto que en la República Bolivariana, existe el Batallón de Caribes “Coronel Juan José Rondón” y en Colombia, es epónimo del Grupo de Caballería mecanizada N° 2

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