Elizabeth O’Farrell, entre las líneas enemigas

Mujeres de 1916: Elizabeth O’Farrell (1884-1957)

Elizabeth O’Farrell nació en Dublín en 1884. Su madre atendía una tienda y su padre, empleado de la compañía de puertos, murió mientras ella todavía se encontraba en la escuela. Tal situación familiar, trajo como consecuencia que ella abandonara su sueño de estudiar enfermería para dedicarse a trabajar en una imprenta en Amiens Street.

Elizabeth se interesó en la causa nacionalista desde sus dieciséis años y en 1906 se unió a la organización fundada por Maud Gonne: Inghinidhe na hÉireann (las hijas de Irlanda). Dentro de la misma, ella destacó por su entrega a la causa y por seguir estrictamente una de las banderas de su militancia: vestir siempre ropa de tweed, de manufactura irlandesa (como apoyo a la industria textil nacional, desplazada por las manufacturas inglesas). Luego se unió, junto con su amiga Julia Grenan, a Cumann na mBan, fuerza auxiliar femenina de los Voluntarios Irlandeses, donde aprendió primeros auxilios con la Dra. Kathleen Lynn y fue entrenada en el uso de armamento por la Condesa Markiewicz.

A través de esta organización ambas se involucraron en los preparativos del Levantamiento. Elizabeth fue una de las mujeres enviadas como mensajeras al resto del país por el Consejo Militar de los Voluntarios Irlandeses, tras el cambio de fecha que se produjo como consecuencia de desavenencias internas. Ella hizo llegar las nuevas órdenes a Athenry, en el condado de Galway.

A finales de la tarde del lunes 24 de abril, Elizabeth se unió a la guarnición que había ocupado la Oficina de Correos (GPO) y allí continuó actuando como enfermera y como mensajera, entregando boletines e instrucciones a los puestos de avanzada. Como otras mujeres de Cumann na mBan, efectuó traslados de armas desde la Oficina de Correos a las guarniciones circundantes. Actuó como emisaria ante un oficial británico para protestar contra el ataque a una base médica y, cuando Patrick Pearse terminó la redacción del boletín llamado “War News”, ella llevó el original mecanografiado por Winnie Carney hasta la impresora clandestina que operaba en las cercanías de Liberty Hall (donde se había culminado la impresión de la Proclamación de la República la madrugada anterior).

En la noche del viernes 28 de abril, Winnie, Julia y Elizabeth se negaron a abandonar la Oficina de Correos junto al resto de las mujeres después del cruento bombardeo a este edificio. En cambio, acompañaron a los hombres en su desalojo y posterior salida hacia Moore Street. En esta operación hubo numerosos heridos, que fueron cuidados por las tres. En la noche del viernes y la mañana del sábado, los enfrentamientos en las proximidades de la Oficina de Correos y las Cuatro Cortes tuvieron una gran incidencia sobre la población civil. Elizabeth escribió al respecto:

“Al entrar en uno de los edificios en el centro de Moore Street, fuimos recibidos por una familia pequeña: un anciano, una joven mujer y sus hijos. Acurrucados en el rincón de una habitación, aterrados, intentamos tranquilizar a estas personas, asegurándoles que estaban a salvo. El viejo dijo que estaba muy ansioso para garantizar la seguridad de sus hijos, y que tenía la intención de hacer un esfuerzo para garantizar otro alojamiento.

Su intención era salir de la casa con una bandera de tregua, que, según dijo, estaba seguro de que sería respetada. Hice lo que pude para disuadirlo de ello, especialmente durante las horas de oscuridad. Él, sin embargo, parecía muy confiado. Insistí a su hija para que no lo permitiera. Parece ser que finalmente ignoró el consejo que le di, porque cuando los hombres se estaban formando en Moore Street para la entrega, vi el cuerpo del anciano tendido a un lado de la calle casi envuelto en una sábana blanca, que al parecer fue utilizando como bandera de tregua.”

Eventos como este lamentablemente no fueron raros durante las horas que la guarnición del GPO permaneció en Moore Street. La crudeza del ataque británico y subsiguiente respuesta de los rebeldes provocaron un número elevado de muertos y heridos en la población civil. El sábado 29 de abril, tras presenciar un episodio similar, esta vez contra una familia entera que había salido a la calle bajo una bandera blanca, Patrick Pearse, junto al resto de los miembros del Gobierno Provisional presentes, tomó la decisión de negociar la rendición y Elizabeth fue elegida como portavoz de la misma.

Escena retocada de la rendición con Patrick Pearse (sólo se ven los pies de Elizabeth O'Farrell)

Eran las 12.45 p.m. cuando salió del numero 16 de Moore Street con una insignia de la Cruz Roja y una bandera blanca, a pesar de los incesantes disparos. No obstante, afortunadamente esta vez el símbolo de tregua fue respetado. Después de la incredulidad e incluso la burla de algunos militares fue trasladada a la esquina de Parnell Street para que comunicara su mensaje al General Lowe, responsable de la operación militar británica, quien dijo a su vez que solo aceptaría la rendición si esta era incondicional. De vuelta al 16 de Moore Street el Gobierno Provisional decidió que no existía otra salida viable y a las 2.30 p.m. Patrick Pearse acompañó de vuelta a Elizabeth, para entregarse en persona a Lowe. Sorprendentemente, existe una foto de este momento histórico, pero resulta aún más extraordinario que Elizabeth O’Farrell fuera eliminada de la misma.

Elizabeth se encontraba a la derecha de Pearse en ese momento, pero en la fotografía solo permanecen sus pies y parte de su abrigo. Se han tejido algunas especulaciones acerca de las razones de la mutilación de esta imagen, sin existir hasta ahora una explicación satisfactoria.

Después de que Pearse firmara la rendición incondicional y que esta fuera refrendada por James Connolly, Elizabeth, junto a tres soldados británicos y un sacerdote visitó a los comandantes de las guarniciones distantes (Thomas MacDonagh en Jacobs Factory, Eamonn Ceannt en South Dublin Union y Michael Mallin y Constance Markiewicz en el Colegio de Cirujanos), bajo un persistente fuego cruzado, para gestionar su entrega. A pesar de la resistencia que se presentó en cada caso, pues todos se consideraban en capacidad de mantener sus posiciones, ella logró transmitir el mensaje de Pearse y Connolly de acordar la entrega: “Con la finalidad de prevenir una masacre mayor de los ciudadanos de Dublín, y con la esperanza de salvar las vidas de nuestros seguidores, que han sido desesperanzadamente sobrepasados en número”.

Posteriormente, ella fue arrestada y enviada a la cárcel de Kilmainham, donde fue obligada a desnudarse para una requisa. Pasó varios meses en esta prisión en los que el propio General Lowe abogó por ella, solicitando clemencia debido a su “gran ayuda en la gestión de las últimas horas de la insurrección”.

Tras su liberación, Elizabeth se comprometió con Eamonn Kelly, propietario de una mina de plata en Chile, pero el matrimonio no llegó a efectuarse pues ella no estaba dispuesta a dejar su país. Mantuvo su espíritu republicano durante toda su vida, y nunca renunció a su ideal de una república independiente de 32 condados. Como miembro del Sinn Féin, no aceptó unirse a Fianna Fáil de De Valera.

Ella se formó como comadrona en la Maternidad Nacional en Holles Street y luego trabajó como enfermera. Murió en Bray, condado de Wicklow, el 25 de junio de 1957 y fue enterrada en el área republicana del cementerio de Glasnevin, junto a Julia Greenan.

En 1967, se constituyó la Fundación Enfermera Elizabeth O’Farrell con el fin de otorgar becas para estudios de postgrado en el campo de la enfermería. También se develó una placa conmemorativa en el Hospital de Holles Street. Dado el especial papel que Elizabeth tuvo en la rendición de los rebeldes, ha sido representada en varias obras de teatro y series de televisión, incluida la reconocida “Insurrection” (RTÉ, 1966) y la muy reciente “Seatchar na Cásca 1916” (TG4, 2010). Sin embargo, fue omitida en la película de gran proyección internacional “Michael Collins” (1996), donde el director Neil Jordan decidió sustituirla por un hombre en la escena de la rendición.

[Texto de Sol Santander, editora del blog 1916 en español.]

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3 respuestas a Elizabeth O’Farrell, entre las líneas enemigas

  1. Alias dijo:

    Una vez más otra deliciosa e interesante biografía, enhorabuana a Sol y a ti por publicitarla.

  2. Pingback: Elizabeth O’Farrell, la rebelde irlandesa borrada de la historia | AraInfo | Achencia de Noticias d'Aragón

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