Viaje a la revolución irlandesa de 1920

En la edición catalana de El País se publica esta reseña de Carlos Carvajal de un libro que puede ser muy interesante: las crónicas periodísticas de un corresponsal español que vivió la lucha por la independencia irlandesa en 1920, bajo el título La isla de los santos: Itinerario en Irlanda, de Ricardo Baeza. «Enrolado por cultura, tradición y familia —su esposa era de origen irlandés— a los problemas de la verde Erín, con el ardor de quien defiende una finalidad justa Baeza informaría al lector español, con humor nihilista y mirada grave, sobre la causa sinn-feinista y la cruel represión llevada a cabo por las autoridades británicas, en un marco de violencia organizada donde “imparcialidad, aquí, significa, fatalmente, pasión irlandesa”. A la vez, deseoso de alivio en medio de aquel infierno terrestre, el autor efectuará un recorrido por la historia, el paisaje, las costumbres y leyendas de los principales campos y ciudades irlandesas: la poética y espiritual Dublín, la industriosa Belfast de la unionista región del Ulster o la decadente Galway, además de trazar la semblanza de los principales líderes sinn-feinistas y de las mayores glorias literarias del país (Swift, Shelley, Yeats, Shaw, con la sola ausencia, llamativa, de Joyce). Al recopilar en volumen sus crónicas, en 1930, Baeza incidiría precisamente en el carácter ante todo literario de su obra», comenta José Miguel G. Soriano en El Imparcial.

Viaje a la Irlanda ‘sinn féin’

La editorial Igitur recupera las crónicas irlandesas del escritor Ricardo Baeza, que presenció como corresponsal el conflicto entre nacionalistas y unionistas en 1920

Una isla desolada por la represión de las milicias británicas, una Irlanda “llena de ruinas” es lo que se encontró el traductor y ensayista Ricardo Baeza a finales de 1920 cuando ejercía de corresponsal del diario El Sol. Sus crónicas irlandesas han sido rescatadas por la editorial Igitur bajo el título de La isla de los santos: Itinerario en Irlanda, una redición del libro que preparó el propio Baeza en 1930 y que se presentó ayer en el Col·legi de Periodistas de Barcelona.

“Ochenta años después de la primera publicación, las crónicas mantienen su interés histórico como una interpretación del conflicto irlandés y del nacionalismo en general”, afirmó Domingo Ródenas, profesor de Literatura Española en la Universidad Pompeu Fabra. Baeza describe con claridad los efectos de la batalla entre la policía y las milicias inglesas y los sinn féin, nacionalistas irlandeses que buscaban la independencia. Una lucha que eclipsó la tradición cultural y religiosa de Irlanda.

Para la editora, Rosa Lentini, el valor histórico de las crónicas es una de las principales razones de la redición, así como la mediación del hijo del autor, Francisco Baeza, quien “conservó con esmero la enorme biblioteca de su padre”. Pero sobre todo destacó la labor de Laura Baeza, diplomática europea y nieta del escritor, que aportó los documentos que acompañan a las crónicas. En concreto, la correspondencia que el corresponsal mantuvo con Mary O’Brien, embajadora del partido nacionalista Sinn Féin en Madrid, y con el poeta también nacionalista Desmond FitzGerald, además de cinco documentos gráficos.

La diplomática bromeó al explicar cómo restauró los documentos “cubiertos de moho y hongos” introduciéndolos “varios minutos en el microondas” para eliminar la plaga y preservarlos así para el estudio y agradeció que se recuperase la obra de su abuelo, a quien recordó “envuelto de libros y visitantes ilustres”, como Borges o Casares, entre otros. Una tarea que empezaron los prologuistas de la actual edición, Laurie-Anne Laget, de la Université de París III Nouvelle Sorbonne, y Eduardo Hernández Cano, de la New York University.

Dedicado a la traducción desde su juventud, Ricardo Baeza (1890-1956) alcanzó el reconocimiento a través de sus traducciones literarias de Charles Baudelaire, Goethe u Oscar Wilde entre otros. No en vano Ródenas lo definió como un “intelectual sacrificial y generoso”, entregado a la obra de los demás.

Compañero de juventud de Ramón Gómez de la Serna, en la década de los 20 desarrolla su labor de cronista y crítico bajo la tutela de José Ortega y Gasset, en el diario El Sol y la Revista de Occidente, época en la que será corresponsal en Londres. A partir de 1930 se dedica a recopilar su obra, tarea que quedará relegada al segundo plano cuando comienza su andadura política con la República, de la que será embajador en Chile.

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2 respuestas a Viaje a la revolución irlandesa de 1920

  1. Laura Baeza dijo:

    Soy la nieta de Ricardo Baeza y me interesa aclarar dos equivocaciones en este artículo: mi padre se llamaba Fernando Baeza y no Francisco, y yo desinfécté los documentos con alcohol, no con el microondas (se hubieran podido quemar).

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