La guerra por el poder en la mafia irlandesa llega a la Costa del Sol

La guerra por el poder en la mafia irlandesa llega a la Costa

Gerard Kavanagh, abatido a balas el sábado, era un destacado miembro del clan de los Kinahan, según los medios irlandeses

Matías Stuber |  La Opinión de Málaga | 8/09/2014

El coche en llamas con el supuestamente huyeron los presuntos asesinos de Gerard Kavanagh (en la foto superior). Una vida entera dedicada al crimen organizado encontró su trágico final el pasado sábado entre una lluvia de balas. Gerard Kavanagh, ciudadano irlandés de 44 años, fue abatido por dos sicarios enmascarados y vestidos de negro mientras se encontraba tomando un café en Harmons, un pub irlandés ubicado en el centro comercial de Elviria, en Marbella. Según testigos presenciales, al ver aparecer a sus verdugos, trató de huir por la puerta trasera del pub, pero no pudo a causa de los, al menos, nueve disparos que le alcanzaron por la espalda. Para asegurarse de cumplir con su trabajo, uno de los sicarios se agachó supuestamente para darle la vuelta y finiquitarlo, a sangre fría, con un disparo a la cabeza ejecutado desde corta distancia.

Kavanagh, natural del barrio de Drimnagh en Dublin, era un conocido dentro del crimen organizado irlandés. En 1996, fue condenado por primera vez a cuatro años de prisión por tráfico de estupefacientes cuando le pillaron con heroína y cannabis por un valor de 3.500 euros. Tenía 25 años. Según informaciones de la prensa irlandesa fue cumpliendo su condena cuando conoció a Paul Rice. Un criminal de Tallaght, la tercera ciudad más grande de Irlanda, que estaba entre rejas por haber robado un banco. Al salir de la cárcel, ambos ingresaron presuntamente en el cartel de los Kinahan, una organización criminal a la que se acusa de extorsión, tráfico de drogas a escala internacional, y sospechosa de haber ordenado numerosas ejecuciones en el barrio de Drimnagh. El líder de los Kinahan, Christopher Kinahan, conocido como el «gran capo de la mafia irlandesa», está viviendo en la Costa del Sol.

Kavanagh no tardó en subir peldaños dentro de la organización y se convirtió en uno de los hombres fuertes de los Kinahan, según la prensa irlandesa. Junto a su amigo de la cárcel, Paul Rice, supuestamente manejaba los hilos del poder del cartel en lo que a la distribución de la droga se refiere. Manejaban el negocio en el barrio de Drimnagh y en la ciudad de Tallaght. Con la creciente exposición, la policía irlandesa puso el cerco sobre él. Es cuando Kavanagh decidiría trasladarse a la Costa del Sol. Tras una corta estancia en Boston, donde se movía en el mundo del boxeo y trataba de promocionar a jóvenes púgiles, se mudó definitivamente a Benalmádena hace casi una década. Lo hizo acompañado de su mujer y sus dos hijos. Su hija es una conocida jinete en el mundo de la hípica; su hijo, Jamie Kavanagh, un boxeador profesional de 24 años que está viviendo actualmente en Los Ángeles.

La Costa del Sol como refugio

Desde su nuevo domicilio presuntamente se seguía asegurando de mantener las estructuras creadas y de garantizar el suministro de droga en su territorio irlandés. Según fuentes de la Comisión de la Garda, el homólogo a la Policía Nacional en Irlanda, Kavanagh también se dedicaba a la extorsión y al cobro de las deudas que se mantenían en el territorio de la Costa del Sol con el clan de los Kinahan. El primer aviso de que alguien le había puesto precio a su cabeza le llegó a Kavanagh a principios de este año. Viajó a Irlanda para cobrar unas deudas que mantenían algunos distribuidores locales con la organización en España, pero volvió a Benalmádena con las manos vacías.

Como confirma la Comisión de la Garda, sufrió al menos un intento de asesinato por parte de otro grupo criminal organizado llamado Clondalkin (debido al barrio de Dublín con el mismo nombre en el que se crea). Miembros de este grupo ya asesinaron el agosto del año pasado a un asociado de Kavanagh, Justin Carroll.

El fatídico desenlace de Kavanagh se une a la lista de miembros de mafias irlandesas que han sido ejecutados en la Costa del Sol. Otro socio de Kavanagh, Paddy Doyle, fue tiroteado con tan sólo 28 años el pasado 2008 en Estepona. La Comisión de la Garda ha avisado de que los recientes asesinatos de varios criminales reputados en Irlanda, a la que se suma este asesinato en Elviria, puede ser un indicio de que haya una nueva generación de jóvenes criminales que se quieran hacer con las riendas del poder, y que se estén ganando su fama eliminando a altos cargos de la mafia irlandesa.

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