Centenario de 1916: un pulso entre revisionistas y republicanos

IrishTimes1916El centenario de 1916 ha puesto de actualidad los años de la Irlanda revolucionaria: las rebeliones fenianas, la guerra de independencia y la posterior guerra civil. Así, mientras unos, los republicanos, homenajean a aquella generosa generación de mártires y héroes y apelan a la Proclamación de la República Irlandesa para terminar la tarea inacabada tanto en la unidad nacional como en la dimensión social de los objetivos republicanos, otros, la gente de orden, sin poder evitar los homenajes, buscan revisar la Historia acomodándola a sus intereses actuales, alejados del conflicto.

En esa segunda línea hay que situar el polémico mural del Banco de Irlanda en el que se aprovecha el centenario para rendir homenaje a cuatro personajes (Henry Grattan, Daniel O’Connell, Charles Stewart Parnell y John Redmond) a quienes califican de “nacionalistas constitucionales” que nada tuvieron que ver con el Levantamiento de Pascua de 1916 (de hecho, se les denomina “constitucionales” en relación a la legalidad británica colonial, pues eran autonomistas, no independentistas o republicanos). Absurdo y surrealista, salvo que se quiera reescribir la Historia. La independencia irlandesa no surge como una graciosa concesión de Su Majestad, sino como una conquista por la fuerza de las armas. No es un logro de los nacionalistas moderados, a quienes nunca otorgaron ni siquiera su ansiada Home Rule (autonomía), sino una victoria de los conspiradores fenianos que lograron, tras sus rebeliones fallidas, concitar en torno a la causa independentista el apoyo abrumador del pueblo irlandés (el 70% de los votos para el Sinn Féin en las elecciones generales de diciembre de 1918).

Recientemente en The New York Times se ha publicado un artículo del escritor Barry Kennerk, Inventig the irish, que refleja sin complejos el pensamiento revisionista: “Los irlandeses son de hecho británicos”, “Irlanda es una invención”, al más puro estilo westbrit [“británicos de la isla occidental”, como se llamaba a los unionistas]. Su pobre análisis de 1916 presenta una Irlanda caracterizada por un “gaelicismo atávico” y una “sociedad antimoderna”, frente a la “progresista” y “moderna” Gran Bretaña.

Lo cierto es que, como aventuró el líder sindicalista James Connolly, padre del republicanismo socialista irlandés (nacionalismo de izquierdas, diríamos por estos lares), no era suficiente con cambiar la Union Jack por la bandera verde: «Si mañana echáis al ejército inglés e izáis la bandera verde sobre el Castillo de Dublín, a menos que emprendáis la organización de una república socialista todos vuestros esfuerzos habrán sido en vano. Inglaterra todavía os dominará». El Estado Libre primero y la República después han continuado dependiendo de la economía británica, del mercado británico, leyendo los tabloides de la isla vecina, mirando de reojo o descaradamente al este como antes de la independencia. Setecientos años de historia colonial pesan mucho, por supuesto.

No obstante, las nuevas generaciones de la República de Irlanda parecen comprender más a los líderes del Levantamiento de 1916 que a sus propios gobernantes actuales, según una encuesta de Studyclix.ie. El 46% cree que Pearse y los alzados de hace un siglo no estarían orgullosos de la Irlanda actual. El 78% se sienten orgullosos del Levantamiento de Pascua. El 73% consideran que los hombres y mujeres de 1916 tenían derecho a alzarse en armas. El 39% cree que aún no se ha conseguido la sociedad igualitaria proclamada en 1916.

Reclaim16-web

En este contexto de pulso entre revisionistas y republicanos hay que situar la reivindicación de la calle Moore como estado mayor de los rebeldes de 1916 a conservar como escenario histórico. Pero también la lucha por el sentido de las palabras de la Proclamación de la República irlandesa. El líder del Sinn Féin, Gerry Adams, en su discurso principal sobre el centenario cuestiona el relato revisionista: «El Estado Libre fue duro con los pobres, con las mujeres y con los republicanos o radicales de cualquier tipo. Nuestra lengua materna se devaluó y subvirtió. La mayoría, si no todos nuestros escritores de renombre, fueron prohibidos. La censura era moneda corriente. Una falsa moral se impuso a nuestro pueblo. Los escándalos que hemos presenciado recientemente surgieron de esta condición poscolonial. Esto es lo que dejamos atrás en lugar de la República. A beneficio de la gente de Irlanda en el día de hoy hay que crear esa verdadera República. Si bien ha habido mejoras desde que se estableció por primera vez el Estado del sur, no es la República proclamada en 1916. Los esfuerzos actuales por parte del establishment de Dublín para fingir que lo es son un insulto a los hombres y mujeres de 1916. Hay quienes dicen que honrar a los líderes de 1916 podría justificar la violencia a posteriori. Se niegan a asistir a las conmemoraciones. Pero no dicen nada crítico del papel de John Redmond y de Edward Carson en el envío de decenas de miles de jóvenes, desde Shankill y Falls y pueblos en todo el norte y el resto de la isla, para luchar contra los alemanes, austriacos y turcos, con quienes ellos e Irlanda no tenían nada en contra. 38 millones de personas murieron en esa aventura imperial. (…) Por nuestra parte, la Proclamación de 1916 sigue siendo la declaración de misión para los republicanos irlandeses de hoy. Se trata de una carta de libertad para todos los habitantes de esta isla, que garantiza la libertad religiosa y civil y promueve la igualdad de derechos y oportunidades para todos los ciudadanos. La proclamación es también una declaración de intenciones social y económica para una sociedad basada en los derechos, en la que el pueblo es soberano.»

Como respuesta popular al discurso revisionista, el próximo 24 de abril, cien años después del Levantamiento de Pascua, se ha convocado en Dublín una manifestación y desfile histórico desde Merrion Square, a las 2 de la tarde, bajo el lema “Reclaim the vision of 1916”, tras la que intervendrán el artista Robert Ballagh, la sindicalista Mags O’Brien y el bisnieto de uno de los líderes del Levantamiento James Connolly Heron. Seguiremos informando.

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Una respuesta a Centenario de 1916: un pulso entre revisionistas y republicanos

  1. Dublin Cultural dijo:

    Buenos días

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