El Sinn Féin en el centro del tablero irlandés

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Gerry Adams (SF) y Enda Kenny (FG)

De repente, el Sinn Féin ha pasado a ocupar la centralidad del escenario político irlandés. Unas declaraciones de la vicelíder de los republicanos ha obligado a todos los demás dirigentes políticos a retratarse, añadiendo aún más inestabilidad al ya de por sí inestable momento político irlandés.

Durante la presentación de Michelle O’Neill como sucesora de Martin McGuinness al frente del Sinn Féin en el Norte de Irlanda, el centro de la fotografía lo ocupaba la vicepresidenta del Sinn Féin Mary Lou McDonald, como si Gerry Adams ya moviera ficha señalando que en su caso la renovación generacional ya estaba prevista y no tardaría en producirse (como anunciamos aquí hace ocho años). Precisamente unas recientes declaraciones de Mary Lou McDonald a The Irish Times han convertido al centenario partido republicano en protagonista de la información política irlandesa. La vicepresidenta del Sinn Féin se mostró abierta a participar en un gobierno como socio minoritario, algo que el partido de Gerry Adams rechazaba hasta la fecha, al considerar solo la opción de encabezar el gobierno.

McDonald se ratificó en que el “escenario ideal” para el SF es tener el mayor número de escaños en una coalición. Pero, cuando le preguntaron si contemplaría la entrada en el gobierno como socio minoritario, ella afirmó: “Tienes razón. Esa es una conversación que debemos tener entre ahora y las próximas elecciones”.

Eso sí, McDonald no ignora los riesgos de ser socio minoritario: “Es comprensible que la gente esté inquieta cuando se fija en la experiencia de otros partidos políticos que han entrado en gobiernos de coalición y que, en las mentes de algunos, se han “vendido” o han olvidado su política fuera de la sala del consejo de ministros, o simplemente no se han medido o no se han realizado. Nosotros no estamos en esto para hacer alguna de esas cosas”.

Ese gesto de apertura, de realismo político, como lo calificaron algunos analistas, no tardó en provocar las reacciones de los otros partidos. Lo sorprendente es que el Taoiseach (primer ministro) y líder del conservador Fine Gael se metiera en un jardín que le ha supuesto un notable desgaste en la última semana. Enda Kenny no descartó una posible coalición con el Sinn Féin, aunque dijo no prever tal escenario en un futuro próximo. Preguntado varias veces sobre las declaraciones de McDonald, el Taoiseach respondió: “Dije que no haría acuerdos con Fianna Fáil [el primer partido de la oposición], así que, dependiendo del resultado que dé el electorado, los políticos tendremos que trabajar con ese resultado”.

Enseguida, quienes cuestionan a Enda Kenny como líder y aspiran a sustituirlo se desmarcaron de tan ambiguas declaraciones. El ministro de Protección Social Leo Varadkar, el ministro de Vivienda Simon Coveney y el ministro de Salud Simon Harris rechazaron la posibilidad abierta por el Taoiseach de compartir el poder con el Sinn Féin.

Así que, una semana después, Kenny tuvo que desmentirse a sí mismo, descartando categóricamente una coalición con el Sinn Féin, señalando que sus políticas izquierdistas conducirían a una pérdida masiva de empleo. No creía que ambos partidos (conservador y no nacionalista el Fine Gael y de izquierdas y nacionalista el Sinn Féin) fueran “en absoluto compatibles”, destacando que las políticas del Sinn Féin “socavarían gravemente los negocios y la inversión” en Irlanda. “Mi enfoque y el del gobierno que dirijo es administrar los asuntos de la nación en interés de sus ciudadanos. Tenemos retos inmediatos que deben ser abordados, incluyendo el Brexit, y afrontaremos esos desafíos como lo hemos hecho con éxito muchas veces antes”.

Sin duda, la minoría y consiguiente inestabilidad en que se mueve el gobierno de Enda Kenny está inspirando a los analistas a dibujar nuevos escenarios. Además, la consolidación del Sinn Féin como tercera fuerza, pero su fracaso por el momento a la hora de romper el bipartidismo histórico (vigente desde la guerra civil de hace noventa años) y el hecho de no haber arrebatado al Fianna Fáil (liberal y nacionalista) el liderazgo de la oposición, parecen obligar al Sinn Féin a replantear su estrategia para llegar al gobierno. Por un lado, la experiencia del Norte les ha enseñado el enorme potencial que se abre a un partido gobernante, pero, por otro, conocen bien las crisis que atraviesan quienes han osado ser partido bisagra en la República: Demócratas Progresistas, desaparecidos; el Partido Verde, excluido una legislatura del Parlamento; o el Partido Laborista, de segunda fuerza a minoría irrelevante. La pelota sigue en el aire, pero se avecinan tiempos apasionantes.

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