La líder del DUP, cuestionada por sus propios parlamentarios

Arlene FosterTras las elecciones a la Asamblea de Irlanda del Norte del pasado 2 de marzo, los principales partidos tienes tres semanas para alcanzar un acuerdo de gobernabilidad. No será fácil: a estas alturas el mayor escollo es precisamente la líder del Partido Democrático Unionista (DUP), Arlene Foster, que se ha postulado como candidata a primera ministra, a pesar de sus malos resultados electorales y del rechazo a su candidatura por parte del socio obligatorio, el Sinn Féin (SF). Además la líder del DUP ha comenzado a ser cuestionada en privado desde dentro de su propio partido.

Recordemos que el Acuerdo de Viernes Santo obliga a gobernar juntos a los partidos más votados en las dos comunidades que conforman la sociedad norirlandesa: la unionista/protestante y la nacionalista/católica. La fuerza más votada en general ocupa el cargo de primer ministro y la fuerza más votada de la otra comunidad, el de viceprimer ministro. Con los resultados en la mano, el gobierno deberán compartirlo DUP y SF… si logran un acuerdo.

Foster expresó el pasado domingo su voluntad de diálogo para formar un gobierno de coalición para el que se postuló como futura primera ministra. “Voy a escuchar no solo a quienes votaron al DUP, sino también a quienes votaron a otros partidos”, ha apuntado Foster en una columna publicada en el dominical de The Belfast Telegraph.

Sin embargo, el DUP ha sufrido un revés histórico no solo por la pérdida de diez diputados y, por tanto, la evaporación de la ventaja que tenía con respecto al Sinn Féin, sino porque por primera vez los unionistas no cuentan con mayoría absoluta en la Asamblea de Stormont. Todo ello debido al desgaste de Foster, salpicada por el escándalo de las primas a las renovables y debilitada por su posición antieuropeísta, así como también por la imagen de arrogancia que ha proyectado durante sus meses al frente del gobierno, que ha movilizado al electorado nacionalista en favor del SF, otorgándole un respaldo histórico en las urnas, como nunca antes.

La líder del Sinn Féin, Michelle O’Neill, expresaba este sábado que la consecución de un acuerdo no será fácil aunque lo cree “factible”. Al día siguiente, otro dirigente del SF, John O’Dowd, ha matizado que su partido está dispuesto a formar gobierno, aunque no aceptarán que Foster siga siendo primera ministra.

Al rechazo expresado por los republicanos del SF hay que sumar ahora las críticas que se han empezado a producir dentro de su propio partido. Algunos dirigentes del DUP temen que, si mantienen a Foster como candidata, las negociaciones no prosperen y provoquen el final del autogobierno. Fuentes consultadas por el diario unionista ‘Belfast Telegraph’ han asegurado que una tercera parte de los diputados del DUP son partidarios de un aspirante alternativo para salvar las instituciones.

Foster, no obstante, seguiría contando con el férreo apoyo de gran parte de la cúpula, incluido su ‘número dos’, Nigel Dodds. Algunas fuentes plantean una opción intermedia y que la primera ministra saliente asuma alguna cartera menor, para evitar quedar “humillada” ante el Sinn Féin.

A este ya de por sí complejo escenario político hay que añadir los plazos legales que obligan a los partidos norirlandeses a acordar un gobierno de coalición en tres semanas desde los comicios. De no haber acuerdo, Londres podrá anular la autonomía de Irlanda del Norte y volver al estatus político de 2007.

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