Enorme preocupación en Irlanda por el acuerdo de gobierno entre el Partido Conservador y el DUP

Foster y May

Tras el fracaso de la Premier Theresa May, que quería una mayoría absoluta para reforzar su posición en la negociación del Brexit con la Unión Europea, el gran triunfador de las elecciones generales británicas del pasado jueves ha resultado ser el Partido Demócrata Unionista, el DUP de Arlene Foster, el partido más votado de Irlanda del Norte, que se ha mostrado dispuesto a respaldar al gobierno del Partido Conservador. Los medios de Londres se han asustado ante la idea de que un partido de extrema derecha ultrarreligiosa y supremacista protestante sostenga a un debilitado gobierno Tory en un proceso tan delicado como el de la salida de la UE. Por otra parte, resulta paradójico que el DUP, incapaz desde el 2 de marzo de acordar con el Sinn Féin un gobierno de coalición que evite la suspensión del autogobierno norirlandés, se pueda presentar como garantía de gobernabilidad y estabilidad para el conjunto del Reino Unido. 

Sinn Féin ha advertido hoy que “cualquier acuerdo” entre el probritánico Partido Democrático Unionista (DUP) y la primera ministra británica, Theresa May, para formar un Gobierno en el Reino Unido será negativo para los intereses de Irlanda del Norte, según informa la agencia EFE. El presidente del Sinn Féin, Gerry Adams, efectuó esas declaraciones desde el castillo de Stormont, la sede de la asamblea norirlandesa, al comienzo hoy de una nueva ronda de conversaciones encaminada a establecer un Ejecutivo de poder compartido entre protestantes y católicos en Belfast, tras las elecciones autonómicas del pasado marzo.

El líder republicano instó a las fuerzas “progresistas” a rechazar el establecimiento de “cualquier pacto” entre los unionistas y los “tories ingleses” que “socave el acuerdo del Viernes Santo”, el texto que lanzó en 1998 el proceso de paz norirlandés. Adams recordó que el propio primer ministro irlandés, el conservador Enda Kenny, ha expresado su “preocupación” por la posibilidad de que el DUP y May lleguen a un acuerdo de Gobierno, pues Londres y Dublín deben actuar como moderadores neutrales en las negociaciones entre las formaciones norirlandesas y como garantes del proceso democrático.

En este sentido, el presidente del Sinn Féin, antiguo brazo político del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA), también ha celebrado que Leo Varadkar, quien sucederá a Kenny al frente del Gobierno irlandés esta semana, comparta la mismas inquietudes sobre la relación entre unionistas y conservadores.

La líder del DUP y exprimera ministra norirlandesa, Arlene Foster, ha asegurado que trabajará con May para lograr un acuerdo de Gobierno que ofrezca “estabilidad” en un “momento de desafíos” para la provincia británica y el Reino Unido.

Tras perder su mayoría parlamentaria en las elecciones generales del pasado jueves, el Partido Conservador de la “premier” británica necesita ahora los diez escaños logrados por el DUP para mantenerse en el poder. May prevé encabezar un Ejecutivo en minoría con el apoyo de los unionistas norirlandeses, con los que ha llegado a un principio de acuerdo que no implica la formación de una coalición, sino que supondría una ayuda parlamentaria para aprobar leyes puntuales.

“Cuando me reúna con la primera ministra mañana en Londres, seré consciente de nuestra responsabilidad para tratar de lograr estabilidad para la nación en estos momentos de desafíos”, escribió hoy Foster en el diario “Belfast Telegraph”.

 

Por su parte, ayer lunes Michelle O’Neill, líder del Sinn Féin en Irlanda del Norte, aseguró que un acuerdo entre el Partido Conservador británico y el DUP «acabará en lágrimas». O’Neill acusó a los protestantes de «traicionar» el interés de los ciudadanos «apoyando a un partido ‘tory’ que ha recortado la financiación a los servicios públicos año tras año en cientos de millones de libras». La líder republicana dijo que un acuerdo para que los unionistas respalden en el Parlamento a la primera ministra, Theresa May, «será transitorio y acabará en lágrimas, mientras que será la gente del norte la que pagará el precio de que el DUP apoye el ‘brexit’ y los recortes».

La primera ministra británica continúa dialogando con los protestantes norirlandeses para asegurarse el apoyo de sus diez diputados en la Cámara de los Comunes. Aunque los términos de la negociación no se han divulgado, fuentes del DUP han señalado que su petición es un aumento de las inversiones en Irlanda del Norte así como un incremento de las ayudas a los veteranos del Ejército. En Sinn Féin, en declaraciones previas, había señalado que las ayudas que reciben las distintas partes implicadas en los años de la violencia deben recibir las mismas ayudas.

En el otro lado de la frontera, el primer ministro irlandés Enda Kenny se ha declarado «preocupado» por la perspectiva de un acuerdo entre el DUP y Theresa May. En su opinión, supondría «un desafío» para el proceso de paz en Irlanda del Norte. En conversación telefónica con May, el jefe de gobierno irlandés «expresó su preocupación de que no se ponga en riesgo el Acuerdo del Viernes Santo».
En los comicios anticipados en marzo para la Asamblea de Stormont, se estableció un prácticamente empate entre el DUP y el SF, partidos que deberán alcanzar un acuerdo para compartir el poder. Tienen de plazo hasta el 29 de junio. Caso de persistir el desacuerdo, Londres podría suspender indefinidamente la autonomía norirlandesa o convocar unas terceras elecciones.

 

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