Se vende Beatle Island

Para empezar el año, qué mejor que leer esta noticia tan curiosa y muy sugerente, que he encontrado en la página de Turismo de Irlanda.

w2201_John Lennons Island_Car 1Es raro que un agente inmobiliario llegue a una finca en barco. También lo es que la finca abarque una isla entera. Y más raro aún que la isla perteneciera una vez a John Lennon.

Andrew Crowley es agente inmobiliario y tiene en cartera la isla de Dorinish. Mientras Tracy McVeigh, periodista del Guardian y otros invitados se preparan para desembarcar, Crowley les lanza una seria advertencia: “Os vais a querer quedar para siempre.” En cualquier otro lugar, sería una exageración. Aquí, sin embargo, es la pura verdad.

“Un mágico mundo acuático”
Cuando el equipo del programa de televisión de la BBC Coast visitó Irlanda, sus miembros no tardaron en llegar a la costa atlántica del Condado de Mayo, muy cerca de la Bahía de Clew. No hace falta decir lo impresionados que se quedaron:

“Es un maravilloso mundo acuático como no hay otro en las islas británicas”.

También nos cuentan que según la mitología local hay 365 islas, una para cada día del año (aunque en realidad son aproximadamente 117). En 1967, y por la modesta suma de 1.700 libras, John Lennon se convirtió en el legítimo propietario de una de estas 117 islas.

Un lugar perfecto
Sería bonito imaginar que en la cima del frenesí de la Beatlemanía, entre gritos, clamores y giras interminables, Lennon solía escaparse a la isla de Dorinish para llevar una vida apacible. Pero por supuesto, la mente de John estaba hecha para imaginar. Era una persona que conservaba aquellos maravillosos y casi infantiles ideales de esperanza, paz y amor que definen lo mejor de su generación. Ante el silencio de la bahía de Clew, interrumpido tan solo por el arrullo de las olas, y el increíble verdor de las muchas islas que pueblan la bahía, es difícil concebir mejor lugar para echar a volar la imaginación.

¿Tuvo Lennon ocasión de hacerlo? Una cita de Yoko Ono, su esposa, nos da la pista: “A menudo hablábamos de construirnos una casa allí. Era tan hermoso, tan tranquilo, tan aislado, que nos pareció el lugar perfecto para escapar de todo”.

La vida tenía otros planes
Cuando murió en 1980 Lennon sólo había visitado la isla una vez. Michael Browne, un habitante de la zona que llevó a Lennon a Dorinish, contó de aquella visita: “Lennon estuvo todo el tiempo tratando de sacar una panorámica de la bahía con su cámara de cine”.

La vida y el fenómeno musical más importante de todos los tiempos se interpusieron entre Lennon y sus planes de construirse un hogar en la isla. Aunque tenía el permiso de construcción, John sencillamente no tuvo nunca tiempo de instalarse. Mientras tanto, le prestó el terreno a su amigo el pacifista y periodista Sid Rawle, también conocido como el “Rey de los Hippies”.

Beatle Island
Aunque Yoko Ono vendió la isla cuatro años después de la muerte de John (la viuda donó a un orfanato irlandés las 30.000 libras de la venta), todavía hoy en la zona se la conoce como “Beatle Island”. Y lo más probable es que así se quede, sea quien sea su próximo dueño.

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