McDonald toma la iniciativa para crear el Gobierno del Cambio

SF en campaña

Mary Lou McDonald, junto a Eoin Ó Broin y Pearse Doherty, durante la campaña del Sinn Féin

Mícheál Martin, líder de Fianna Fáil, puede aspirar a encabezar el gobierno al considerarse ganador de los comicios en número de parlamentarios. La aritmética parlamentaria le obliga a entenderse con sus antiguos enemigos: o con Fine Gael (su eterno rival desde la guerra civil de hace cien años) o con Sinn Féin (al que considera indigno por su relación pasada con el ciclo de violencia en Irlanda del Norte). No tiene ninguna otra opción. Quien quiera gobernar necesita 81 votos. Y en solitario FF solo cuenta con 38. Si le sumamos al FG, alcanzaría los 73, que podrían complementar con algunos independientes. Si optara por el reencuentro de los republicanos (recordemos que FF nace en 1926 como escisión del SF), sumarían 75 y necesitarían la colaboración de algún otro grupo, quizá los Verdes.

Por su parte, Mary Lou McDonald ya ha movido ficha. Como ganadora de las elecciones en número de votos, ya ha declarado que se ve como nueva Taoiseach; sería en ese caso la primera mujer en encabezar el gobierno de la República de Irlanda. Y ya se ha dirigido a las fuerzas que comparten la agenda del cambio: Verdes, Social Democrats, Solidarity-PBP e incluso Laboristas. Sumarían 66 escaños y aún necesitarían 15 más. Algunos independientes progresistas podrían apoyar esa alianza de izquierdas, pero no sé si serían suficientes. No parece sencillo alcanzar los 81 votos necesarios. En el SF no ocultan que desean un gobierno sin FF ni FG. A su juicio, apartar a “las dos derechas” del poder sería la mejor forma de responder a la voluntad ciudadana expresada en las urnas. Pero también saben que “la peor opción es un gobierno de los dos viejos partidos juntos”. “La gente votó por el cambio y por un nuevo gobierno. No votaron por una gran coalición Fianna Fáil-Fine Gael. De hecho, eso es precisamente contra lo que votaron la semana pasada”, ha dicho McDonald.

Por eso, la líder del SF ya empezó el mismo sábado a trabajar para apurar sus opciones para encabezar un gobierno de izquierdas. “Un gobierno que se encargará de la crisis de la vivienda y de la crisis de las camillas de ruedas [miles de pacientes llevan meses acumulándose en camillas de ruedas y sillas en los pasillos de los hospitales de Irlanda], que garantizará la edad de jubilación a los 65 años, que dará un respiro a los trabajadores y a las familias [Giving workers and families a break era el lema electoral del SF], y que trabajará por la Unidad irlandesa. Eso es lo que queremos ofrecer”, ha declarado Mary Lou McDonald esta misma mañana. Sin duda, los republicanos han tomado la iniciativa y su preferencia está en la izquierda: “Continuamos hablando con los Verdes, con People Before Profit y con los Socialdemócratas y estamos haciendo contactos con los Independientes”.

Sin embargo, la aritmética parlamentaria es tozuda y los números no dan. Una de las voces referentes de la izquierda en el SF, su portavoz en política de vivienda, Eoin Ó Broin, ha reconocido que una coalición de izquierda encabezada por el Sinn Féin y compuesta por partidos y personas de izquierdas no es posible, ya que no hay suficientes parlamentarios. “Es muy claro, el único gobierno estable pasa por implicar a dos de los partidos más grandes, por eso Mary Lou escribió a Micheál Martin anteayer para empezar a tratar esto con él”.

Es decir, en un ejercicio de realismo, el SF asume que solo queda la otra vía: un entendimiento con la Fianna Fáil. Los dos partidos vencedores, en voto popular el uno y en escaños el otro, podrían pactar una agenda de centroizquierda que diera respuesta a los problemas de la ciudadanía irlandesa. McDonald lo ha explicado: “Aunque estamos totalmente en desacuerdo con Fianna Fáil en muchas políticas y en muchas cuestiones, los votantes nos han dado el mandato de hacer que los cambios sucedan y eso es lo que debemos hacer”. Así justificaba la líder del SF su propuesta a Micheál Martin, líder de FF, para reunirse con el objetivo de “satisfacer el deseo de la gente de un nuevo Gobierno para el Cambio”. La conversación telefónica mantenida hoy entre los dos dirigentes políticos solo ha servido para evidenciar una vez más el rechazo de FF a gobernar con el SF, aduciendo las diferencias en política económica, sin entrar en más detalles.

McDonald ha replicado que insistirá en la necesidad de alcanzar acuerdos y ha criticado la patrimonialización del poder que ejercen los viejos partidos, ese club bipartidista al que denominó “Old Boys Club”: “Los dos partidos insisten en que ellos y solo ellos tienen el poder”, señaló la líder republicana y lo contrapuso al mensaje de cientos de miles de irlandeses en las urnas: “La gente no quiere de ninguna manera que Fine Gael vuelva al gobierno con Fianna Fáil, no quieren que Simon Harris recupere [el ministerio de] Sanidad, no quieren que Eoghan Murphy vuelva a [el ministerio de] Vivienda”.

El cortejo y las negociaciones entre los diferentes actores va a durar todavía un tiempo. Seguiremos informando en este blog.

¿Y el precedente laborista?

Imagino que entre las filas de SF pueden existir dudas acerca de si resulta conveniente gobernar o no en el presente contexto. Es el debate habitual que se repite entre las formaciones a la izquierda de la socialdemocracia cuando se acercan al vértigo de gobernar en coalición con otras fuerzas consideradas adversarias. En la dirección del SF existe una firme voluntad de gobernar. Es natural que necesiten legitimarse en las instituciones del Estado irlandés, romper el cordón sanitario con el que han pretendido aislarlos y, en definitiva, salir del cuarto oscuro del cruento conflicto norirlandés. Resulta paradójico que el SF pueda gobernar en el Norte de Irlanda a pesar de haber sido el brazo político del IRA y que, sin embargo, no se le permita gobernar en la República de Irlanda precisamente por su relación con un ciclo de violencia que acabó hace más de veinte años y en cuyo final participó muy activamente.

Pero no podemos olvidar que hace nueve años el Partido Laborista también rompió el bipartidismo, cuando el gobierno de Fianna Fáil se hundió en las urnas tras el rescate europeo y el Labour se aupó a la segunda plaza. Entonces, en lugar de liderar la oposición, los laboristas eligieron entrar como socio minoritario en el gobierno encabezado por el Fine Gael de Enda Kenny. Le tocó ser corresponsable de las políticas de austeridad y en las siguientes elecciones, en 2016, se desplomó hasta convertirse en irrelevante. Ojalá al SF no le ocurra lo mismo. Ciertamente, las circunstancias han cambiado: la UE parece proclive a levantar el pedal del austericidio y, además, ahora el SF no sería un socio menor, sino que tiene votos para encabezar un gabinete en el que asuma el 50% del poder.

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