Inicia su tramitación la ley recentralizadora que incumple el acuerdo con la UE sobre el Brexit

Ayer en una primera votación el primer ministro británico, Boris Johnson, gracias a la amplia mayoría conservadora en el Parlamento de Westminster, logró el primer aval para la Ley del Mercado Interior con la que pretende incumplir el acuerdo con la UE sobre el Brexit por el que se comprometió a no reinstaurar la frontera entre el norte y el sur de Irlanda. Sin embargo, esta iniciativa ha vuelto a dividir a su propio bando y se prevé una tramitación parlamentaria complicada, además de haber indignado a los líderes europeos en plenas negociaciones sobre el acuerdo comercial al considerar la nueva ley una violación del derecho internacional porque se incumplen las obligaciones procedentes del acuerdo de retirada.

Mientras se negocia el nuevo tratado comercial entre Londres y Bruselas, el Gobierno británico está impulsando una ley que regule el comercio interno en el Reino Unido y que pretende recentralizar competencias, reservándose la potestad de tomar unilateralmente decisiones en Irlanda del Norte. De aprobarse esta nueva legislación, se incumpliría el Acuerdo de Retirada del Reino Unido de la UE que establece que Irlanda del Norte permanecería en el mercado único europeo hasta que Londres y Bruselas alcanzaran un nuevo acuerdo comercial. El objetivo de dicho acuerdo era evitar el restablecimiento de una frontera física entre la República de Irlanda y la provincia británica de Irlanda del Norte que pusiera en peligro el Acuerdo de paz de 1998 que puso fin a tres décadas de violencia, con más de tres mil muertos.

Para Johnson, su iniciativa legal pretende evitar una hipotética aduana interior entre los territorios que conforman la isla de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y que la UE haga una “interpretación extrema” del protocolo sobre Irlanda del Norte para imponer una frontera comercial total bajo el mar de Irlanda. Las reacciones críticas han sido contundentes. Los exprimeros ministros Theresa May y David Cameron, también conservadores, ha advertido sobre el daño reputacional que este incumplimiento supone para la imagen y credibilidad internacional del Reino Unido. Más duros han sido otros dos expremieres, el laborista Tony Blair y el conservador John Major, que en un artículo conjunto califican a Boris Johnson de “irresponsable”.

A pesar de que en la primera votación celebrada ayer, el controvertido proyecto de ley contó con el apoyo de 340 diputados y el rechazo de 263, la oposición interna en su propio partido está servida: 24 diputados conservadores no votaron con Johnson; una quincena votó en contra y el resto se abstuvo. La verdadera prueba de fuego se producirá la semana que viene, cuando se voten las enmiendas en relación con el Norte de Irlanda. Se espera que diputados tories discrepantes presenten una enmienda que podría concitar cierta mayoría para que los poderes extraordinarios referidos a Irlanda del Norte solo puedan ser activados por el Parlamento y no por los ministros.

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