El DUP bloquea el gobierno norirlandés para presionar contra el Protocolo del Brexit

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Como adelantamos la semana pasada, se esperaba la victoria del Sinn Féin, al igual que se esperaba que el DUP se negara a presentar candidato al cargo de Viceprimer Ministro para bloquear así la constitución del gobierno que deberían compartir con el SF, al que corresponde el cargo de Primer Ministro, según la arquitectura institucional norirlandesa emanada del Acuerdo de Viernes Santo que puso fin a treinta años de cruenta guerra civil. El pasado lunes Jeffrey Donaldson, líder del Partido Democrático Unionista (DUP), anunció no iba a nombrar ministros, abriendo así una nueva etapa de incertidumbre e inestabilidad, mientras el Gobierno británico no modifique el Protocolo sobre Irlanda del Norte pactado con la Unión Europea, que permitió ejecutar el Brexit. El citado Protocolo sitúa las fronteras aduaneras no entre las dos Irlandas (lo que hubiera dinamitado el proceso de paz, a juicio de la comunidad nacionalista, pero también de Dublín y de Bruselas), sino en el mar de Irlanda, fiscalizando así los productos británicos que entran en Irlanda del Norte, pero no los que proceden de la República de Irlanda, lo que ha soliviantado a la comunidad unionista, que se siente abandonada a su suerte por el gobierno conservador de Boris Johnson. Esta controversia ha desgastado la base electoral del DUP, ya tocada previamente por las sospechas de corrupción que habían sobresaltado las anteriores legislaturas.

La líder del Sinn Féin en el Norte, Michelle O’Neill, llamada a ser la primera persona de la comunidad nacionalista/católica en ocupar el cargo de Primera Ministra en cien años de Historia, ha emplazado al principal partido unionista a asumir sus responsabilidades en el gobierno de Stormont: “Como demócratas, tanto el DUP como el Gobierno británico deben aceptar y respetar el resultado de estas elecciones”. Tras reunirse con el ministro de Exteriores irlandés, Simon Coveney, O’Neill ha acusado al DUP de castigar a la gente: «No es bueno para la gente de aquí que el DUP tenga secuestrada a la sociedad, que la castigue impidiendo la designación de un presidente (de la Asamblea) y de un Gobierno que pueda responder a las preocupaciones de la ciudadanía».

También los primeros ministros del Reino Unido y de la República de Irlanda, Boris Johnson y Micheál Martin, han coincidido en la necesidad de que se constituya “cuanto antes” el gobierno norirlandés tras las elecciones del 5 de mayo. Son conscientes de que para que los partidos norirlandeses muevan ficha primero habrá que zanjar cualquier polémica en torno al Protocolo que Londres exige modificar y en cuya negociación Bruselas defiende los intereses de Dublín.

Durante las últimas semanas, Johnson y la ministra británica de Exteriores, Liz Truss, han sugerido la posibilidad de invocar unilateralmente el artículo 16 del Protocolo, que permite la suspensión de sus disposiciones, e incluso de aprobar medidas legislativas que lo contravinieran, a pesar de que podría suponer el estallido de una guerra comercial entre el Reino Unido y la UE. Por eso, el pasado martes el primer ministro irlandés Micheál Martin ha instado a Johnson a que evite “cualquier acción unilateral”.

Por su parte, el SF no se cierra a corregir algunos aspectos del Protocolo, pero se niega a liquidarlo: «El protocolo no puede eliminarse. Hay maneras para mejorar su aplicación y, ciertamente lo apoyamos, pero la retórica del Gobierno británico en los últimos días solo sirve para complacer al DUP», señaló Michelle O’Neill.

“No toleraremos un cálculo político en el que Irlanda del Norte acabe siendo el daño colateral de un juego de órdagos con la Comisión Europea”, ha dicho O´Neill. “La responsabilidad de buscar una solución al protocolo reside en Johnson y en la UE. Pero no se equivoquen: ni nosotros ni nuestra comunidad empresarial seremos rehenes de esta situación”, advertía la candidata del Sinn Féin.

La comunidad empresarial norirlandesa quiere reformas prácticas del Protocolo, para acabar con las fricciones comerciales y aduaneras inesperadas que ha provocado en los últimos meses. Pero no quiere suprimir un acuerdo internacional que ofrece a Irlanda del Norte lo mejor de los dos mundos, al permanecer dentro del Reino Unido, pero disfrutar del acceso al mercado interior comunitario. De hecho, la UE ha ofrecido en el último año una reducción de hasta el 80% de los controles aduaneros, sanitarios y fitosanitarios que impuso el Protocolo en un principio. “El Reino Unido debe rebajar el tono de su retórica, ser honesto respecto al protocolo que firmó e intentar buscar soluciones dentro de su marco”, ha dicho Maros Sefcovic, el vicepresidente de la Comisión Europea, y principal negociador con el Gobierno británico en todo lo que tenga que ver con el Brexit.

El Gobierno de Irlanda, consciente de los problemas que acarrearía un incremento de la tensión entre Londres y Bruselas, también ha acusado al Gobierno de Johnson de ser poco flexible. “Creo que la valoración que hace el Ejecutivo británico sobre la posición de la UE no es justa”, ha dicho Michael Martin, el primer ministro irlandés, a la emisora pública RTÉ. “La Unión Europea ha demostrado flexibilidad durante todo este tiempo, y no ha sido correspondida”.

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