Margaret Skinnider, del rifle a la pluma: la memoria de 1916

Mujeres de 1916: Margaret Skinnider (1893–1971)

Margaret Skinnider fue la única mujer herida en combate durante el Levantamiento de Pascua y quien nos legó sus singulares memorias, que destacan su óptica de mujer combatiente. En «Doing my bit for Ireland» (New York, Century, 1917), Margaret hace una recreación de los hechos tan personal como verídica.

Nacida en Escocia de padres irlandeses, Margaret Skinnider pasaba los veranos de su infancia en el condado de Monaghan, en la provincia del Ulster, y llegará a afirmar en sus memorias: “Escocia es mi casa, pero Irlanda es mi país”. Se gradúa en Glasgow como profesora de matemáticas y en su juventud se une al grupo de Cumann na mBan existente en esa ciudad, que actuaba de manera articulada al movimiento sufragista. Su destacado trabajo en la primera de estas organizaciones hace que Constance Markievicz desee conocerla, para lo que viaja a Dublín en diciembre de 1915. Margaret le pide a su anfitriona que la lleve a conocer «la parte más pobre de Dublín» y escribe al respecto: «Me llevó a la calle Ash. No creo que exista un lugar peor en el mundo. Aquello era un estercolero, un terreno cubierto de desechos, sin pavimentar y con tantos hoyos como si hubiera sido cañoneado. Algunas casas se habían derrumbado; las demás se sostenían a base de andamios y pilas de objetos. Descubrí a los pobres entre las ruinas de la grandeza (…). No se veía ningún tipo de instalación sanitaria, y en el patio había un solo grifo para abastecer de agua a todos. Eso por no hablar del hambre que no cesa de rondarles”.

A partir de este viaje y de la estrecha relación que establece con Constance Markievicz durante el mismo, Margaret se convierte en una activa contrabandista de detonadores y material explosivo para fabricar bombas en Dublín, en la última fase de los preparativos para el Levantamiento de Pascua. Al respecto señala: “En mi sombrero yo llevaba a Irlanda detonadores para bombas y carretes de metal alrededor de mi cuerpo bajo los abrigos”. Ella y Madeleine Ffrench–Mullen realizarán pruebas de estos artefactos en los alrededores de Dublín.

El Lunes de Pascua, Margaret Skinnider es asignada a la guarnición de St. Stephen Green, bajo el mando de Michael Mallin y Constance Markievicz, y allí destaca en las dos labores que llevó a cabo durante los combates: francotiradora y mensajera. Paradójicamente Margaret había aprendido a disparar en un club de tiro donde se formaba a las mujeres para colaborar en la defensa del Imperio británico. Su conocida habilidad con el rifle y su buena puntería hacen que sea designada para ocupar uno de los lugares en el techo del Colegio de Cirujanos, al que debe llegar arrastrándose a horcajadas sobre las vigas. Ella cuenta sobre su experiencia: «Estaba oscuro allí, lleno de humo y el estruendo de los disparos, pero fue bueno estar en acción. Podía mirar a través de las copas de los árboles y ver a los soldados británicos en el techo del Hotel Shelbourne. También pude escuchar sus disparos contra el techo y las paredes de nuestra fortaleza, porque en verdad este edificio era eso. Más de una vez vi al hombre al que debía disparar».

Actuando como francotiradora, será testigo de una situación que se repitió constantemente durante el levantamiento: las fuerzas británicas no guardaban respeto hacia los civiles y específicamente hacia las enfermeras. Ella relata: “Ese día los vi disparando a nuestras muchachas de primeros auxilios, que eran objetivos excelentes con sus vestidos blancos con grandes cruces rojas. Fue un milagro que en esa ocasión ninguna de ellas resultara herida. Las balas pasaron por la falda de una chica, y el tacón del zapato de otra de ellas salió disparado. Si yo no hubiera visto personalmente esto, no hubiera podido creer que los soldados británicos desobedecieran las reglas de la guerra establecidas por la Cruz Roja”.

Durante esos días, Margaret baja del techo y cambia de vestuario para ejercer su otro rol durante la insurrección. En tres ocasiones fue enviada a la Oficina de Correos como enlace entre ambas guarniciones. El lunes informa sobre la toma de St. Stephen Green, el martes sobre el desplazamiento hacia el Colegio de Cirujanos y el miércoles sobre el mantenimiento efectivo de la posición. El intercambio de vestuario marca el cambio de rol, pues Margaret como el resto de las republicanas irlandesas aprovecha la única ventaja proveniente de los esquemas sociales británicos de la época: una mujer es un sujeto inofensivo. Skinnider continúa con su testimonio diciendo: “Cuando era llamada para llevar un despacho a otra parte de la ciudad, me quitaba el uniforme y me ponía vestido y sombrero y salía por una de las puertas laterales del Colegio con mi mensaje. Tan pronto como volvía, me cambiaba de ropa otra vez, y uniformada me unía de nuevo al escuadrón”.

La actuación como mensajera (que asumieron muchas mujeres durante el Levantamiento) no estaba exenta de peligros. El martes en la mañana, después de avisar en la Oficina de Correos sobre la retirada de la guarnición de St. Stephen Green hacia el Colegio de Cirujanos, Margaret es enviada a recoger a 16 hombres que resguardaban el puente ubicado en Leeson Street. Ella refiere en sus memorias: “Si abandonábamos St. Stephen antes de que pudieran unirse a nosotros, perderían la comunicación, encontrándose en gran peligro. Mientras iba en mi bicicleta, tuve mi primer contacto con los riesgos de la lucha callejera. Los soldados que se encontraban en la parte superior del Hotel Shelbourne  me apuntaron con sus ametralladoras directamente a mí. Las balas golpeaban el borde de madera de las ruedas de mi bicicleta, otros sacudían el borde de metal o impactaban entre los radios. Sabía lo que me podría ocurrir en cualquier momento, así que rodé tan rápido como pude. Mi velocidad me salvó la vida, y pronto estuve fuera de alcance en una esquina (…). No me siento consciente de haber mostrado ningún valor especial. La ansiedad por los compañeros que iba a traer llenaba mi mente (…). Para empeorar las cosas, los hombres se trasladaron a pie”.

El miércoles por la tarde se ofrece junto a tres compañeros masculinos para una incursión bastante peligrosa: se trataba de incendiar algunas casas ubicadas en la calle Harcourt para cortar la retirada de los soldados británicos que habían colocado una ametralladora en el techo de la Universidad. Michael Mallin duda en aprobar su incorporación al grupo por su condición de mujer y ella responde al respecto: «Mi respuesta a este argumento fue que teníamos el mismo derecho a arriesgar nuestras vidas como los hombres, porque en la Constitución de la República de Irlanda [en referencia a la Proclamación] las mujeres estaban en pie de igualdad con los hombres. Por primera vez en la historia, en efecto, una constitución escrita había incorporado el principio de la igualdad del sufragio para hombres y mujeres».

Mallin aceptará su participación de mala gana. Durante esa incursión, Margaret es gravemente herida por efecto de tres disparos y uno de sus compañeros, Frederic Ryan, dirigente sindical y miembro del Ejército Ciudadano (ICA), resulta muerto. Las balas son extraídas por una de las enfermeras que permanecía en la guarnición y ella lamenta perder su uniforme que debe ser cortado para atenderla, por lo que decide conservar uno de sus botones como colgante el resto de su vida. Como consecuencia de uno de los disparos en el pecho, ella enferma de neumonía y permanece en el interior del Colegio de Cirujanos atendida por sus compañeros. Su salida con un grupo de la Cruz Roja hacia un Hospital San Vicente marca la entrega de la guarnición el domingo por la mañana.

Tras el final del levantamiento, Margaret Skinnider permanece varias semanas en el Hospital bajo custodia militar, tras las cuales logra que se le otorgue un permiso de viaje para viajar a Escocia, donde residía su familia. Más tarde, visitará Estados Unidos, donde recaudará fondos para la causa republicana irlandesa. Será en Nueva York donde escriba y publique su libro de memorias. Poco después, regresará a Dublín. Durante la Guerra de la Independencia será detenida y encarcelada. Y durante la guerra civil actuará como tesorera del Ejército Republicano Irlandés (bando antiTratado) hasta que resulta nuevamente detenida en 1923.

Desde su salida de la cárcel va a trabajar como maestra en la Escuela Primaria de las Hermanas de la Caridad ubicada en la calle Kings Inn de Dublín hasta su retiro en 1961. Fue miembro de la Organización Nacional de Maestros Irlandeses durante toda su carrera docente, convirtiéndose en Presidenta de la misma en 1956. Como tal, representó a Irlanda en la Conferencia Mundial de la Organización de las Profesiones de la Enseñanza en Manila (Filipinas). Se mantuvo también como activista de los derechos de la mujer. Margaret Skinnider murió el 10 de octubre de 1971 y fue enterrada en la parcela republicana en el cementerio de Glasnevin, en Dublín.

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[Texto de Sol Santander].

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2 respuestas a Margaret Skinnider, del rifle a la pluma: la memoria de 1916

  1. bruno dijo:

    Gracias de nuevo,Sol. Otra gran desconocida para mi que ya no lo será mas.

  2. Pingback: Las mujeres del levantamiento de Pascua | Innisfree

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