Winifred Carney, un sinónimo de fidelidad

Mujeres de 1916: Maria Winifred “Winnie” Carney (1887–1943)

Winnie Carney nació el 4 de diciembre de 1887 en la población de Fisher’s Hill, condado de Down, como la hermana menor de una familia con seis niños. Era hija de un matrimonio mixto, pues su madre Sarah Cassidy era católica, mientras su padre Alfred Carney seguía la fe protestante. Durante su niñez sus padres se separaron y Sarah se trasladó con sus hijos a Belfast, donde ella estableció una pequeña tienda para mantenerlos. Winnie estudió en la escuela de los Hermanos Cristianos de esta ciudad y se formó luego como secretaria y taquígrafa.

En esos años de formación, destacó por su vivacidad e inteligencia. Su interés por la cultura irlandesa la llevó a unirse a la Liga Gaélica, donde comenzó a aprender el idioma irlandés, y posteriormente se relacionó también con el movimiento a favor del sufragio femenino y el socialismo que se encontraba en efervescencia entre la numerosa clase obrera de esa ciudad industrial.

Su activismo hizo que James Connolly, que entonces vivía en Belfast, le propusiera trabajar como secretaria del Sindicato Irlandés de Trabajadores Textiles (Irish Textile Worker’s Union). Allí, se convirtió en una amiga cercana de Connolly y, más tarde, en su secretaria personal. Según su biógrafa, Helga Woggon, Winnie Carney fue una de las personas que mejor conocieron las ideas políticas de Connolly, ideas que ella defendería por la posteridad.

Winnie participó activamente en la organización de la solidaridad de los sindicatos de Belfast a los trabajadores que permanecieron cinco meses en huelga durante el Lockout de Dublín en 1913 y el año siguiente se unió a la delegación en su ciudad de Cumann na mBan (organización femenina auxiliar de los Voluntarios Irlandeses). Mientras tanto, James Connolly se había trasladado a Dublín y, a través de él, la organización paramilitar obrera, el Ejército Ciudadano, se involucró junto a los Voluntarios y la Hermandad Republicana Irlandesa (IRB) en los preparativos del Levantamiento de Pascua. Cuando la acción era inminente, Connolly envió un telegrama a Winnie, que se desplazó a Dublín el 14 de abril. En medio de la tensa situación, los miembros del Consejo Militar sólo confiaron en ella para transcribir las órdenes de movilización.

Al mediodía del Lunes de Pascua, 24 de abril de 1916, Winnie Carney era la única mujer en el contingente que salió desde Liberty Hall para tomar la Oficina General de Correos (GPO), a la que entró con un revólver Webley en una mano y su máquina de escribir portátil en la otra. A pesar de que muchas mujeres de Cumann na mBan se unieron luego a esta guarnición, ella fue la única presente en la toma del edificio y en la posterior lectura de la Proclamación de la República irlandesa.

Dentro del GPO, Winnie fue responsable de mecanografiar todos los despachos enviados al resto de las guarniciones y las proclamas que fueron publicadas durante la Semana de Pascua. Pero además se mantuvo muy cercana a los tres líderes que se encontraban allí y atendió personalmente a James Connolly después de que este sufriera una herida en el tobillo que lo confinó a una camilla. El viernes 28 de abril, tras los continuos bombardeos a la Oficina de Correos, se dio la orden de que las mujeres presentes en el edificio se retiraran. Tres de ellas se negaron, entre las que se encontraba Winnie.

Así, se trasladó junto al grupo de los líderes a la casa de Moore Street número 16, donde resistieron hasta la rendición final en la tarde del sábado. Entonces, los rebeldes fueron trasladados hacia las afueras del Hospital Rotunda donde pasaron la noche bajo fuerte custodia del ejército británico. Allí, ella le regaló su abrigo a Joseph Mary Plunkett, que se encontraba agonizante, mientras ellos le entregaron a Winnie notas para sus familiares, pues creían que ella no iría a prisión.

Se equivocaron. Winifred Carney fue internada, como gran parte de las mujeres que participaron en el Levantamiento, en la cárcel de Kilmainham. Una semana después, permaneció junto a seis reclusas más en esa condición. Luego, fue trasladada sucesivamente a las cárceles de Montjouy y Aylesbury hasta diciembre de 1916, cuando fue liberada por efecto de la primera amnistía que se otorgó a los combatientes.

Ella continuó su actividad política. Participó en la convención de Cumann na mBan en 1917 y llegó a ser delegada por Belfast. Pero Winnie seguía manteniendo firmemente las ideas de Connolly sobre la necesidad de construir una “República de los Trabajadores” y su radical visión del socialismo la alejó de la mayoría de esta organización. Sin embargo, en las elecciones de 1918, el Sinn Féin la escogió como candidata para Belfast Centro/Este, pero perdió el escaño frente al candidato del sindicato unionista Donald Thompson. Ella escribió al respecto: “Sin agentes, ni salas de comisión electoral, propaganda o vehículos fue increíble para mí que 539 personas fueran a las urnas a depositar su voto apoyándome por su propia iniciativa”.

Winnie siguió involucrada por completo en labores sindicalistas y socialistas, fue activa durante la guerra de independencia y como combatiente del bando anti tratado durante la guerra civil, época en la que llegó a estar recluida en la cárcel de Armagh por posesión de “documentos sediciosos”. En los años posteriores ella se convirtió en miembro del Partido Laborista del Norte de Irlanda, donde coincidió con George McBride, un hombre diez años menor con quien se casó en 1928. Irónicamente, su esposo, protestante y orangista, había sido miembro del grupo paramilitar unionista Fuerza de Voluntarios del Ulster y había luchado en la Primera Guerra Mundial.

Winnifred Carney murió en 1943, después de enfrentarse durante varios años a sus problemas de salud. Fue sepultada en el cementerio Milltown, en Belfast. En un obituario publicado en La Antorcha Cathal O’Shannon la describió como “una mujer de tipo tranquilo y estudioso, una trabajadora silenciosa, excelente compañera y fiel seguidora, más que una líder. Sin embargo, debajo de su apariencia tímida y casi plácida, un incendio interior podía quemar cuando se le provocara. Por encima de la lealtad a sus amistades y sus lealtades políticas, ella fue una guardiana de la confianza y las confidencias”. Según la biografía escrita por Helga Woggon, “Winnie no compartía la vanidad o la codicia, ni se encontraba celosa de la fama (…) y ella además siempre se negó a dramatizar su participación en los acontecimientos relacionados con el Levantamiento de Pascua”.

[Texto de Sol Santander].

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6 respuestas a Winifred Carney, un sinónimo de fidelidad

  1. Sol dijo:

    ¡Gracias Chesús! ¡Qué buen regalo de cumpleaños ver a Winnie en innisfree!!! Debo confesar que es una de las “mujeres de 1916” que me resulta más simpática e interesante. Espero que ustedes compartan esta opinión después de conocerla. Saludos desde Caracas,
    Sol.

  2. BRUNO dijo:

    Una vez mas gracias, Sol.
    Como siempre, muy interesante.

  3. Alias dijo:

    Nuevamente una gran biografía, gracias a ambos, por hacerla y por publicarla.

    • Sol dijo:

      Hola Alias!
      Nuestra dama de hoy es de “tus” tierras, de “El Norte de Irlanda”. Saludos y sigue con la cotidiana dedicación a tu blog.

  4. Claudia de la Espriella dijo:

    Es muy interesante conocer la vida de mujeres valiosas que defendieron su país y sus ideas políticas.

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