Nuestra amiga Magda desde México, en su estupendo blog Apostillas Literarias, ha tenido un momento irish, que no puedo ni quiero pasar por alto. Ha decidido culminar un post sobre la animación a la lectura con un vídeo promocional de Guinness. Realmente espectacular. Os lo recomiendo:

Se preguntaba Magda qué tenían que ver los libros con la cerveza. Creo que es obvio el mensaje de Guinness: “Fijaos si son importantes los libros, que son absolutamente imprescindibles muchos volúmenes para poder representar una gigantesca pinta de la mejor cerveza negra del mundo”. No han escogido cajas de vídeos para hacer el juego, ni carteles de Mónica Bellucci siquiera, ni ordenadores portátiles… No, han escogido libros. Libros que se abren como la espuma. Por algo será.

Evidentemente la clave del anuncio es la participación de todos. Lo que empieza siendo un juego de dominó, acaba recorriendo todo el pueblo implicando a todos los vecinos. Sin duda la Guinness es el producto irlandés más universal y esa universalidad de la bebida la expresan mostrando no una taberna irlandesa, sino un poblado de algún lugar más o menos remoto de América Latina (que les parecerá muy exótico a los destinatarios del anuncio, en su mayoría del mundo angloparlante). Por cierto, la película, porque este spot en una auténtica micropelícula de noventa segundos, me recuerda, cómo no, “La estrategia del caracol”, excelente filme colombiano de Sergio Cabrera, pero también me remite al espíritu de “El inglés que subió una colina y bajó una montaña”, una cinta protagonizada por Hugh Grant que supongo que viene a reflejar el alma galesa (no sé qué opinarán de esto 39escalones y El Galés).

Eso sí, lo importante es que la cerveza dentro de la pinta se mueve, evoluciona, está viva… hasta desplegar completamente su corona blanca tan característica. De eso ya hemos hablado en Innisfree con motivo de otro vídeo promocional.

Pero no nos desviemos del tema central: leed, queridos amigos, leed mucho. La pantallita luminosa está bien para un rato, pero un buen libro, con hojas que ir pasando, oliendo a papel o a imprenta, es uno de los mayores placeres de esta vida. Comparable a degustar una Guinness, claro. No olvidéis que Irlanda es, proporcionalmente a su tamaño, el país con mayor índice de glorias literarias, escritores galardonados con el Nobel o merecedores de él. Por algo será…

Decía una amiga de este blog que Irlanda era un país de poetas, músicos y champiñones. Ciertamente pocos países tan pequeños como Irlanda han elevado tantos escritores de talento al Parnaso de Alfred Nobel. En términos olímpicos, Irlanda ocuparía la novena plaza en el medallero con cuatro oros literarios. Cuatro irlandeses han recibido el Premio Nobel de Literatura: William B. Yeats (1923), George Bernard Shaw (1925), Samuel Beckett (1969) y Seamus Heaney (1995). James Joyce no lo recibió, pero su contribución a la renovación de la literatura contemporánea bien le hace merecedor de estos laureles que reparte la Academia Sueca cada año desde el arranque del siglo XX. Supongo que, si el Premio hubiera existido bastante antes, probablemente también hubiera recaído en otros hijos de Erin, como Oscar Wilde o Jonathan Swift. Sin duda, todos ellos encontrarán más adelante un hermoso rincón en Innisfree. (Continúa aquí).

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