‘Ayer Irlanda perdió un héroe’ (Adams recuerda a McGuinness)

Artículo del presidente del Sinn Féin Gerry Adams sobre su amigo y camarada tristemente desaparecido Martin McGuinness, publicado hoy en An Phoblacht, y que me he tomado la libertad de traducir:

McGuinness despedida SF

Ayer Irlanda perdió un héroe

Gerry Adams

Ayer Irlanda perdió un héroe. Derry perdió un hijo. El Sinn Féin perdió un líder, y yo perdí a un querido amigo y camarada. La familia de Martin ha sufrido la mayor pérdida de todas. Han perdido a un amoroso, cariñoso y dedicado marido, padre y abuelo, a un hermano y a un tío.

Por encima de todo, Martin amaba a su familia y mi corazón se dirige a su esposa Bernie, a sus hijos Fiachra y Emmet, a sus hijas Fionnuala y Gráinne, a los nietos de Martin, a su hermana Geraldine, a sus hermanos Paul, William, Declan, Tom y John y a la amplia familia McGuinness.

Martin era una persona formidable de la clase más excepcional, una que hacía cosas extraordinarias en tiempos extraordinarios, pero también era un hombre, en muchos sentidos, muy común: sobre todo en sus hábitos y estilo de vida personal. Era un verdadero hombre del pueblo, una personificación de Derry, la ciudad que amaba con todo su corazón y la ciudad que moldeó la humildad y el afecto que lo definían.

Como muchos otros de Derry, Martin creció en una ciudad en la que los católicos eran víctimas de una amplia discriminación política y económica. La pobreza era endémica. La violenta represión por parte del Estado Orangista contra la campaña de derechos civiles, la Batalla del Bogside y el conflicto emergente impulsaron a Martin a una vida menos corriente.

Nos conocimos hace 45 años, detrás de las barricadas de Free Derry. Hemos sido amigos y camaradas desde entonces.

Desde el tiempo que pasó a la fuga hasta el encarcelamiento en el Curragh y Portlaoise en la década de 1970, y hasta su etapa como ministro de Educación del Norte y más tarde viceprimer ministro, Martin hizo un viaje sin precedentes.

A lo largo de ese viaje, Martín permaneció comprometido con los mismos ideales que le llevaron a convertirse en un activista republicano en primer lugar: la búsqueda de la unificación irlandesa, la libertad, la igualdad y el respeto para todos. Era su deseo ver el final de la dominación y la discriminación que él experimentó de joven en las calles de su Derry natal.

Gracias a Martin ahora vivimos en una Irlanda muy diferente, que ha cambiado de manera irreversible. Sin él, no creo que hubiera podido darse el tipo de proceso de paz que hemos tenido, y gran parte del cambio que ahora damos por sentado no se podría haber alcanzado. Su contribución a la evolución del pensamiento republicano fue enorme, al igual que su popularización de los ideales republicanos.

Durante muchos años trabajando juntos, Martin y yo aprendimos que los avances en la lucha requieren creatividad e imaginación y una voluntad de tomar iniciativas. Martin aceptó ese desafío y no sólo habló sobre el cambio, lo entregó.

Una vez dijo: “Cuando el cambio comienza, tengamos la confianza para aceptarlo como una oportunidad y un amigo, y mostremos un liderazgo honesto y positivo, tanto como sea posible”.

Fue un motivo de gran orgullo para mí después del Acuerdo del Viernes Santo nombrar a Martin como el Ministro de Educación del Norte. Fue un cargo que aceptó, llevando a la práctica la igualdad y la justicia en el Departamento de Educación, buscando terminar con el examen 11-Plus y mejorar los resultados para cada niño.

En 2007 se convirtió en viceprimer ministro y socio parejo de Ian Paisley en el gobierno. Forjaron no sólo una relación de trabajo, sino una amistad que ilustró todo el progreso que hemos hecho en la isla de Irlanda.

Su labor de reconciliación y de superación, y su trabajo en favor de las víctimas y por la paz en Irlanda e internacionalmente, han sido ampliamente aplaudidos.

Como parte de ese trabajo, Martin se reunió con la Reina de Inglaterra varias veces. Lo hizo siendo muy consciente de las críticas que esto podía provocar. Sería el primero en reconocer que algunos republicanos y nacionalistas estaban incómodos a veces por sus esfuerzos de tender la mano de la amistad, y algunos dirigentes unionistas también estaban íncómodos.

Esa es la verdadera prueba del liderazgo: llegar más allá de tus bases.

Es una prueba que Martin aprobó cada vez.

Se guió por los principios de respeto mutuo, igualdad y paridad de estima que sustentaron el Acuerdo del Viernes Santo y los valores republicanos de libertad, igualdad y solidaridad.

La consecuencia de apartarse de los principios del Acuerdo del Viernes Santo ha llevado en los últimos meses al lamentable colapso de la institución política del Norte, pero su legado será demostrar que, ante la adversidad, podemos superarla. Esa es una herencia en la que debemos basarnos.

Aunque él tenía una pasión por la política, Martin no era unidimensional. Disfrutaba contando historias y era un poeta decente, con un lugar especial en su corazón para Seamus Heaney y Patrick Kavanagh. Le gustaba cocinar, cultivar hierbas, deportes de todo tipo y pesca con mosca, pero especialmente el espacio para pasar tiempo con Bernie y su familia. Eso es lo que fundamentó a Martin McGuinness.

Le doy las gracias por su fuerza, por su visión y por ser el Martin que muchos de nosotros conocíamos y amábamos.

Te extrañaré mucho, mucho, mi querido amigo.

Go raibh maith agat agus go dté tú slán, a chara. [Gracias y puedes ir seguro, amigo].

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