Visita a la prisión de Long Kesh

Irlanda es uno de los pocos países, si no el único, donde los cementerios y las prisiones están en la lista de los atractivos turísticos imprescindibles. Se ofertan visitas guiadas para conocer las celdas donde permanecieron encerrados los héroes nacionales, al igual que las tumbas donde reposan sus restos. Este verano he tenido la oportunidad de visitar los Bloques H de la Prisión de Maze (conocida también como Long Kesh), la prisión de máxima seguridad ubicada en Lisburn, cerca de Belfast, donde, a lo largo de los treinta años de conflicto en el Norte de Irlanda, fueron encarceladas hasta 25.000 personas acusadas de formar parte de bandas armadas tanto republicanas como lealistas, hasta su cierre en el año 2000, tras la excarcelación de los presos dictada por el Acuerdo de Viernes Santo.
Los bloques H de la prisión de Long Kesh, desde la torre de vigilancia

Organizada por Coiste na n-Iarchimí (colectivo de antiguos presos del IRA que trabaja por su propia reinserción y por la reconciliación nacional), la visita se desarrolla en grupos pequeños. Primero, desde lo alto de una de las torres de vigilancia, se observa todo el terreno ocupado por los bloques H, actualmente en plena demolición. El proyecto de regeneración de Maze llenará este espacio de instalaciones deportivas, de ocio y empresariales, así como de un centro internacional para la resolución de conflictos, conservándose uno de los bloques H y el módulo hospitalario por su valor histórico.

Celdas del bloque H4 en la prisión de Long KeshA medida que se recorren los patios o las celdas del bloque H4, el guía de la visita (en inglés, con un fuerte acento irlandés) va alternando la sentida narración de cómo era la vida cotidiana en prisión, en condiciones durísimas por lo general, con algunas más relajadas y divertidas anécdotas, como las que se produjeron en septiembre de 1983 durante la espectacular evasión de 38 presos republicanos del bloque 7, la mayor fuga de una cárcel británica en la historia reciente, encabezada por Gerry Kelly, actual viceministro del Gobierno autónomo de Irlanda del Norte (por el Sinn Féin).

Luego el guía nos cuenta el largo proceso de lucha de los presos republicanos por el estatus de preso político (o de prisionero de guerra): primero se negaron a vestir el uniforme presidiario y se cubrieron con mantas, luego se negaron a salir de las celdas para evitar cacheos humillantes y palizas, después tuvieron que deshacerse de sus excrementos extendiéndolos por las paredes de sus propias celdas… Al final la escalada represiva les condujo a la huelga de hambre. El oficial al mando del colectivo de presos del IRA, Bobby Sands, empezó el ayuno consciente de que Margaret Thatcher tardaría en ceder y que eso le llevaría a la muerte. La huelga colectiva escalonada se alargó siete meses, en la que participaron muchos presos y durante la que murieron diez de ellos.

Chesús Yuste, en la celda donde murió Bobby Sands en Long Kesh

La emoción se dispara cuando entramos en el módulo hospitalario. En silencio, de uno en uno, nos asomamos a la celda número 8, donde Bobby Sands pasó los últimos días de su vida. La habitación está desnuda. La tela metálica del somier, rota. Notas en el estómago el golpe que da encararte a solas con la Historia, con mayúsculas. Dicen que Bobby y sus compañeros sólo eran unos hombres ordinarios que, en una situación extraordinaria, pudieron hacer cosas extraordinarias. Su gesto, su sacrificio, hizo más por la lucha republicana que décadas de sangre y fuego. Nada fue igual desde entonces.

Cuando abandono la celda, el pasillo ya está vacío. Todos han tenido cierta prisa por salir al exterior. Una bocanada de aire libre me devuelve a la vida. En el patio, entre alambradas aún, compartimos por un momento la emoción del preso que recupera la libertad: La lucha ha sido dura, durísima. Hemos perdido a los mejores, pero el tiempo juega a nuestro favor.

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8 respuestas a Visita a la prisión de Long Kesh

  1. 39escalones dijo:

    Menos mal que adviertes que sólo era una visita. Ya creía yo que habías delinquido por ahí (no sé, quizá por impago de multas de tráfico…).
    Tiene que ser emocionante. Lo que ocurre, y salvando mucho las distancias (que son enormes entre unos casos y otros), me cuesta mucho entender esa emoción si pienso en individuos más cercanos cuyas (falsas) huelgas de hambre y cuya existencia en general se me atraganta. Y no me gusta imaginar que de ese tipo especialmente habrá alguien que escribirá palabras tan emotivas como las tuyas, o incluso más.
    Un abrazo.

  2. Bonita reflexión e historia la que hoy nos traes aquí. Me solidarizo con tus sentimientos en la foto en la que estás de pie junto al lecho de Bobby Sands.

    Una historia conmovedora.
    Un abrazo,

  3. Amigo 39, como tú mismo dices, hay enormes distancias entre unos casos y otros: no se trató de una acción individual de un preso que se sentía condenado injustamente por un delito de amenazas (como algún caso reciente más próximo, ¿verdad?). Estamos hablando de una huelga de hambre colectiva, en la que participaron muchos presos (no he constatado el número, pero hubo decenas y decenas de personas en ayuno escalonadamente). Los que la empezaron eran conscientes de que iban a morir (Thatcher no cedería tan pronto; de hecho cedió meses después, una vez que la huelga fue desconvocada). Los barrios católicos (nacionalistas) respaldaron masivamente la huelga: eligieron a Bobby Sands y a otros compañeros como parlamentarios en Westminster; y 100.000 personas acompañaron a Bobby Sands en su desfile de funeral y en su entierro. El propio Gerry Adams, líder del partido republicano Sinn Féin, en sus Memorias Políticas, reconoce que esta huelga de hambre hizo más por la causa republicana que décadas de violencia. De hecho, a partir de entonces de abrió paso la opción electoral en la estrategia republicana que poco a poco iría desplazando a la lucha armada hasta sustituirla completamente en los ’90.
    Además la biografía de Bobby Sands merece un post monográfico (o más). En la cárcel desde muy joven, se forma en prisión, comienza a escribir, se convierte en un poeta, en un ideólogo, en un líder… En fin, alguien ordinario que hace cosas extraordinarias.

  4. Benat dijo:

    Me parece muy hipocrita descalificar la huelga de hambre de Inaki de Juana, preso politico vasco, y por otro lado decir que uno se emociona ante el caso de Bobby Sands. Es mas, dos companeros de Bobby en la huelga de hambre Jackie McMullan y Lawrence McKeown se solidarizaron con De Juana en esos duros momentos. Su huelga de hambre (de falsas nada! o no has visto las fotos de The Times! lo primero que me dijo Bik McFarlane, O/C del IRA y ultimo companero en ver con vida a Bobby, cuando vio la foto, es que le vino de forma brutal la imagen de Bobby muriendo en la cama; dos huelgas de hambre de hecho de 45 y 66 dias cada una) era no solo en contra de su injusta condena (peticion fiscal de 92 anos por escribir un articulo de prensa!!!)sino en denuncia de la situacion que decenas de presos vascos padecen al serles denegada la libertad que les correspode segun la ley espanola.

    Me da pena leer comentarios de este tipo en un blog como este. No me sorprende, desgraciadamente, porque al igual que ocurrio en su dia con la lucha republicana en el sur de Irlanda y en Gran Bretana los medios de comunicacion deshonraron terriblemente su papel informativo para convertirse en otra herramienta de guerra. Exactamente lo que ocurre con los medios de desinformacion espanoles. Que facil es ser solidarios con luchas lejanas y cerrar los ojos ante situaciones mas cercanas…

  5. snake dijo:

    Vaya, menudo eufemismo calificar de “preso politico vasco” a alguien que ha asesinado a 25 personas…

  6. Pingback: El documental ‘Bobby Sands: 66 days’ pulveriza las taquillas irlandesas | Innisfree

  7. Arantza dijo:

    Hola, me voy a abstener de comentar nada político, podría hacerlo pero me da mucha pereza.
    Escribo esto para agradecerte este artículo con sus correspondientes fotografías.
    Voy a hacer un viaje a Irlanda y me gustaría saber si tienes idea sobre si sigue estando abierta al público esta prisión, pues leí algo referente a que la iban a demoler.
    Un inciso, si alguien quiere ver buen cine y en este caso, referente al artículo que nos ocupa, le recomiendo la película “Hunger”, ópera prima del director y guionista Steve McQueen.
    Mucha gracias y un saludo desde Bilbao.

    • Chesús dijo:

      Creo que continúa pudiendo ser visitada a través de la organización de expresos republicanos Coiste, pero intentaré confirmarlo. Es una experiencia muy fuerte y muy emocional. Y comparto tu opinión sobre la película Hunger. Gracias a ti por tu comentario. Musu bat.

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